Cuando la nostalgia favorece el riesgo

Ya estamos a poco menos de dos meses de distancia de Gears of War: E-Day, el regreso de una saga que marcó un antes y un después en su género hace 20 años, con una historia que promete narrar los acontecimientos del día más importante para Marcus Fénix. Siendo los modos multijugador una parte intrínseca a la IP desde sus inicios, ha habido una beta para suscriptores de Game Pass Ultimate o PC entre el 6 y 10 de agosto, que ahora pasa a ser pública hasta el día 17, la cuál me ha inspirado para escribir este texto tras haberle echado unas cuantas horas.

No es ningún secreto que vivimos en la época en la que más se ha capitalizado la nostalgia de la historia. La exaltación de los años 50 durante la década de 1980 no le llega ni a la suela de los zapatos a la cantidad de homenajes, regresos o remakes que estamos teniendo en todos los medios artísticos protagonizados por historias que hace décadas que dábamos por zanjadas. En el caso de los videojuegos, al ser la hermana menor de las artes, esta nostalgia se ve en forma de remakes de obras cada vez más cercanas o con la prolongación de sagas que deberían haber terminado hace años.

Gears of War, como franquicia, junta las dos cosas. Por un lado, se convirtió en punto y a parte el final que Epic Games planteó inicialmente para la saga solamente porque daba dinero (y porque hay gente que no sabe dejar ir). Ahora, junto al hecho de que llamar a E-Day “el sexto Gears” —realmente el octavo si contamos Judgment y Tactics; hace que me duela la cabeza— resulta que dejamos una trama inconclusa tras el final de Gears 5 para irnos a algo con lo que The Coalition busca contentar al fan promedio sin arriesgarse demasiado.

Volvemos a Marcus Fénix como protagonista, vemos a Dom otra vez y se nos devuelve a la lucha contra los Locust en el momento en el que empezó todo, con un día dentro del lore al que se nos llevan haciendo referencias ambiguas desde que Epic tenía integridad. Esta nueva entrega parece una estrategia para sacarle el dinero a quien tenga nostalgia suficiente por la trilogía original como para no querer darle una oportunidad real a los nuevos títulos o a una posible sexta parte que cierre la saga. Probablemente Gears of War E-Day sea exactamente eso, pero es por ello que, desde su tutorial, me ha dejado sin palabras.

Por primera vez en 20 años, un título de esta testosterónica serie de acción bélica se ha atrevido a cambiar sus mecánicas principales de manera sustancial. Ya existían cosas como los agarres desde la cobertura o contraataques de ese mismo movimiento en la cuarta y quinta entrega, pero E-Day ha decidido añadir absolutamente todas y cada una de las cosas que le podían faltar a un núcleo jugable que se ha mantenido exactamente igual en su esencia desde 2006. Imaginad mi sorpresa cuando, esperando encontrarme una especie de Gears of War 1.5, veo a mi personaje ponerse a cubierto tumbado, escalar paredes u objetos más altos que él, deslizarse y saltar libremente.

Puede parecer una exageración, pero esto lo cambia absolutamente todo respecto a un sistema de movimiento y de coberturas que ha sido la columna vertebral de una de las sagas más icónicas de la historia. Pensaba que The Coalition iba a tirar por lo seguro dada la ambientación cronológica de esta entrega, pero en su lugar han decidido usar la certeza de que todo el mundo va a querer ver lo que sucedió en el Día de la Emergencia para colarnos la mayor cantidad de experimentación e identidad propia que ha tenido Gears of War desde su segunda parte.

Es ahí donde se encuentra la paradoja. Respeto muchísimo las ganas de innovar y de darle su propia esencia a la franquicia con algo tan importante para la misma como es el movimiento por el mapa, pero eso no quita que se está haciendo en una precuela que existe porque la nostalgia es lo único que puede mantener con vida a Gears of War actualmente, ante la nula iniciativa por parte de The Coalition o de Xbox de crear una nueva IP en su lugar. Aún así, no voy a negar que, siendo inmune a la nostalgia barata, ha sido justamente este enfoque distinto respecto a la jugabilidad lo que me ha interesado por el título.

Gears of War E-Day puede considerarse innecesario, tardío en el mejor de los casos, contándonos una historia que ya había quedado como una ambigüedad intencionada para que The Coalition pueda lucrarse y colgarse medallas referenciando a una época de la saga que ni siquiera fue suya. Sin embargo, por fin tenemos algo diferente a correr, ponerse a cubierto y repetir después de cinco entregas principales. Las palabras precuela e innovadora se sienten como antónimos en el panorama actual, tanto que hasta usarlas en una misma frase en referencia a una obra parece un oxímoron, pero tal vez sea justo lo que necesitan Marcus Fénix y compañía para volver a estar en su mejor forma.