Señora suélteme el brazo
El género de plataformas siempre ha estado fuertemente vinculado al verbo saltar. Desde sus orígenes, el salto es el componente mas importante y la calidad de un juego muchas veces se mide en la sensación que nos deja, aun si puede presentar formas tan diversas como los juegos gravitacionales de Super Mario Galaxy o la precisión enfermiza de Jump King. Por eso mismo, el género ha jugado muchas veces también con su ausencia, preguntándose cómo sería posible aterrizar un juego de plataformas en el que no puedas saltar, pregunta de la que nacieron propuestas como VVVVV, Snake Pass o el primer Heave Ho.
Heave Ho 2 es un secuela clara y directa, que recoge las semillas plantadas por su predecesor para entregar un más que notable juego de plataformas donde, de nuevo, el salto no aparece en la ecuación por ningún lado. Esta ausencia se cubre a través de un particular esquema de movimientos que dependerá de nuestra coordinación mano-ojo, pero también de la coordinación que podamos mantener con nuestros compañeros de juego.

En este colorido titulo controlaremos a una especie de habichuela con brazos cuya única forma de desplazarse es agarrarse a su entorno. Con los botones L y R del Joy-Con cerraremos la mano izquierda y derecha respectivamente y con el joystick la dirección en la que empuja el cuerpo. De esta forma lo que haremos será “escalar” las superficies aun si son horizontales, y si queremos “saltar” deberemos engancharnos con una mano, darnos impulso con el cuerpo, soltar la mano con la que nos agarramos en el momento preciso y rezar por alcanzar nuestro destino. Si al leerlo os suena confuso es, probablemente, porque es confuso de narices. La gracia del juego está precisamente en lo extraño de su esquema de movimientos. Apretar mano derecha, soltar mano izquierda, girar, apretar mano izquierda, soltar mano derecha, soltar mano izquierda por error y caer al vacío. Adaptarse a este esquema de controles toma un tiempo y aun si crees tenerlo dominado por completo, es imposible no acabar cometiendo un error, posibilidad que se multiplica cuanta mas gente haya a los mandos.
Porque Heave Ho 2 esta estrictamente pensado para ser jugado en cooperativo. Todo su diseño de niveles gira en torno a la necesidad de que haya como mínimo dos jugadores. Si no por cómo están distribuidas las plataformas, puestas a distancias insalvables para uno solo, por la necesidad de coordinarse para realizar una acción. Las habichuelas pueden darse la mano entre ellas, creando una cadena de legumbres aferradas las unas a las otras que depende de que colectivamente sepáis qué mano agarra qué o a quién.
Como suele pasar en los juegos de plataformas, llegar a la meta es relativamente sencillo, siendo el verdadero reto cumplir los desafíos extra de cada nivel. Habitualmente será un reto a contrarreloj y el otro, alcanzar la meta con un objeto, encontrar una mano escondida por el escenario, o pintar en un lienzo colocado a mala leche. A medida que completemos estos retos iremos desbloqueando nuevos personajes invitados de otros títulos independientes de los que no daré nombres, pero que reconoceréis fácilmente. También se desbloquean herramientas que nos servirán para cumplir otros retos mas adelante, como el spray de pintura para los lienzos, y artilugios con los que aproximarnos a los niveles de otra forma y tal vez rascar unos segundos en el contrarreloj, como una cuerda de escalada, o la habilidad de convertirnos en una plataforma fija temporalmente. Por último, también podemos desbloquear cosméticos para nuestros… ehm… cuescos, que me creáis o no, sirven tanto para deshacernos de un agarre como para darnos un pequeño impulso en el aire.
En su primera entrega encontrábamos una propuesta más simple pero mucho más difícil. Su diseño de niveles consistía en llegar del punto A al punto B, habitualmente en una pantalla estática donde podíamos ver todos los componentes del nivel, pero que requería gran numero de saltos de alta precisión y una coordinación perfecta. Además, su dificultad escalaba rápidamente y desde aquí admito que no fuimos capaces de pasar de la mitad del juego.
Esta secuela es mucho más amable en cuanto a su dificultad, pero sobre todo, es mas creativa a la hora de plantear sus escenarios. Llegar del punto A a Punto B como buenamente se pueda seguirá siendo la tónica dominante, pero pocas veces será por haber superado una serie de plataformas estáticas. Es común encontrar elementos móviles y segmentos de puzles o niveles que requieran de una colaboración estricta realizando tareas en paralelo. Además, se añade un escenario completo en el que el objetivo es cocinar o niveles en los que pilotar una nave espacial, entre otras dinámicas que prefiero no desvelaros aquí pero que resultan deliciosamente refrescantes.
Si la primera entrega se quedaba un poco en tierra de nadie entre ser un juego divertido para hacer el bobo con amigos y una experiencia de plataformas mas “hardcore“, Heave Ho 2 abraza por completo ese lado de party game y de ahí sus propuestas un tanto más gamberras. Además, el juego cuenta con varias ayudas para completar los niveles: si un jugador llega a la meta antes que el resto, puede pilotar un dron con el que salir a pescarles, y a los diez minutos aparece un gato mágico volador con una palanca que, si tiramos de ella, nos atará un globo a la espalda que nos hará flotar en el aire, facilitando enormemente el llegar a la meta.
Y aunque esto me parece un acierto, tengo una pega respecto al gato salvavidas, pues en mas de una ocasión nos ha resultado más una molestia que otra cosa. Estando cerca de completar el nivel hemos tenido que esperar a que el gato se marche, pues nos estaba rondando como una mosca y, por no querer activar la ayuda por error, simplemente tuvimos que no hacer nada unos segundos hasta que se marchó.
El juego cuenta también con un modo competitivo en el cual se suceden aleatoriamente una serie de niveles, divididos en tres categorías distintas: alcanzar la meta, supervivencia, o ser el primero en llegar a un botón del escenario. Es un modo entretenido, pero que por desgracia no esta tan bien pulido como la experiencia cooperativa. No dispone de selector de modos y siempre se juegan en un escenario con el fondo oscuro y un montón de lucecitas sacudiendo la pantalla, lo cual puede tener un efecto desorientador.
En general, Heave Ho 2 es una experiencia tremendamente divertida y imaginativa, un experimento que adopta una forma perfeccionada y mejor pulida que su primera entrega (la cual sigue siendo recomendable para aquellos que busquéis una experiencia algo mas desafiante). Han sido horas en el sofá junto a mi pareja intentando coordinarnos, riéndonos tras aterrizar maniobras imposibles y gritando cada vez que uno de los dos se equivocaba de mano, precipitándonos al vacío. Lo mejor que puedo deciros del juego es que nos ha hecho sentir tensión y alegría a partes iguales, sin parar de sorprendernos en todo momento.
Este análisis se ha realizado con una copia para Switch cedida por Cosmocover.


