¿Cuánto estamos dispuestos a permitir?

Hasta el más mínimo detalle relacionado con Grand Theft Auto VI ha sido la comidilla de la industria del videojuego desde hace ya varios años. Hemos tenido la llegada de títulos muy anticipados, como Hollow Knight: Silksong, o títulos que ya se han convertido en clásicos, como Baldur’s Gate 3; y aun así, la llegada de lo próximo de Rockstar Games siempre está en el horizonte. Pero, más allá del hecho de que probablemente se trate del juego más esperado de la historia, hay muchos factores que transforman su llegada de un hito para este medio artístico a un mal presagio.

Hace poco, como pistoletazo de salida a la campaña de marketing de cara al lanzamiento el 19 de noviembre, hemos recibido la información sobre sus diferentes ediciones y su precio. Por suerte, no se ha convertido en el primer título de 100 euros, como muchos vaticinaban, ni tampoco ha igualado los 90 de la edición física de Mario Kart World. Lamentablemente, estas son las únicas buenas noticias que puedo dar alrededor de algo tan grande como Grand Theft Auto VI.

En primer lugar, hace ya más de un año que escribí sobre lo ridícula y dañina para la industria que era la situación en la que todo juego evita como la peste las dos semanas anteriores y posteriores al lanzamiento del titán de Rockstar. No solamente sigue estando igual la cosa, sino que ha empeorado. La cómica situación de ver un Summer Game Fest en el que todos los AAA anuncia fecha para septiembre y octubre o, en última instancia, para el año que viene, acaba perdiendo la gracia cuando nos paramos a considerar el peso que está teniendo una sola obra en un medio entero.

Jamás debería permitirse, y mucho menos en un momento en el que el mundo de los videojuegos está peor que nunca. Aunque esa no es la única basura que barrerán bajo la alfombra quienes decidan apoyar a Grand Theft Auto VI. Como muestra del estado actual de la industria, incluso un estudio como Rockstar fue víctima de varios despidos a finales del año pasado. No obstante, en este caso no fue para mantener el grosor del bolsillo de los altos cargos tras una mala gestión de la compañía por su parte, sino que se trataba de represión sindical.

En unos años en los que los derechos de los trabajadores y la estabilidad de sus puestos se han convertido en cosa del pasado (no olvidemos, entre muchísimos otros, los casos de MercurySteam y Xbox), Rockstar decide ser el enemigo, sabiendo que goza de total y absoluta impunidad. Jamás se debería comprar un videojuego nacido de la explotación laboral, pero menos aún si se trata del título más caro, grande y relevante que jamás haya existido. Un estudio que posee, esencialmente, dinero infinito por la rentas de GTA Online y de títulos anteriores despidiendo a trabajadores por querer sindicalizarse, vergüenza es poco.

Si tienes un mínimo de empatía y no te dejas llevar por el individualismo lamentable y la pobre inteligencia emocional que promueve nuestra sociedad actual (si no me imagino que ya te habrás ofendido lo suficiente para dejar de leer, o al menos para dejar de prestar atención al texto de verdad), este motivo es más que suficiente para no darle dinero a Rockstar nunca más. Eso sí, que sea suficiente no quiere decir que sea el único. Con motivo de la apertura de reservas, hemos sabido dos cosas importantísimas respecto a la edición estándar de Grand Theft Auto VI.

Lo primero y más importante, que en formato físico no incluirá un disco. Esto no solamente es algo insólito en un juego de este calibre, sino que también sirve, junto a las Game Key Cards de Switch 2 o los discos que solamente incluyen una parte del juego, para sepultar por completo al formato físico. No es suficiente con que el juego que compres en físico no sea más que una licencia, ahora directamente no tienes nada físico que meter en la consola o que poder vender si no quieres quedarte con el juego.

Acabar con la opción de vender y comprar títulos de segunda mano, junto al bloqueo de ciertas tiendas, vehículos y prendas de ropa tras un muro de pago de 20 euros extra solamente demuestra el estatus intocable del que presume Rockstar Games actualmente. Parece que pueden hacer lo que les dé la gana con sus trabajadores y con su audiencia, en este caso con la excusa de que es temporal para evitar filtraciones, como si fuera de naturaleza diferente a la de los demás casos que no llegan a estos extremos. Por todo esto, es evidente que nadie debería comprar Grand Theft Auto VI, pero es igual de evidente que va a ser un bombazo.

Ni el Summer Game Fest ni la comunidad de videojuegos en Twitter son una representación de todo lo que está mal en esta industria, GTA VI lo es. El contenido extra de pago en un juego de 80 euros, la obsolescencia del formato físico, la represión sindical, los despidos y la explotación laboral, todo ello en un mismo proyecto. Y, aún así, muchísimas personas van a tenerlo en su lanzamiento o a los pocos días. ¿Por qué se da esta situación?

A diferencia de los pocos ilusionados por una videoconferencia a los que nos pesan las gafas o de la minoría completamente imbécil de la comunidad de videojuegos en Twitter, las personas que hablan de Grand Theft Auto VI y que se lo van a comprar representan a una inmensa mayoría del público casual o dedicado de este medio. Es un título tan absurdamente mainstream y popular que la batalla en su contra está perdida antes de que siquiera dé comienzo.

La importancia de Rockstar Games en la industria es innegable, y demostrable con un simple vistazo a su catálogo. De la misma manera, no somos pocos los que afirmamos haber sentido una fuerte conexión con muchos de sus juegos durante nuestra adolescencia, e incluso ya de adultos. En mi caso, Grand Theft Auto: San Andreas, Red Dead Redemption II o Max Payne 3 (porque a mí me da la gana) son de mis obras favoritas de la historia del medio, mientras que cosas como Grand Theft Auto V, Red Dead Redemption o algún Midnight Club me gustan bastante. Hago esta aclaración para que nadie se piense que soy alguien ajeno ni reacio al trabajo del estudio norteamericano.

Y es que es justamente ahí donde nace el problema. Rockstar es tan importante, tan querida y está tan asentada como sinónimo de calidad y de videojuegos “premium” que muchos ni siquiera se molestarán en leer un artículo como este o en darle un par de vueltas al hecho de que exploten a sus trabajadores y de que se rían de nosotros en nuestra cara. Se trata de una mezcla de nostalgia con conformismo, dos de los factores que más juegan en contra del verdadero progreso en cualquier medio artístico actualmente.

Es la negación a que Disney, la empresa que tanto marcó tu infancia, pueda estar llevada por la mayor basura que hay en la Tierra; es la incapacidad de no ver Eurovisión, un concurso que te ha acompañado junto a tu familia y amigos cada año, aunque sea cómplice de un genocidio; o la defensa de un remake de un juego de tu infancia, ignorando que probablemente no sea más que morralla hecha para sacarte esos 70 u 80 euros que tan gustosamente pagas.

Comprar Grand Theft Auto VI demuestra que no te importa mucho nada más allá de tu propia burbuja y felicidad, que eres alguien egoísta respecto a los problemas de personas ajenas a tu día a día, uno de los motivos por los que el mundo sigue girando mientras millones sufren. Total, “no se puede hacer nada” o “no me afecta directamente”, así que, ¿para qué intentarlo? Hemos permitido que empresas y franquicias ocupen un lugar tan elevado en nuestras prioridades que hasta parece raro decir “no me voy a comprar GTA VI“, aún teniendo toda la razón del mundo al no hacerlo y siendo la respuesta más humana y lógica a todo lo que rodea al juego.

Muchos me podrán tildar de extremista por estas declaraciones. A todo aquél que tenga esta opinión, le insto a pensar en si no es más extrema todavía la situación en la que la explotación laboral y las prácticas anti-consumidor le entran por una oreja y le salen por la otra por un puto juego. Si se ignora algo tan serio a pesar de ser “solo un juego”, no me quiero imaginar las demás barbaridades que ignorará en su vida la persona que compre algo de Rockstar sabiendo todo esto.

Sé que muchos compraréis Grand Theft Auto VI cuando salga, pero sabed vosotros también que, cuando esta industria esté compuesta de basuras hechas con IA generativa y de obras genéricas que abusan del poco dinero que tenemos para gastar en este capitalismo tardío, será por vuestra culpa. Por lo contrario, si hay una huelga masiva, una sindicalización de trabajadores de muchas empresas grandes o un colapso que fuerza un cambio a mejor, sabed también que no será gracias a gente como vosotros.