Otra vuelta de la victoria para el estudio tejano
En los últimos 10 años, la saga de DOOM ha pasado de ser una franquicia de la que conocía poco más que el nombre a mi absoluta favorita en el género shooter (tanto en primera como en tercera persona). A pesar de que DOOM II me parece muy inferior al primero y que DOOM 3 es un experimento que no me acaba de gustar, disfruto mucho de DOOM 64, y tanto el original como la trilogía moderna me parecen obras maestras del género por motivos totalmente diferentes.
La eterna lucha del Doom Slayer (o Doomguy, para los que peinan canas) contra infinitas hordas de demonios del inframundo me parece una representación perfecta de lo que debería ser un juego de disparos. Lo más interesante de esta IP, al menos para mí, es su sorprendente capacidad de reinventarse, aún sabiendo que su fórmula clásica podría seguir funcionado prácticamente para siempre. Es algo que, artísticamente, admiro y respeto muchísimo. Como ya comenté en mi crítica el año pasado, The Dark Ages es probablemente el mejor ejemplo de esto, y su DLC Revelations decide ir todavía más allá.

Todo lo que convierte al juego base en un chute de adrenalina constante que renueva por completo la imaginería y estética del bebé de id Software sigue aquí, pero con añadidos tan buenos que dificultan la vuelta a una campaña original sin ellos tras haberte acostumbrado. Para mí, hay dos motivos por los que DOOM es superior a cualquiera de las otras excelentes sagas de FPS que tenemos. Lógicamente, el primero de ellos es su enfoque en el movimiento, en que la propia acción de surfear un mar de balas, de recuperar vida o armadura y de acabar con cada enemigo, sea lo más satisfactoria posible.
Si el escudo de The Dark Ages ya es una idea brillante para darle un ritmo y sensación diferente a ese movimiento, la lanza que se añade en Revelations es la guinda del pastel. Que la lanza que usamos para ensartar enemigos y devolver proyectiles también sirva como gancho es el tipo de idea demente que funciona a la perfección, característica de esta franquicia. Por mucho que me guste el enfoque defensivo y ofensivo a la vez del escudo, el estilo doblemente ofensivo de la lanza me ha llevado a no usarlo ni una sola vez en combate en todo el DLC.
Engancharte a un enemigo, darle vueltas con el gancho mientras le disparas, aterrizar con una onda expansiva y acto seguido lanzarle el arma o clavársela de lleno a otro demonio en apenas unos segundos, es tan solo un ejemplo de las burradas exageradamente fluidas y satisfactorias que podremos hacer con este juguete nuevo. Además, nos permite realizar dos esquivas tanto en el suelo como en el aire, las cuales se recargan tan rápido que se convierten en otra manera más de recorrer una arena de combate en un pestañeo.
Todo esto junto al inestimable talento del equipo de desarrollo a la hora de estructurar cada oleada de enemigos, de diseñar las áreas de combate, ubicar los objetos o curativos y el diseño y comportamiento de cada demonio (cosas que ya estaban de base en el juego original) hacen que el frenetismo de DOOM Eternal y la estrategia de Dark Ages se combinen en un clímax insuperable para esta buenísima trilogía.
El segundo motivo por el que considero a DOOM como el FPS supremo es el contenido extra. Simple y llanamente, ningún otro estudio se esfuerza tanto con los secretos y coleccionables en sus niveles, y menos aún si tenemos en cuenta que la mayoría de sagas FPS hoy en día se centran más en el multijugador que en la campaña (nada de malo en eso, solo es un dato). Aquí tenemos algo que no había visto en ningún otro título de la saga, y que hace muy especial este DLC.
Revelations está compuesto por cuatro niveles principales, a los cuales accederemos desde una especie de hub principal que también tiene sus coleccionables, similar a Shadow Generations (sé que es una comparación loca, pero en este aspecto se parecen). Una vez completamos el recorrido principal, podremos repetir los niveles con una recién adquirida llave maestra, la cual nos dejará ver una segunda versión del nivel con nuevas zonas y coleccionables, un desafío de combate, otro de habilidad y un nivel clásico de DOOM o de DOOM II.

Me parece una idea buenísima para recompensar la exploración y a los que queremos ir más allá de los créditos, básicamente duplicando la duración del DLC con contenido extra. Además, los desafíos de combate son de los más duros jamás vistos en la saga (mucho cuidado con el del segundo nivel) y la compleción de esta segunda versión de los niveles nos llevará a un jefe opcional. Considero que, aún siendo un 10 en general, a los DOOM modernos les fallan un poco sus jefes finales, siendo el de The Dark Ages el que más me gustó (y tampoco me pareció excelente).
Este jefe final “de verdad” de Revelations es el mejor que ha hecho id Software en su historia, con un set de movimientos muy divertido de aprender y un nivel de exigencia bastante elevado. Por si te quedas con ganas de más, tras ganarle a este jefe hay cuatro arenas de combate que te llevarán al límite (o por lo menos lo harán si juegas en la dificultad más alta, al igual que yo), siendo probablemente los combates más complicados que he visto en un DOOM.
Este cariño por los extras y esas ganas de pulir, refinar y evolucionar la jugabilidad es algo que no se ve todos los días, sumado a algunas escenas que añaden contexto a la historia del Slayer en esta Argent D’Nur antigua y a su vida antes de ser el matademonios por excelencia. Sé que esto a muchas personas les dará igual, y lo respeto, pero a mí me gusta mucho la figura del Slayer como un personaje cercano y humano que se preocupa por los demás, y que solamente se convierte en un sádico y violento cuando tiene un demonio delante (a diferencia del típico héroe masculino apático que solo se preocupa por sí mismo).
La lanza que nos une

Con un Doom Slayer que se ve reducido a su forma más básica y esencial tanto física como metafóricamente, DOOM: The Dark Ages vuelve por todo lo alto con Revelations, un DLC que no tiene miedo a la hora de desafiar la manera en la que estamos acostumbrados a jugar al título o de introducir una segunda mitad entera basada en secretos y contenidos extras. Con una duración similar a un juego entero si te propones llegar a ver todo lo que tiene para ofrecer, esta unión entre la jugabilidad de Eternal y Dark Ages es imprescindible para los que améis esta saga tanto como yo.
Sintiéndolo mucho, no me puedo ir sin mencionar los despidos a id Software poco después del lanzamiento. Espero que todos los estudios bajo el yugo de Microsoft consigan independizarse y que Xbox quiebre o se quede solo como publisher, evitando así que le eche las zarpas a más personas creativas y con talento a las que les acaba complicando la carrera profesional o, en el peor de los casos, arruinándosela por completo.
Esta crítica ha sido realizada con una copia para Xbox Series cedida por Bethesda.


