Halo Studios no es Bungie, por mucho que quiera serlo
Halo es una saga de la que hoy en día se habla en pasado. Tras una época en la que gozó de una popularidad y relevancia envidiables, Bungie decidió saltar a otros proyectos después del excelente Halo: Reach, y desde entonces la saga no ha vuelto a ser lo mismo. Personalmente, considero que Halo: Infinite tiene una campaña muy buena, pero todo lo demás relacionado con el Jefe Maestro ha sido tan soso que ya se habla de lo que un día fue uno de los pilares del mundo del videojuego en el siglo XXI como si de una saga muerta se tratase.
Al principio de esta historia, Halo: Combat Evolved revolucionó el género shooter, se convirtió en uno de los títulos más importantes e influyentes de la historia y en un clásico instantáneo con millones de fans. Su remake, Campaign Evolved, es un intento desesperado del recién fundado Halo Studios (realmente son 343 Industries con otro nombre) de conseguir que la franquicia vuelva a generar alguna emoción positiva en sus seguidores al evocar aquella mítica experiencia de 2001.
Ya comenté mi opinión general sobre la existencia de este remake, y de primeras no soy muy fan de que nos vendan el mismo juego otra vez con gráficos “mejores” y cambios mínimos para “respetar la esencia” (yo lo llamo no tener ningún tipo de creatividad ni ganas de aportar nada). Por tanto, como es de esperar, mi opinión sobre Campaign Evolved tras haberme jugado su historia y sus misiones nuevas no es muy favorable, por decirlo de manera educada.
Todo lo bueno que tiene el título, como una electrizante banda sonora o una historia y ambientación dignas de una novela de ciencia ficción, ya lo tenía el juego original, por lo que me parece ridículo decir que esos puntos a favor son mérito de Halo Studios. Más aún si tenemos en cuenta que no se añade absolutamente nada a la campaña principal, manteniendo hasta los mismos diálogos que se escribieron hace 25 años (y lo poco que añade en este aspecto es bastante pobre). Ahora bien, los gráficos, estilo artístico y la jugabilidad sí que han tenido cambios significativos, el problema reside en que todos ellos me parecen a peor.
Es un hecho objetivo que las texturas y modelos se ven mejor que en Combat Evolved, pero eso no quiere decir que su dirección artística sea igual de buena. Halo utiliza, en prácticamente todas sus entregas, el Blam! Engine, un motor utilizado por primera vez hace 25 años para esa primera entrega (y que de hecho también ha usado Bungie para Destiny y Marathon). Y esto no es una rara avis, puesto que lo más normal a principios de los 2000 era que cada saga o, como mínimo, cada estudio, utilizase un motor gráfico que se adaptase a sus necesidades.
Hoy en día, con la hegemonía de Unreal Engine 5, son pocas las alternativas viables. Muchas de ellas, como el RE Engine de Capcom o el Decima Engine de Guerrilla, directamente se comparten entre varias desarrolladoras o IPs. El problema con esto es que, a no ser que tengas detrás a un departamento de dirección artística como el de Silent Hill f, todos los AAA se van a ver parecidos. Este es precisamente el problema de Halo: Campaign Evolved.
Por mucho que intente replicar fielmente el estilo del original, este remake se basa en exactamente las mismas texturas y modelos que una buena parte de los AA y AAA de la escena actual. Como consecuencia, lugares como el interior de naves espaciales o los míticos pasillos de las instalaciones del Halo se ven de maravilla; pero las playas, bosques, montañas nevadas o desiertos se ven exactamente igual que en Crimson Desert, por ejemplo (juego que usa un motor propio pero que mantiene ese estilo genérico del que hablo). Una captura de cualquiera de estos escenarios en la naturaleza sería imposible de distinguir de otros AAA actuales hechos con Unreal, mientras que el estilo original es inconfundible.
El mejor ejemplo de esto para mí es el propio anillo en el que transcurre casi todo el juego. En la versión original, su curvatura se puede observar desde prácticamente cualquier punto, dándole una presencia imponente y sintiéndose como algo que está siempre al alcance en el horizonte, aunque no sea cierto. En este remake se ha alejado mucho más y en varios escenarios es imperceptible, añadiendo en su lugar muchísimas rocas o estructuras que no ha pedido nadie. Que el propio Halo que le da nombre al juego pierda relevancia y presencia en esta versión dice más que suficiente sobre su dirección artística.
En su afán por actualizar un clásico al motor más popular y que, supuestamente, mejor representa el aspecto visual de un AAA de la década de los 2020s, Campaign Evolved se acaba viendo genérico en muchísimos aspectos, a pesar de esas excepciones mencionadas anteriormente que sí que se ven mejor. Por otro lado, la actualización del diseño de los enemigos y de la jugabilidad me parece un error garrafal. Este remake se juega igual que Halo: Infinite, restándole el gancho, como si le hubieras metido un mod a esa última entrega con los niveles y armas del primer juego.
Desde el diseño de los enemigos hasta la capacidad de correr todo el rato, pasando por una regeneración de la barra de salud que te hace inmortal siempre que consigas estar unos 15 segundos a cubierto, Campaign Evolved se siente como un intento de sustituir al juego original por una versión que encaje mejor con el estilo visual y jugable actual de la saga. A pesar de ser lo que uno esperaría de un remake de verdad, aquí no se reinventan por completo los escenarios y la jugabilidad ni se retoca el guion donde sea necesario, como hace la saga Resident Evil.
Es decir, que no se trata de un juego diferente pero con la misma esencia, como debería ser tanto para quienes ya lo conocemos como para los nuevos jugadores, sino que es lo mismo otra vez pero sin respetar los diseños y mecánicas del original, que son gran parte de su identidad. Al intentar hacer que todos los juegos de la saga sean tan homogéneos, se acaba perdiendo la identidad propia que tenía cada uno al estar anclado al año y consola en la que salieron.
No me quejo de poder correr en cualquier momento por ser purista, el problema es que esto hace que puedas ir como una bala por los niveles del juego, saltándote casi cualquier combate que no te apetezca terminar y simplificando los que sean obligatorios con una movilidad mayor. Como consecuencia, Campaign Evolved resulta en un título demasiado fácil, al que le falta la tensión de estar en un pasillo contra fuerzas del Pacto o en una sala infestada de Flood sin poder salir corriendo ni moverte rápido.
Lo mismo ocurre con la sustitución de los botiquines por la regeneración automática de la salud. Se pierde cualquier factor de riesgo o tensión en los tiroteos más emocionantes del juego, porque sabes que con quedarte quieto unos segundos o pasar de largo corriendo estarás a salvo. Por mucho que me guste la campaña de Infinite, darle sus enemigos y jugabilidad al primer juego es una idea nefasta que acorta y trivializa la experiencia de juego.

Con la amenaza de que Halo 2 y 3 van a recibir el mismo trato en una postcréditos (ya dice mucho que tengamos postcréditos en un AAA como si fuera esto una peli de Los Vengadores), me temo que Halo Studios busca convertir la mejor época de esta icónica IP en algo suyo, como si se mereciesen algo de mérito por meterle una capa de Unreal Engine 5 y forzarle su estilo al trabajo de Bungie. Mucha gente se va a tragar todo esto únicamente por la nostalgia, actuando como si los juegos originales fueran infumables o no estuvieran disponibles en cualquier PC o Xbox actual.
Halo Studios es consciente de ello, de que muchos fans se emocionarán con la primera migaja que les lances que consiga recordarles cómo era su vida hace años. Como consecuencia, en muchas escenas de Campaign Evolved se trata a los personajes como si fueran una enorme leyenda que ya conocemos. Por ejemplo, cuando el Jefe Maestro se despierta por primera vez, en lugar de ser una escena en la que vemos a este tío con armadura chula sin saber quién es, se hace un montaje como cuando presentan al Capitán América tras inyectarle el suero del supersoldado.
Es ridículo tratar así al protagonista, a Cortana o a Johnson, cuando supuestamente la idea es que nuevos jugadores puedan conocerles aquí como los conocimos nosotros en su día. En lugar de sentir que son leyendas tras ver sus hazañas a lo largo de varios juegos, se nos obliga a observarlos a través de ese prisma nada más aparecen en pantalla. Esto es una cosa más que evidencia que esto no es una reimaginación con cariño de un clásico, sino una copia que solo se atreve a añadir algo cuando es a favor de aumentar la nostalgia de los fans con la cartera suelta.
Finalmente, quiero dedicar un breve momento a las tres misiones nuevas de este remake. Entiendo la idea de su trama principal, dándole más tiempo juntos al Jefe Maestro y Johnson mientras que presenta a unos personajes que sirven como manera de ampliar el lore. Lamentablemente, las tres partes son bastante monótonas y aburridas, no aportan realmente nada de contexto a la historia principal y se esfuerzan tanto en darle su propia personalidad al protagonista y a sus nuevos aliados que directamente se pasa de la raya, con diálogos constantes que se sienten fuera de lugar, paródicos o como exposición obligatoria.
Entiendo que en Halo Studios tenían ganas de volver a escribir a John-117 y de demostrar que pueden añadir nuevos personajes memorables, teniendo en cuenta que para la campaña principal no han añadido prácticamente nada de diálogo, pero en este caso la ejecución de esa idea es bastante mejorable. Para mí, este prólogo es otra prueba más del quiero y no puedo de la saga Halo en general desde que Bungie dejó de estar a los mandos.
Halo: Campaign Diluted
Con un prólogo mediocre y pequeños cambios que solo consiguen restarle identidad propia respecto a otros AAA o sus secuelas, Halo: Campaign Evolved es una versión más genérica y aburrida del clásico de 2001 que intenta desesperadamente sustituir el trabajo de Bungie por una versión más afín a lo que lleva haciendo Halo Studios desde 2012 hasta ahora. Es una pena que se trate así a una de las sagas más importantes de la historia del videojuego, como si semejante sacacuartos no fuera una falta de respeto a lo que un día fue tan grande como cualquier otra gran franquicia que se nos pueda ocurrir.

Actualmente solo se habla de Halo en pasado, y honestamente no puedo culpar a los fans por hacerlo. Tras cinco años sin un nuevo juego, esta copia genérica es todo lo que tenemos para el 25 aniversario, con la promesa de que, para cuando llegue el décimo aniversario de Infinite, solo habremos tenido remakes flojos y nostálgicos de los tres primeros juegos y, con suerte, otra entrega decepcionante más que nos haga lamentarnos por lo que un día tuvimos.
Esta crítica ha sido realizada con una copia adquirida por la propia redacción.









