Siempre arriba

El magnum opus de Akira Toriyama, Dragon Ball, es de esos que gracias a su contundente y temporalmente distendido éxito siempre han ofrecido nuevas posibilidades de disfrutar de su aventura en diferentes formas. En la última década, la historia de Goku y sus amigos, que creíamos concluida desde 1996 (Super nos ha demostrado que no era así), la hemos podido vivir en diferentes juegos completamente diferentes unos a otros, pero siempre fieles al universo original. Disfrutamos con Xenoverse 1 y 2 de una aventura donde solo podíamos campar a nuestros aires en un determinado lugar, debiendo de trasladarnos a un mapa alternativo a los escenarios del manganime – amplio, eso sí, pero sin mucha opción de investigar con respecto a las localizaciones de Dragon Ball – con tal de avanzar en su historia. Más tarde llegó FighterZ, un juego diferente tanto en lo que se refería al sistema de lucha (que pasaba del 3D a alzarse como un 2D con el sello Arc System Works) como en lo que tenía que ver con la forma de vivir la historia, configurando este conglomerado ludonarrativo un juego que fue muy bien aceptado por los fans que tenían ganas de vivir la historia con un juego de lucha de tintes clásicos. Este año, con el recién estrenado Dragon Ball Z: Kakarot, podremos vivir la aventura de la última manera que nos quedaba por disfrutar: a través de un extenso, muy completo y ambicioso ARPG donde viajaremos, lucharemos y conoceremos la historia de toda la saga Z poniéndonos en las diferentes pieles de los guerreros que defienden la Tierra.


La historia no cambia, la forma de vivirla sí

Como bien anticipa el nombre del juego, la trama de la historia principal reúne los arcos ofrecidos en Dragon Ball Z, que para ser exactos son la llegada de los Saiyajin, la saga de Freezer, la saga de los Androides y Cell, y por último, la saga de Buu. A nivel narrativo, por tanto, no creo necesario hacer referencia concreta a lo que vamos a vivir en el devenir de los acontecimientos, ya que el título, tal y como busca desde un primer momento, es una de las representaciones más fieles del manga que hemos visto nunca, sin cambios relevantes en esa historia que, estoy casi seguro, casi todos los presentes conocemos de cabo a rabo. Sin lugar a duda, el proyecto de CyberConnect2 roza la perfección en este apartado, pues logra sumir a aquel fan que durante tanto tiempo estaba esperando una inmersión semejante en el mundo Dragon Ball, permitiéndole sentir cómo progresan los protagonistas tras las dificultades que les invaden y poniéndonos en la piel, por ejemplo, de Son Gohan tras su duro entrenamiento ofrecido por Piccolo, ilustrando cómo el pequeño guerrero crece y con el paso del tiempo acaba haciéndose tremendamente poderoso.

Gran parte de la culpa de la consecución de esta perseguida inmersión recae en posibilidades presentes como la de explorar libremente las diferentes localizaciones que conocimos en el manga o anime, algo que cualquier seguidor de Dragon Ball agradece, más aún cuando puede realizar en ellas diferentes actividades secundarias que van desde pescar o recolectar ingredientes, cazar animales y dinosaurios, cocinar o realizar entrenamientos para mejorar nuestras estadísticas, hasta competir en carreras de coches con crono o en un partido de Béisbol, pasando por ir en busca de los Bolas de Dragon para invocar al querido Shenron y que nos conceda algún deseo. Si que es verdad que la dificultad de encontrar estas bolas no es precisamente excesiva – ni es una tarea que acabe siendo muy divertida -, ya que en el mapa nos aparecerá un símbolo marcando dónde se encuentran, y solo deberemos de ir y recogerla como un objeto mas, sin un combate previo contra enemigos que también la deseen o algo por el estilo, siendo esto último algo que personalmente he echado de menos. En cuanto al resto de misiones secundarias, como en cualquier ARPG de estas características, nos tocará en más de una ocasión realizar insulsos repartos o luchas que nos darán buenas recompensas y experiencia, si bien el plato fuerte de estas será la opción de ampliar la historia y conocer mejor el universo para aquellos que sean más novatos en este mundo. 

El propio opening de Kakarot acaba alzándose como toda una declaración de intenciones hacia el fan.

Un sistema de lucha divertido, pero sin muchas complicaciones

No obstante, pese a todo lo citado resulta fácil acabar concluyendo en que el pilar más relevante de Dragon Ball es y siempre ha sido su sistema de lucha, algo que en lo que Kakarot ha sabido estar a la altura, yendo al grano, pero sacrificando por el camino soñadas posibilidades de combos en pos de buscar agilidad y diversión, teniendo que estar pendientes principalmente de evitar y bloquear los ataques rivales. En este nuevo sistema de lucha nos bastará con pocos botones para combatir, ya que con un botón usaremos nuestro Ki, con otro recargaremos nuestra energía, otro estará destinado para el combate cuerpo a cuerpo y un último se utilizará para esquivar. Podremos realizar ataques especiales manteniendo pulsando L1, y con R1, siguiendo los pasos determinados por la serie Naruto Shippuden: Ultimate Ninja Storm, podremos abrir la paleta de nuestros compañeros, los cuales nos acompañaran controlados por la IA – en numerosas ocasiones de la aventura. Obviamente, a todas estas opciones, en determinado momento de la entrega, podremos sumar la de convertirnos en ese Super Saiyajin que nuestros enemigos temen.

Personalmente, como fan acérrimo del género y de la serie, para ser un ARPG de más de 30 horas de duración, esperaba un sistema de combate un poco mas elaborado y complejo, ya que en algunas ocasiones, conforme uno va incrementando el contador de batallas, se hace un poco aburrido ver siempre las mismas animaciones. Tampoco ayuda el hecho de que no exista un nimio reto a nivel de dificultad, pues no contaremos con mucho inconveniente si tenemos un nivel similar al de nuestro rival. Su derrota, como era de esperar, dejará unos orbes con los que podremos progresar en el árbol de habilidades de cada personaje, que deberemos mejorar para que nuestro guerrero sea más poderoso, algo que puede llegar a tomarnos más tiempo de la cuenta dada la vasta cantidad de habilidades activas y pasivas que existen para todos los personajes jugables.

Otra forma de mejorarlos, quizás algo más sencilla o amena, se basa en los emblemas de alma; iconos de los diferentes personajes que aparecen en la aventura que podremos colocar en ciertos tableros. Teniendo como referencias sus números, estos harán que nuestro personaje vaya mejorando en diferentes aspectos, ofreciéndonos la posibilidad de darles regalos para aumentar su amistad – consiguiendo así desbloquear objetos – y con el aliciente de que si combinamos bien diferentes personajes nos darán un bonus de nivel en esa categoría. 

Secuencias de vídeo que te trasladan al anime

Seamos francos desde el inicio. El apartado gráfico de Dragon Ball Z: Kakarot es sencillamente apabullante. Los diseños de los personajes, los acabados de las localizaciones, las ciudades o los animales aprueban y con nota, mencionando, eso sí, la poca credibilidad que de la que presumen determinados objetos del entorno – lo cual se explicita al destrozar, por ejemplo, el suelo tras realizar un ataque, regenerándose en cuestión de segundos por arte de magia -. Pero donde sin lugar a duda la experiencia no encuentra rival es en sus secuencias de vídeo en los momentos cumbres de la aventura, donde pasaremos de estar jugando a directamente ver los mejores momentos del anime en alta definición.

Todo esto lo comento sin menospreciar al apartado sonoro, donde nos acompañará en todo momento la banda sonora del anime y algunas composiciones nuevas, pero muy fieles a su estilo. Lo único que me ha acabado chirriando en este aspecto ha sido la falta de localización con la que ha contado en nuestro país: vale, el doblaje en japonés es perfecto, pero la necesidad de ir leyendo los subtítulos mientras luchamos o vivimos la historia hace que a veces sea un poco complicado de seguir, destacado además una traducción que deja que desear, sacadas a veces del inglés y otras de doblaje español original. Esto es algo que por desgracia no me sorprende, ya que, como fan de Dragon Ball, estoy acostumbrado al poco respeto que la marca recibe en diferentes ocasiones, ya sea en su serie, en los tomos de Dragon Ball Super o en el juego de cartas oficial. 

Algo que sí se ha cuidado muy bien han sido los diferentes objetos que desbloquearemos y su forma de organizar la información ofrecida, ofreciéndonos una Enciclopedia donde se archivaran los datos de todos los personajes, animales, localizaciones, técnicas, vehículos, vídeos, canciones y las trading card japonesas oficiales de Dragon Ball Z. Vamos, que sin lugar a duda la enciclopedia está creada para que todos los fans disfruten desbloqueando todo, algo que choca frontalmente con la incomodidad derivada de los largos tiempos de espera en las muy frecuentes pantallas de espera, y la imposibilidad para hacer algo mientras ellas están activas. Para pasar de una localización grande a otra deberemos teletransportarnos, y esto requerirá un poco de paciencia ya que se demora varios segundos de vez en cuando, congelándose muchas veces también tras finalizar o iniciar la animación de los combates. 

Una aventura agradable con mucho por descubrir

Dragon Ball Z Kakarot es ese juego que los fans de Toriyama llevamos tanto tiempo con ganas de disfrutar. Volar con la nube Kinton o realizar una carrera de coches contra Piccolo son esas aventuras adicionales que el resto de juegos de Dragon Ball no nos ofrecían, e introducimos de una manera mas directa al mundo de Goku se agradece. El juego puede llegar a ser muy largo si nos tomamos con paciencia las misiones y nos dedicamos a investigar todos los rincones que oculta el mapa, ya sean terrestres o submarinos, o realizando todas las misiones secundarias incluso acabada la aventura, las cuales nos proporcionaran muchas mas horas de juego. Espero que con alguna actualización corrijan y pulan detalles que lo alejan de la perfección, tales como las pantallas de carga o congelaciones en la imagen que ocurren algunas veces, si bien rezo para que en futuras secuelas o apuestas similares se profundice el combate y se encaren otros factores como la censura presente, dada la desaparición de sangre o escenas donde los personajes rompían sus ropas.

Cabe destacar, antes de concluir, que Dragon Ball Z: Kakarot contará con dos nuevas aventuras que llegarán en forma de DLC a lo largo del año. Los fans especulan con la posibilidad de vivir las aventuras de Dragon Ball Super, la película de Broly o pasarnos al arco de Dragon Ball GT, pero ¿cuáles acabarán siendo las aventuras que tendremos que combatir? Mientras estas llegan, animo a todos los fans de la serie a que al menos caten Kakarot, ya que disfrutarán como niños con un juego que quizás no se haya acabado alzando como esa aventura definitiva que muchos esperaban, pero que ciertamente se ha quedado muy cerca de serlo.


Este análisis ha sido realizado con un código de descarga para PS4 cedido por Bandai Namco.

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