El problema de ser dosmilero en 2026
Durante sus ya dos décadas de presencia en la industria del videojuego, Gears of War se ha mantenido como uno de los nombres más relevantes de la misma. Una base jugable única, personajes memorables y un planeta Sera que desde sus inicios adopta el belicismo como estilo de vida han convertido al buque insignia de Xbox para la séptima generación de consolas en un éxito atemporal. Aún con un cambio de manos entre medio, la saga sigue manteniendo una enorme base de fans, quienes esperaban con ansias el regreso a sus raíces que suponía Gears of War: E-Day.
Tras completar su historia (mi opinión sobre sus modos multijugador no ha variado mucho desde que jugué la beta en agosto), se ha convertido en una de mis aventuras favoritas para Marcus Fenix y compañía. Lamentablemente, aún con todos sus aciertos, considero que hay ciertos aspectos que le impiden alcanzar las cuotas de la segunda y tercera entrega de la saga, quedándose «únicamente» un poco por encima de una primera, cuarta y quinta entrega que me gustan bastante. Esa pequeña chispa que le falta para alcanzar a las increíbles secuelas de Epic Games viene dada por su afán de respetar la esencia de la saga hasta en el último detalle.
Compañeros de armas
A pesar de basarse casi en su totalidad en disparar a todo lo que se mueva, creo que Gears of War tiene un enfoque y calidad narrativa muy buena en comparación con muchos otros shooters en primera o tercera persona de la década de los 2000. Quitando excepciones como Bioshock o Uncharted, es raro ver tanto énfasis en el desarrollo de cada personaje y en las dinámicas que existen entre ellos. El aspecto testosterónico de Marcus, Dom, Baird y Cole jamás les ha impedido ser personajes humanos, emocionales y transparentes; y eso no cambia en el caso de E-Day y sus protagonistas.

Mags Carter y Lucas Reyes son dos adiciones muy interesantes al elenco de personajes de la saga, una con su claro PTSD y las consecuencias de haber sido utilizada como mano de obra en trabajos peligrosos; el otro con unas ganas reprimidas de luchar en el frente que contrastan con su obvia falta de experiencia. Gears of War nunca ha tenido problemas a la hora de presentarnos personajes principales o secundarios que, en tan solo un juego o incluso en un par de misiones, se nos quedan grabados a fuego.
Tanto para nuevas caras como para el regreso de Marcus, Dom y Tai, The Coalition sabe perfectamente lo que se hace, y no tiene nada que envidiarle al equipo original de Epic Games en lo que a construcción de personajes se refiere. Lógicamente, los que se llevan la mejor parte del enfoque narrativo de esta entrega son Marcus Fenix y Dominic Santiago, especialmente si tenemos en cuenta que al mejor amigo de nuestro protagonista no le veíamos desde su trágico final en la tercera entrega. E-Day maneja de manera magistral todo lo relacionado con el hermano pequeño de los Santiago.
La incómoda relación con Marcus tras haber perdido ambos a su hermano Carlos durante las Guerras del Péndulo se suma a la pérdida de su familia en mitad de esta nueva catástrofe, aspecto que está muy bien enfocado al apoyarse en la ironía dramática por ser una precuela. A lo largo de la campaña encontramos algunos de los momentos más emotivos de todo Gears of War, con estos dos iconos de la saga como protagonistas.
Por otro lado, la presentación de la propia tragedia que supone la invasión Locust para una sociedad que acaba de terminar una guerra de casi 80 años es estelar. Estamos acostumbrados a ver a personas en su límite, luchando día sí y día también en los espacios desolados que solo sirven como cobertura a los que solían llamar hogar, pero jamás habíamos visto un mundo tan «normal» como al principio de este juego. Que en el mapa del juego todavía sigan funcionando muchos sistemas y edificios no es más que un testamento al hecho de que Sera nunca conocerá la verdadera paz, los engranajes de la guerra seguirán girando.
Lo único que considero negativo de cara a la historia de esta precuela es su villano. Al igual que ocurre en absolutamente todas las entregas excepto el tercer juego, apenas sale a lo largo de la campaña, teniendo solo un par de escenas y una pelea final. Personalmente no me ha molestado porque, al ser ya algo recurrente en la saga, no esperaba un villano con muchísimo desarrollo ni especialmente memorable, pero es cierto que a The Coalition tampoco le vendría de más diferenciarse de Epic intentando crear un villano realmente memorable y con una mayor presencia a lo largo de toda la historia.
Visión de túnel
La otra parte importante de Gears of War: E-Day, su jugabilidad, no me ha dejado tan satisfecho. Me encanta el nuevo movimiento (escalar, saltar o cubrirnos tumbados), creo que añade una mayor inmersión al darnos un poco más de opciones entre el caos absoluto que supone un tiroteo contra los Locust. La variedad de armas es reducida, lo cual tiene sentido dado el contexto narrativo del juego, pero todas ellas son divertidas de utilizar y nuevas adiciones han sido de mis favoritas. Sin embargo, su diseño de niveles y las diferentes secciones que componen el recorrido principal me han parecido demasiado arraigadas en lo que hacía el primer Gears como para haber pasado 20 años.
Son demasiadas las veces en las que he ido en línea recta hasta un objetivo, sabiendo que no me estaba perdiendo demasiado. El semi-mundo abierto no está mal como tal, pero en su base consiste en recoger algunos maletines o echar una mano en alguna actividad secundaria de camino al objetivo principal, sin que realmente te salgas nunca de ese recorrido por completo para explorar durante un rato. Obviamente, si quieres puedes pararte a mirar cada rincón del mapa, pero el problema es que no vas a encontrar nada ahí. Hay muchos coleccionables y algunas secundarias, pero la mayoría vienen de paso.
Es una lástima porque, al haber invertido tiempo y recursos en estas zonas más abiertas, Gears of War: E-Day no tiene tantas secciones con vehículos, monturas o armas superpoderosas como tenían las secuelas de Epic o las dos entregas anteriores, basándose más en lo que hacía el primer juego (ir el 90% del tiempo a pie de un combate a otro). Estas secciones eran de mis favoritas, puesto que ofrecían un poco de variedad para que el título no se sintiera repetitivo o monótono pero sin que fueran tan largas como para sacrificar el ritmo y la historia que nos estaba contando. Aquí solo tenemos dos secciones así, y ambas son la misma idea.
Que no se me malinterprete: me lo he pasado genial con el combate y los escenarios me han encantado. Simplemente opino que la implementación de zonas más abiertas no añade casi nada a la experiencia y que la falta de variedad puede llevar a que las últimas horas de juego se sientan un poco repetitivas en comparación a Gears anteriores, aunque estas dos cosas ya pueden decirse también de Gears 5 y de algunas partes del cuarto, por lo que me temo que sea un problema que The Coalition no sepa cómo solucionar.
Nunca luches solo
Gears of War: E-Day es una nueva entrega que hace justicia a una saga que, dentro de sus títulos principales, nunca ha tenido un mal juego. Sus personajes, historia y ambientación están tan bien cuidados como siempre, sumándole un sistema de movimiento que revoluciona la base jugable de Gears mucho más que cualquiera de las secuelas desde el primer juego. Lamentablemente, no puedo decir que me encante tanto como los casi inalcanzables clásicos que le pusieron el broche de oro a la trilogía desarrollada por Epic Games.

Aún así, se nota el amor que The Coalition tiene por este mundo y las ganas de contarnos algo que, respetando la esencia y lo que ha venido antes, se sienta nuevo y auténtico. Desgraciadamente, creo que es justamente ese respeto lo que les impide ser un poco más creativos o volverse un poco más locos, dejándonos con una precuela cumplidora y muy emotiva, pero que se deja en el tintero momentos importantes y flaquea en su diseño de niveles por intentar replicar lo máximo posible la estructura del primer Gears. No le deben nada a nadie ni tienen nada que demostrar, y espero que tengan eso en cuenta de cara a su próxima inmersión al mundo de Sera.
Esta crítica ha sido realizada con una copia para Xbox Series X incluida en Xbox Game Pass.




