Tear flesh from bone

Igual llego tarde a la fiesta, porque Cicadamata” salió el 21 de agosto, pero fuera de los círculos que más frecuento —precisamente Backloggd, donde muchos de quienes sigo lo jugaron—, no he escuchado nada al respecto de esta obra, la primera del estudio ✿ flowergarden y es una pena considerando lo bueno que es el juego, la de ruido que hizo en su momento Neon White (y es que igual contaba con el apoyo de Annapurna Interactive) y, considerando lo mucho que se parecen los juegos, esperaría que hubiera tenido un recibimiento más amplio.

Neon White fue uno de mis juegos favoritos del 2022; su frenético gameplay, sumado a una banda sonora excelente hicieron estallar mi cerebro y, a pesar de que es algo que no hago prácticamente nunca con ningún videojuego, traté de sacar el puntaje más alto posible en cada nivel, rascando segundos e incluso milisegundos como pudiera para ir mejorando cada vez más.

De lo que no fui tan fan, eso sí, fue de la historia. No es que me haya molestado ni la mitad de lo que le molestó a mucha gente; incluso llegaría a decir que hubo momentos en los que genuinamente la disfruté, pero sí que podría perfectamente no haber estado ahí y el juego no habría sido peor por ello. Ahí es cuando llega Cicadamata”, un juego muy parecido a Neon White —aunque muchos dicen que se parece más a un título de PSX llamado Jumping Flash, pero que, habiendo visto gameplay por lo menos, encuentro que es de un ritmo mucho más calmado que la obra de ✿ flowergarden—, pero que, diría, es aún más frenético, con un estilo cyberpunk envidiable, una banda sonora igual de potente y sin ningún elemento de relleno que deje espacio innecesario entre cada nivel.

Diferencias y cosas a destacar

cicadamataComo ya mencioné, Cicadamata” tiene un estilo cyberpunk envidiable, desde el minuto cero, con el juego comenzando como si fuera un software de entrenamiento para las llamadas Cicadas, mujeres/gato androides (creo, algo así era) cuyo trabajo es recuperar distintas tarjetas a través de distintos niveles, eliminando a la mayor cantidad de amenazas posibles en el proceso. Y nosotros encarnamos a una de estas agentes, con el nombre de Cicadamata.

El contexto no importa realmente, en todo caso; son solo adornos para crear una línea cohesiva entre el gameplay y el apartado artístico. Así, también, se justifica el que cada nivel consista de recoger las tarjetas mencionadas anteriormente, siempre en el orden que uno quiera y como estime que sea más eficiente. Cada enemigo se puede matar de varias formas, pero casi todos tienen una forma ideal; a las esferas da lo mismo cómo se maten, pero haciendo un ground pound encima de estas da un fuerte impulso vertical que puede servir para optimizar el desplazamiento, los cangrejos son resistentes al ground pound pero son débiles a ser golpeados con un dash y hay unos enemigos cuya forma no pude discernir del todo que son ideales para dispararles desde lejos ya que, al hacerlo, te transportan rápidamente a donde estaban ubicados, perfectos para recorrer trayectos largos de manera rápida y directa. También hay torretas, pájaros y otras alimañas más, pero la forma óptima de vencerlos se las dejo a ustedes a descubrir cuando lo jueguen.

Una diferencia clave que tiene Cicadamata” con Neon White es que en este no solo influye el tiempo en el que se termine el nivel para determinar el puntaje, sino que también importa el cuántos enemigos se maten y el cómo. Teniendo muchas más variables que maniobrar para poder alcanzar los rangos más altos. A pesar de lo mucho que intenté sacar el rango más alto en todos los niveles por lo enganchadísimo que estaba al juego, solo logré sacar el rango de diamante en el primer “mundo”, dividido en tres niveles. En el resto saqué oro (la categoría justo por debajo) y en uno de los últimos creo que solo llegué a plata, aunque pretendo volver al juego más adelante; que si lo dejé de lado después de terminármelo fue porque estaba convirtiéndose en una obsesión el apuntar por el perfeccionismo en cada nivel.

Cicadamata” terminó convirtiéndose en uno de los pocos juegos en los que me obsesioné por apuntar a la perfección, repitiendo los niveles una y otra vez, permanentemente en un estado de flow mientras las horas pasaban volando. Jugablemente es lejos lo mejor que he jugado en lo que va de año y, no sin ciertas reservas debido a un posible sesgo de actualidad, creo que si bien ambos juegos hacen lo suyo propio, lo prefiero por encima de Neon White.

kofi

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