Un juego agitado, no mezclado.
Lanzarse de un avión sin paracaídas, evitar una guerra nuclear, descubrir una organización secreta que rige el mundo, ganar la partida de póker más exclusiva… Todo eso y mucho más lleva haciendo el agente 007 durante ya más de cincuenta años en el cine y, a pesar de ya tener unos cuantos juegos a sus espaldas, ha decidido dar una oportunidad nueva a nuestro medio con una historia, interpretación y actores completamente originales.
En 007 First Light conoceremos los inicios del agente del MI6, así que encontraremos a un James Bond de 26 años, sin experiencia y un poco perdido, en su viaje para conseguir su característico número de agente en el programa 00.
Pero antes de nada, ¿quién es James Bond?
Al servicio secreto de su majestad
James Bond es un personaje que, de una u otra manera, todos acabamos conociendo. En el cine desde 1962, el agente secreto al servicio de su majestad siempre ha ido adaptándose a los tiempos que corren, con distintos actores como protagonistas y con diferentes sensibilidades.
Sin embargo, aunque es cierto que siempre ha sabido mantenerse al trote con los tiempos, James Bond tiene arraigado en su personalidad los valores más tradicionales de la masculinidad. Siempre elegante, siempre el más listo de la habitación y, ante todo, siempre un imán para las mujeres.
Como dijo M en GoldenEye “creo que eres un dinosaurio sexista y misógino. Una reliquia de la Guerra Fria”, y no cambiaría ni una coma. La propia película intentaba darle un nuevo enfoque al personaje: la misma personalidad de siempre, pero aceptando que el mundo es distinto. Las mujeres ya no eran (únicamente) objetos de deseo, y M, la mayor figura de autoridad en el MI6, ahora era una mujer mayor, fría, calculadora y sin pelos en la lengua.

En 007 First Light encontramos un nuevo Bond, más joven y menos experimentado, pero que está destinado a ser legendario.
Si vemos la película con la mentalidad actual, sigue fracasando muchísimo en su objetivo, pero habiendo visto las películas originales de Sean Connery, creedme cuando os digo que es un paso abismal. No obstante, el verdadero cambio llegaría con Casino Royale (2006), protagonizada por Daniel Craig. La última etapa en el cine ha sido un soplo de aire fresco para la saga. Puede pecar de demasiado seria, pero nos ha permitido ver un James Bond mucho más humano, capaz de mostrar sus sentimientos y con más flaquezas que nunca.
Este viaje a la historia del personaje es importante si pensamos que 007 First Light es la tercera presentación de James Bond, pero en un terreno casi desconocido para él. El agente británico ha tenido alguna aparición en el medio, pero aparte del destacado GoldenEye de Nintendo 64 o From Russia with Love de la PS2, la mayoría de las veces hemos visto a “héroes inspirados en” más que al propio 007. Sam Fisher, Big Boss, Solid Snake, (en parte) Nathan Drake y, por supuesto, el agente 47, son todos inspiraciones de él. Al haber ya tantos personajes que han utilizado a Bond como molde para crear su propio protagonista, es complicado que no veamos entre bambalinas y nos recuerde a los héroes de acción de los videojuegos.
La interpretación de Patrick Gibson como James Bond es excelente, teniendo la característica cicatriz en la mejilla (que solo se ha visto en los libros), la media sonrisa y el porte al llevar un buen traje. Sin embargo, el guión trata demasiado a menudo que te sientas identificado con él. En castellano: quiere que digas “soy yo literal” o “si soy” constantemente. Y, aunque no me parece mal, cuando toda la personalidad de uno de los iconos de los héroes de acción de la cultura pop es eso… Cansa.
James Bond siempre ha sido una figura que ha generado opiniones diversas sobre su interpretación, los cambios en su personalidad y la dirección que se tomaba con el personaje. Esta conversación es tan tradicional que casi es una de sus características así que, a pesar de que a veces chirría, prefiero un juego que se atreve a añadir su propio sabor a uno que solo hace lo que le piden.
Al partir de una introducción del personaje, mi mayor temor era que casi todo lo que hace característico a 007 fueran elementos robados de otras personas y, lamentablemente, mis mayores miedos se han cumplido.
Desde la pose al disparar, pasando por su famosa frase al pedir su cóctel favorito, todo aquello que conocemos del personaje no lo hace él, sino que son elementos que resulta que ha aprendido de otras personas.
Aunque no todo es prestado. Su don de gentes, su ingenio y su abnegación a acatar órdenes parece que vienen de fábrica. Este James Bond ha acabado quedándose conmigo: es honestamente gracioso, tiene momentos donde sus sentimientos están a flor de piel y tiene un innegable sentido de la justicia; pero el agente 007 ya es lo suficientemente carismático, así que me habría gustado que dicho carisma viniera de sus peculiaridades y no de esta obsesión por caernos bien.
Es una interpretación divisiva y el equipo de desarrollo lo sabe. En una entrevista para Eurogamer, Tom Marcham (diseñador senior del combate), hablaba de lo encantado que estaba del debate con el James Bond que el estudio había creado.
Y ya que hablamos de IO Interactive…
Desde Dinamarca con amor
En esta ocasión, IO Interactive nos trae un proyecto que estaban destinados a hacer, utilizando todo lo que han aprendido de Hitman y caminando por el sendero que Naughty Dog asfaltó con Uncharted. 007 First Light es un juego que se encuentra en mitad de dos filosofías de diseño. Por un lado tenemos un juego de sigilo, claramente inspirado en la última trilogía de Hitman, y por otro tenemos un juego de acción-aventura más lineal, con escenas scripteadas y tiroteos llenos de adrenalina.
En el apartado de la acción, es difícil no compararlo constantemente con Uncharted. La saga de Naughty Dog es conocida por sus escenas de acción guionizadas, llenas de explosiones y con momentos de quitarse el sombrero. En el juego de 007 se puede ver un ansia por estar a la altura de estas escenas. Persecuciones en coche a velocidad de vértigo mientras te disparan enemigos, saltar a otro edificio desde una grúa que se desmorona, atravesar un coche en mitad del aire buscando un paracaídas mientras se va destruyendo un avión a tu alrededor… Todas estas secciones, son muy disfrutables y están muy bien trabajadas, pero al César lo que es del César, aún le queda un empujón para llegar a mirar a los ojos a Nathan (aunque se queda muy cerca algunas veces).

Las escenas de acción en 007 First Light son extraordinarias y, aunque no llegan a la altura de las barbaridades a las que sobrevive Nathan Drake, se quedan muy cerca.
El combate es espectacular y donde realmente creo que brilla el juego. Una cosa que caracteriza al estudio es el esfuerzo por que realices acciones cotidianas. Si el agente 47 tenía que subir a un ascensor debías pulsar tanto el botón de llamada, como el que te llevaba al piso. Ahora, esa filosofía se mantiene en el combate, permitiéndonos realizar acciones que normalmente serían una animación. Si disparas al arma de un enemigo, la soltará y podrás cogerla al vuelo. Si te quedas sin balas, podrás lanzar el arma a la cara de un enemigo para desorientarlo y pasar a los puños. Si un enemigo está lejos, podrás fijarlo y cargar contra él.
Estas opciones, que de normal se traducirían en un mero script en juegos parecidos, son necesarias porque nunca vamos a tener mucha munición. El MI6 será todo lo que tú quieras, pero debe de ser que no se gastan un duro en si pueden evitarlo (o que Q se funde todo el presupuesto en coches Aston Martin). Pero al haber poca munición y tener estas opciones en el combate, sientes que tienes que ir improvisando sobre la marcha, cosa importante porque una de las mayores características de James Bond es su ingenio y capacidad de improvisación. Al tener tú estas herramientas, entras más en la piel de ser realmente 007.
Y hablando de improvisación, este juego tiene otro apartado: el sigilo. A lo largo de los distintos capítulos que tiene el juego, nos encontraremos con unas secciones más amplias con varias posibles rutas, donde deberemos explorar los distintos escenarios para colarnos en zonas restringidas y, en ellas, evitar que nos vean escondiéndonos y dejando inconsciente a aquellos enemigos que sean una amenaza.
Si esto os suena, es porque es la misma estructura que sigue la última maravillosa trilogía de Hitman, también creada por el estudio. Estas secciones se plantean como un puzle: tienes que atravesar un control de seguridad, así que puedes simplemente colarte haciendo parkour, o puedes buscar la tarjeta de identificación de una persona, robársela y seguir adelante. Sin embargo, en un juego donde tenemos tantas opciones para liarnos a tiros, es complicado justificar que el jugador o jugadora promedio no quiera seguir con la acción, incluso si la situación es algo tan discernido como un torneo mundial de ajedrez. Por eso tenemos la “licencia para matar”.
Este permiso solo se nos garantiza con ciertos individuos. Mientras que el agente 47 era una persona fría, sin nombre y que hablaba lo justo; James Bond es cálido, lleno de personalidad y habla por los codos. No tendría sentido que pudieses disparar a una pobre asistenta de limpieza porque te ha visto mientras te colabas en la sección para miembros VIP, cosa que el agente con el código de barras haría sin dudar.
Aquí la improvisación salva al agente británico, dándonos la posibilidad de lanzar faroles. Si cuando estamos en un área restringida nos ven, tendremos la posibilidad de mentir al guardia. Estas interacciones son muy graciosas, pero también sirven para que los enemigos nos dejen un momento en paz y recolocarnos, volviendo al puzle que es llegar a nuestro destino sin que nos vean.
Además, James Bond no es nada sin los gadgets de Q. Aquí encontramos el mítico reloj con láser, unos auriculares inalámbricos, un móvil que lanza un dardo con veneno, un mechero que es una bomba de humo, una cámara de fotos que lanza una onda de choque y un artilugio más que no comentaré porque es una sorpresa. Todos estos gadgets se pueden usar para despistar a los enemigos, cegarlos o dejarlos fuera de combate lo suficiente como para seguir avanzando.
Esto, una vez más, resalta la capacidad que tiene IO Interactive de ponerte en la piel de James Bond. Hasta ahora, los Hitman te premiaban con más posibilidades si te ponías en la piel del agente 47. En vez de entrar y liarte a headshots, ve poco a poco, sin que te vean, disfrazándote y estudiando a tu presa. Se invisible. Si te ponías tú limitaciones, el juego era mucho más inmersivo.

En este caso, al ser un juego protagonizado por un héroe de acción, no pueden simplemente pedirte que des de tu parte (aunque creo que sería lo suyo), sino que ellos deben de hacer un esfuerzo más grande en que quieras comportarte como lo haría Bond. Y lo consiguen.
Soy un jugador que siempre va corriendo por los escenarios para tardar lo menos posible. En este juego me he sorprendido a mi mismo andando, observando los escenarios… Actuando con la calma que actuaría James Bond, que siempre se cree el más listo de la habitación, y corriendo solo cuando creía que la situación lo requería. La libertad que te dan al usar las herramientas que llevas a cada misión, las opciones en el combate y, también, las limitaciones que te impone el juego, hacen que quieras tomarte en serio el papel que representas.
Más de una vez me he encontrado reiniciando la misión porque podría haber quedado más profesional de otra manera o porque “a James Bond no le habrían pillado”. Ese pequeño desafío extra, junto con mi cabezonería de querer quedar cinemático en un combate, han sido recompensados con creces haciéndome apreciar mucho más a Bond de lo que lo hicieron nunca las películas o los libros.
No obstante, a pesar de que ambas secciones están bien planteadas y son entretenidas, considero que hay algunos problemas dignos de mencionar.
A veces el mundo no es suficiente
Una de las mejores partes en Hitman es la investigación del escenario. Al contrario que en 007 First Light, las secciones de sigilo y de exploración no estaban tan claramente delimitadas. Si querías colarte en un sitio podía ser desde una ventana, abriendo la puerta consiguiendo una llave o disfrazarte y conseguir una coartada. Y, aunque había rutas preestablecidas, también podías hacerlo a tu manera.
«Pero no deja de ser una pena que para querer hacerlo más accesible, sacrifiquemos un poco más de profundidad para aquellos que ya llevamos tiempo en el ruedo.»
En este juego, por el contrario, la zona de exploración ofrece un numero de rutas preestablecidas que puedes investigar y, entonces, decidir cual llevar a cabo. Es un enfoque mucho más limitado y para mí, aunque tiene sentido teniendo en cuenta que esto tiene un énfasis más grande en la historia, siento que es una oportunidad perdida.
Sin embargo, creo que estas limitaciones nacen de un intento de hacer más accesible los juegos de sigilo. Aunque en muchos juegos existe la opción de ir con cuidado y sin que te vean, muy pocos se centran realmente en él. Es solo un añadido, una opción de quitarte a enemigos rápidamente hasta que te aburras y empieces a disparar.
En 007 First Light es una parte central, tan importante como lo es un buen tiroteo. Pero no deja de ser una pena que para querer hacerlo más accesible, sacrifiquemos un poco más de profundidad para aquellos que ya llevamos tiempo en el ruedo.
El resultado son secciones que claramente quieren expandirse en áreas más grandes, con opciones distintas para hacer las cosas, que encuentran un cuello de botella donde todo tiene que pasar por los mismos eventos. Además, al enfocarse en el combate cuerpo a cuerpo, si te pillan te puedes liar a tortas. Pero no te oirá toda la sala a pesar de haber reventado un extintor en la espalda de un enemigo o, peor, de haberle tirado una estantería de metal encima.
Otro gran problema del juego es su dirección narrativa. Mientras que en juegos del estilo se suelen esforzar más porque todo esté bien conectado y que, cuando haya una transición, se sienta como un avance; aquí muchas veces pecan del uso de fundido a negro para transicionar a otro momento y lugar. A destacar, un momento en el que casi nos comen unos cocodrilos y, después de gritar una frase, pasamos a fundido a negro. Cuando volvemos a la acción, ya hemos salido de ahí y nos dirigimos a otro sitio.
Esto, aunque este es el ejemplo más exagerado, ocurre múltiples veces a lo largo del juego de una manera u otra. Teniendo en cuenta que esto es un producto de una IP conocida por su participación en el cine, me decepciona lo poco que llegan a usar el lenguaje de ese medio. Da la sensación de estar poco trabajado o de no saber como continuar, lo cual es una pena porque la historia es interesante y relevante a día de hoy, tratando temas como el uso de la IA, sus fallos y el peligro de dejar toda responsabilidad a una máquina.
“Creo que ha pillado el punto”
Pero a pesar de estos puntos un poco más negativos, el juego sigue siendo muy servicial y consigue lo que se propone: hacerte sentir James Bond. Después de años teniendo adaptaciones al videojuego del agente secreto, sienta bien un juego que no se centra únicamente en el apartado shooter de James Bond. Cada guiño, cada frase, cada invento en el laboratorio de Q… Todo tiene un trabajo espectacular de investigación.
Cuando decía que IO Interactive estaban destinados a hacer 007 First Light, no era un comentario baladí. El estudio desde sus inicios ha mostrado sus máximos respetos al personaje nacido de la imaginación de Ian Fleming en 1953. Ya en Hitman: Blood&Money encontrábamos referencias a las películas de Timothy Dalton (por no decir que el propio protagonista tiene un dígito como nombre).
Estamos viviendo el renacimiento de los juegos creados a partir de IPs ajenas al medio. En los noventa, lo normal era encontrarse juegos como Marvel vs Capcom, Aladdin y hasta el propio James Bond aportó al shooter en primera persona con GoldenEye. Pero en algún momento en la generación de PS3 y Xbox 360, estos juegos dejaron de ser populares. A parte de los Batman: Arkham de Rocksteady, no había hueco para IPs externas.
Paarece que eso está cambiando. En los últimos años hemos tenido Marvel’s Spider-man, Star Wars Jedi: Fallen Order, Indiana Jones y el Gran Círculo, LEGO Batman: El Legado del Caballero Oscuro y, ahora, 007 First Light, un juego excelente que merece toda vuestra atención. Un candidato personal a uno de los mejores juegos del año y que, por fin podemos decir, nos ha dado el juego definitivo de ser James Bond.
Escribo este análisis con mucha ilusión. Debo de confesar que, aunque me gusta James Bond, no soy el mayor fan. Me he visto un número bastante elevado de las películas, pero no he leído ningún libro ni jugado a ningún videojuego del espía. Cuando pedí este juego para analizar, pensaba que podría aportar algo ya que los juegos de acción-aventura son de mis favoritos, y que IO Interactive no me ha decepcionado nunca. Lo que no esperaba era pasarme el juego múltiples veces, llegando a parar la redacción de este análisis para volver a jugarlo porque “tengo mono”.
Hay mil y una referencias que no he pillado y, aún así, he sido capaz de entender el amor a una saga tan importante para la figura del héroe de acción. En una industria AAA que se ha centrado esta generación en los juegos como servicio, ver un juego que tiene tanto cariño en su mundo es casi como ver un rayo atrapado en una botella.
Y, por si os lo estabais preguntando, sí… James Bond ha vuelto.

Este análisis se ha realizado con una clave de prensa cedida por Best Vision.


