Smoke & Mirrors

Soy consciente de que igual llego un poco tarde para hablar de todo lo que ha significado este E3 2018 para la industria. El evento angelino cerró sus puertas el pasado jueves 14, y, efectivamente, un servidor ha tardado toda una semana en realizar una reflexión calmada sobre la feria. No obstante, pese a lo que a priori pueda parecer, no ha sido por falta de tiempo o por pura pereza (que también), sino porque quería dejar un poso; un espacio de calma tras la tormenta, que realmente nos permitiera echar la vista atrás de una forma mínimamente objetiva y que, entre la vorágine de avances y críticas, realmente nos permitiera sacar algo de provecho.

E3 2018, pese a lo que muchos YouTubers indignados hayan comentado durante los últimos días,  no ha sido una mala edición. Está claro que quizás no ha sido tan fuerte como la de 2015, 2016 o incluso 2017, pero realmente nos ha dejado un par de anuncios para el recuerdo, y ha comenzado, de forma casi perfecta, el cierre de toda una generación. Desconozco las expectativas que muchos tenían sobre la feria, pero lo cierto es que, viendo el panorama actual, era francamente complicado que grandes estudios como Guerrilla Games desvelasen sus nuevos proyectos, que probablemente ya estén siendo desarrollados con las generaciones venideras en mente.

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Sin embargo, pese a mi incomprensión al respecto (creo que nunca he estado tan tranquilo de cara a un evento de este calibre), intuyo que las desmesuradas expectativas de las grandes masas provenían, sorprendentemente, de la desmesurada cantidad de filtraciones que pudimos descubrir durante los días previos a las conferencias de Square Enix, Microsoft, Ubisoft, Electronic Arts, Bethesda, Nintendo y Sony. No es para menos; durante estas últimas semanas hemos podido conocer, y prácticamente verificar, la existencia de varios títulos que no confirmarían su lanzamiento hasta la semana pasada, como es el caso de Hitman 2, Devil May Cry 5, Assassin’s Creed Odyssey o Fortnite para Nintendo Switch – aunque este último, reconozco, viene de lejos -. La tienda digital Walmart también hecho una mano confirmando Just Cause 4 Forza Horizon 4 junto a una enorme retahíla de propuestas, mientras que, de igual forma, pudimos descubrir con antelación los detalles del tráiler de Death Stranding, y la estrambótica estrategia de la compañía de Xbox de lanzar hasta tres títulos diferentes de la franquicia Gears of War en Xbox One.

El cumplimiento de todas estas previsiones, tal y como cabía esperar, no ha levantado ni el más mínimo revuelo en las redes, pues estábamos ante anuncios que ya dábamos por hechos. Es más, estoy completamente seguro de que, de no ser por tal cantidad de información, habríamos salido mucho más satisfechos del Convention Center de Los Ángeles, física o virtualmente. Sin embargo, por contrapartida, la omisión de ciertas filtraciones que, a priori, parecían muy tangibles – como el nuevo Splinter Cell o Bloodborne 2 – sí que fue del desagrado del público jugón, que, furioso, no tardó en lanzarse a las redes de Twitter, YouTube y reddit para despotricar sobre las diversas compañías que acudieron a la feria.

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Lo más triste de todo esto es que, como no podía ser de otra forma, las desarrolladoras y distribuidoras tienen mucha culpa de este agónico y mecánico proceso. No pienso hablar de la confidencialidad y de lo difícil que realmente puede llegar a ser mantener a todo el mundo callado – tranquilo, Reggie, sé que lo haces lo mejor que puedes -, pero sí que pienso entrar al trapo del tema relativo a los anuncios previos. Tendrán sus motivos, y estoy completamente seguro de que saben de marketing mucho más que yo, pero, desde mi más profunda ignorancia, me parece una auténtica bobada el hecho de que propuestas como Pokémon: Let’s Go, Eevee!/Pikachu!, RAGE 2 o Fallout 76 se presentaran a lo largo de la semana previa al E3. Igualmente indignante me parece el hecho de que, por ejemplo, Square Enix confirmase con anterioridad que la fecha de lanzamiento de Kingdom Hearts III iba a ser anunciada durante alguna de las conferencias en las que el juego, cuyo tremendo protagonismo ya podíamos ver venir de muy lejos, iba a hacer acto de presencia. ¿Tenéis la más remota idea del grandísimo golpe de efecto que habría supuesto confirmar la fecha de estreno de un juego tan sumamente esperado sin previo aviso? No es una pregunta retórica; yo todavía no me consigo hacer al cuerpo.

Con una Sony que ya solo tiene ojos para su final de ciclo, una Microsoft que apuesta muy fuerte por el software de cara a los meses futuros, y una Nintendo que sigue a su puta bola, la pregunta que se me antoja ahora, dentro de lo ridículo que pueda parecer tratar de calificar algo así de esta manera, es la siguiente. ¿Quién es ahora el verdadero ganador del E3? ¿Aquel que ha logrado sorprender más a su público, o aquel que ha seguido con sus planes tal y como estaban previstos originalmente? ¿Acaso es una conferencia peor porque no se haya anunciado de forma oficial aquel juego que viste filtrado en reddit, pero al que todavía le queda un largo camino por delante? Entre lágrimas y gozos, abro un debate que, seguro, nos dará mucho de qué hablar; quizás no ahora, pero sí de cara a las generaciones futuras.

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