Música, talento y pasión
Creo que en una de las pocas cosas en las que prácticamente todas las personas del planeta estaríamos de acuerdo es en el poder que tiene la música para hacernos sentir. Desde evocarnos sentimientos de tristeza o melancolía, hasta animarnos un día aparentemente gris con ritmos movidos y cañeros. De igual manera la música siempre ha sido y será un puente entre diferentes culturas, opiniones y épocas, acercándonos al pasado igual que nos conecta con el futuro. Sin duda podemos afirmar que el único lenguaje universal de verdad es la música. Da igual que estilo escuches ahora mismo o cual te gustase hace una década, ya que toda ella la disfrutas y vives por igual. Y es que algo que nos llega tan adentro, sin lugar a dudas hay que vivirlo y disfrutarlo. No importa que sea en tu casa, con los ojos cerrados y la luz al mínimo, o en pleno concierto gritando a viva voz. La música es vida (incluso ha salvado muchas de ellas) y por ello hay que darle la importancia que se merece. No nos vamos a poner a debatir que género es mejor, que letras tendrían que censurarse o que artistas están lucrándose más de lo debido con este arte; lo que vamos a hacer es homenajearla de la mejor manera que existe: disfrutándola y compartiéndola en todos sus formatos. Por que sí, el conocido cuarto arte ha sido epicentro de muchas historias y producciones. El ejemplo más obvio lo tenemos en el cine con los musicales y producciones que versan sobre cantantes o grupos concretos pero otro ejemplo en el que las sinfonías tiene una importancia fundamental es en los videojuegos.

Sin ir más lejos, hace unos meses hablé aquí de la que, en mi opinión, fue la mejor banda sonora que el mundo videojueguil nos trajo en pasado 2025 y de su realización. Me refiero, concretamente, a la OST de Clair Obscur: Expedition 33. Una lista de temazos que van desde lo más épico a lo más bonito. Pero, aunque el apartado sonoro de cada título sea donde más protagonismo se le da a la
música y la composición, esta también puede ser el eje principal de un videojuego. Lo vemos, como pasa en el ejemplo que os he puesto del mundo cinematográfico, en los juegos musicales. Estoy seguro que, aunque no seáis fans de este tipo de gameplay, conoceréis muchos de estos como pueden ser Patapon, Loco roco, Parapa The Raper, Bust A Grove, Just Dance, Beat Saber, Samba De Amigo, Ghuitar Hero, Incredibox, etc. Cada uno tiene sus mecánicas únicas, sí, pero todos ellos utilizan la música como eje principal de la experiencia. Pues el dúo que forma la desarrolladora conocida como Patattie Games ha hecho gala de este amor por la música y lo retro con su primer título como equipo independiente. Este grupo de dos está formado por el increíble dibujante escocés Murray Somerwolff (que ha aportado su arte a juegos como Welcome to Elk, Spitkiss o el reciente Dead Pets Unleashed) y la española Rocío “Rothio” Tome a la programación (conocida streamer de GameDev España e ingeniera de soporte de Unity). Como curiosidad, esta profesional ha trabajado en gran cantidad de sectores antes de dedicarse al mundo de los videojuegos, desde psicóloga hasta —agárrate a la silla— técnico de autopsias.
Jugabilidad como crítica
A través del duro trabajo online realizado por sus creadores, Wax Heads verá la luz este mismo 5 de mayo uniendo varias mecánicas muy interesantes bajo el estandarte de la buena música y su poder para conectar personas de toda edad y lugar. En este juego seremos la nueva empleada de Repeater Records, una de las últimas tiendas de vinilos de la ciudad. Con una jugabilidad que seguramente nos recuerde bastante a otros títulos como Papers, please o Coffe Talk en la base de tratar con
los clientes, tendremos que encontrar por la tienda los discos de vinilo que buscan (o, muchas veces, que creen buscar). Durante las jornadas laborales nos encontraremos con personas de todo tipo que llegan a la tienda en busca del último álbum de su grupo preferido, intentando descubrir el el cantante del que le habló algún amigo, o intentando recordar a sus seres queridos a través de canciones que les recuerden a ellos. Pero ya os digo yo que no siempre será tan fácil, porque la mayoría de veces solo te darán información muy vaga acerca del vinilo que realmente quieren, y nosotros tendremos que investigar cada producto de la tienda para que el cliente se vaya contento y nos den la máxima puntuación. A veces estas pistas las podremos encontrar en las portadas, otras veces en el propio disco, pero es que en muchas ocasiones tendremos que leer la reseña de dicho álbum o incluso buscar datos sobre él en revistas o nuestro móvil. De modo que acaba siendo una mezcla bastante interesante entre un juego de gestión y de puzles. Ah, y con cierto toque detectivesco, ya que en más de una ocasión tendremos que leer y releer bien el dialogo del comprador para estar seguros de lo que quiere porque no rara vez es lo que parece si no entendemos bien entre líneas. Algo, en mi opinión, bastante fresco y diferente. Si bien es cierto (porque nada es perfecto) que hay veces que las respuestas correctas a alguna petición del cliente puede ser demasiado poco evidente o cuyas pistas difícilmente te podían llevar a esa conclusión.
Muchos de los clientes, si hemos completado bien su petición, volverán a visitarnos en días posteriores, buscando un nuevo producto y contándonos más a cerca de ellos y de sus vidas privadas. Esto me parece algo genial porque te ayuda a crear una especie de relación de confianza y proximidad con ellos, siendo un contenido secundario con historias muy emotivas e interesantes. Y es que pocos personajes hay en este juego que no sean interesantes, desde los mencionados clientes hasta tus compañeros de trabajo. Cada uno tiene una personalidad única; algunos excéntricos, otros introvertidos, pero todos muy característicos y amigables. Es más, durante la historia (de la cual no destaparé demasiado) podremos ver como cada uno aunará fuerzas para sacar adelante la tienda, que para ellos es como su segundo hogar. Una de las fuertes críticas que presenta el juego es que exalta la lucha contra el poder del dinero, el cual se cree con el derecho de arrebatarte lo que más quieres, o por lo que has luchado toda tu vida. Una idea que también relacionan con temas económicos actuales, como el desorbitado precio de los alquileres. Junto a esta, otra de las criticas que podemos ver en Wax Heads, en forma de parodia, es la que versa sobre el peligrosamente actual uso de la IA. Cómo los magnates usan esta creación artificial para hacerse con el monopolio de los servicios de reproducción de música online (como pasa actualmente con plataformas tipo Spotify), repercutiendo negativamente en artistas y oyentes. Igual que plasmando el, a veces poco ético, uso que hacen algunos cantantes de dicha inteligencia artificial para la creación de sus álbumes.
Y, por supuesto, uno de los apartados más llamativos de este indie lo encontramos en su apartado artístico. El encargado de darle vida a cada uno de los personajes, escenarios y diseños ha sido el ya mencionado Murray Somerwolff, uno de los dos integrantes que forman la desarrolladora madre de Wax Heads. Este experimentado dibujante ha sabido dar su toque personal en cada proyecto en el que ha trabajado y su propio juego debut no iba a ser menos. Por ejemplo, la propia tienda de vinilos
donde pasaremos la mayoría de horas de juego, que es un homenaje a los tonos coloridos y el estilo increíblemente macarra de los cómics americanos de los 70 y 80, la época dorada del punk. No nos será difícil movernos por cada sección de la tienda para buscar los discos que nos pidan los clientes , pero sí que es cierto que aquí tengo que quejarme un poco. Y es que, efectivamente, tendrás que pasar muchas veces por las mismas zonas pulsando el botón correspondiente para ir a la sala de la derecha o de la izquierda (al más puro estilo de los juegos Point&Click), y justo por ello habría agradecido enormemente un comando que te llevase directamente a la puerta de entrada o al almacén, sin tener que pasar por todas las habitaciones que hay por medio de una en una. Aunque afortunadamente, según avancemos la historia cambiaran ciertos elementos de cada lugar, como los álbumes que vendemos, decoraciones de las paredes o los propios personajes que se encuentren allí. Y hablando de los personajes, quizá su diseño —sobre todo los protagonistas— a alguno de vosotros os haya recordado a una serie de cómics en concreto. Comprensible, porque en una entrevista para Indie-Hive, el artista escocés declaro que, mientras revisaba su larga colección de cómics, hubo uno que le pareció perfecto como inspiración y filosofía en el proyecto que estaba llevando a cabo. Os hablo de Scott Pilgrim, la saga de cómics creada por el dibujante Bryan Lee O’Malley y cuyo estilo contundente y dinámico le venía como anillo al dedo al tono rebelde del juego. A partir de ahí, cada pieza de arte dio vida a Wax Heads de una manera casi natural e increíblemente variada con cada una de las portadas que podemos encontrar en los álbumes del título, pertenezcan al género del punk, rap, heavy o electrónica.
La voces del esfuerzo
En definitiva una experiencia muy divertida y única la que ha sido para mi este indie, el cual he disfrutado aun más con cada temazo que escuchaba en él. Temazos, que varios de ellos ya conocía, pero que muchos otros han sido creados personalmente para este videojuego. En concreto, la magnifica mano de Gina Loughlin ha sido la que ha dado vida al aspecto sonoro de este juego y ha creado alrededor de 30 temas de diferentes géneros que podemos escuchar tanto en la historia como desbloqueándolos como coleccionables. Murray Somerwolff, quien se puso en contacto con la artista, sabía que, aun tratándose de una tienda de vinilos donde podías encontrar música de toda clase, no quería que esta sonara demasiado dispar. Más bien lo contrario: quería que tuviera una identidad propia. De esta manera empezó un proceso creativo increíblemente difícil para cualquier compositor, ya que salir de tu zona de confort y crear canciones de varios géneros a los que no estas acostumbrado es realmente un desafío. Esfuerzo al que se le suma (como curiosidad) el
hecho de que la propia Gina tuvo que aprender a tocar la guitarra mientras trabajaba en Wax Heads y, además de componer las melodías de su BSO, también escribió casi el 95% de las letras. Pero esta artista no fue la única que estuvo al pie del cañón ya que la mayoría de las canciones las grabaron y cantaron los propios desarrolladores junto a familiares y amigos. Pero además de la gran cantidad de temas creados íntegramente para este proyecto, también encontramos algunos traídos de artistas reales a a quienes se les hacen homenajes y guiños en el universo del juego. Por ejemplo encontramos “Catch a Wave”, canción que en el juego podemos comprar y que leemos que está interpretada por James E. Anderson; y que, si indagamos, comprobaremos que dicho tema existe en la vida real y pertenece a Savernake. Otro ejemplo es “Garment”, canción de Spratt Rinteln a quien han llamado unicamente Rinteln en el juego. Pero no solo homenajean a artistas sobre el escenario, ya que también encontramos casos como el del tema “Theme Song”, que en este título pertenece a un tal Post Void. ¿Os Suena ese nombre? Pues resulta que este cantante ficticio es realmente el nombre del videojuego donde aparece la canción a la que está unida. Así como lo oís, Post Void es un shooter en primera persona estrenado en 2020, donde se da gran protagonismo a la música estridente y los colores chillones, y el cual está inspirado fuertemente en los primeros first-person shooter como Doom.
Como veis, Wax Heads tiene una cantidad increíble de esfuerzo y detalles dentro de él que ya lo hacen merecedor de que le deis un buen tiento. Y si eso no es suficiente también os podría decir que, sin haber salido a la venta, ya se llevó dos premios en la edición de 2024 de los premios SXSW Sydney. Un muy buen comiendo para el dúo Patattie Games y su primer proyecto como desarrolladora indie. Gente así es a la que nunca me cansaré de dar voz porque se nota, no solo el talento que
desprenden, sino también el amor y la pasión que le ponen a sus creaciones y a su comunidad. Respecto a esto, tanto en su página de Steam como en sus redes sociales, ponen a disposición de cualquiera un enlace a Discord para poder hablar con ellos. Pero como todo primer título, no está exento de margen de mejora. Al menos, en mi caso, me pude encontrar con algún fallo (no menor) como que, por mucho que comprase ciertos coleccionables, seguían apareciendo en ellos el mensaje de “no comprado”. No se si esto impediría conseguir el 100%, pero en ese caso sería algo que tener en cuenta arreglar en una futura actualización. Aun así, toda mi experiencia en las 6 o 7 horas que me ha durado este indie han sido muy disfrutables, y sin ningún otro problema más que el de querer seguir jugándolo. Sobre todo después de saber, gracias a la entrevista que Gamer Reactor hizo a Patattie Games, que una versión física del juego y de la banda sonora de este son muy posibles. Somerwolf afirmó que ya han hablado con un editor, que tienen la aprobación de Gina Loughlin para seguir trabajando con ellos, y que su amor por el formato físico les ha llevado a plantearse esta edición desde el primer día. Esperemos que esto salga adelante porque un vinilo con la banda sonora de este juegazo sería la joya de cualquier fan de la música que se precie.
