Atravesar la puerta para salir

Vulnerabilidad y desconocimiento son dos de los motores de los que se vale el género del terror para alimentar sus historias y para transmitirnos, sea como espectadores, lectores o jugadores, esa sensación de desazón y angustia que buscamos en ellas. Luna’s Room se impulsa precisamente en sendos motores para articular una experiencia breve, que si bien no llega a transmitir un miedo particularmente intenso, consigue involucrarnos en su historia y removernos por dentro con sus revelaciones.

Nuestra protagonista es Luna, una niña de seis añitos que despierta en una tétrica habitación que no reconoce, rodeada de extraños objetos que parecen llevar décadas enmoheciendo y oxidándose. La única salida visible es una puerta manchada de sangre y cerrada a cal y canto, y nuestra única compañía ahí dentro será Miga, nuestra gata que de repente ha empezado a hablar. Con esta premisa Luna’s Room nos plantea una aventura “point and click” inspirada en los clásicos, de pixel fino bien trabajado y puzles que nos pedirán usar los objetos que recojamos por el escenario para reunir nuevas pistas y seguir avanzando.

El juego transcurre íntegramente en esa extraña habitación en la que nos despertamos y nuestro objetivo será salir de ella valiéndonos de lo que allí dentro encontremos. Sin embargo, no tardaremos mucho en sentir que hay algo en ese lugar que no encaja y los elementos sobrenaturales saldrán a la palestra para alimentar el misterio de por qué estamos ahí, y sobre todo, cómo hemos llegado hasta esa habitación.

El juego dura apenas una hora, por lo que esas respuestas no se hacen de rogar y es fácil imaginarlas antes de que se nos revelen por completo. Aun así hay algo un tanto angustiante en conocer las respuestas antes que lo haga la pequeña Luna, con su carácter alegre y inocente. En ese sentido, la brevedad del titulo es un aspecto que juega en su favor, pues el miedo se basa en nuestra incapacidad para comprender y dado que es fácil sacar conclusiones por uno mismo, haber alargado más el titulo habría restado impacto a la historia que quiere contar.

Luna’s Room no usa jumpscares ni tiene imágenes particularmente escatológicas, prefiere que sea nuestra mente quien, ante la falta de respuestas, se imagine los terribles escenarios posibles. En esa línea, el primer detalle que me llamó la atención al entrar en el juego fue que el objeto más siniestro de esa estancia fuera precisamente la puerta. El artilugio alrededor del que gira esta historia, aquello con lo que más deseamos interactuar dada su función como único camino hacia nuestra libertad, se presenta astillado, sucio y manchado de sangre. En comparación, la tele enclaustrada en un carrito de la compra defenestrado, la siniestra estatua de mármol o la cama sucia y oxidada parecen atracciones de feria.

Y es que Luna’s Room presenta un trabajo de pixel art muy bien acabado, cada objeto es perfectamente reconocible de un vistazo y transmite un aura particular. Si bien es cierto que no hay demasiados objetos ni animaciones, hay unos pocos primeros planos muy detallados que demuestran el saber hacer de su desarrollador. Y es que cabe señalar que el juego está desarrollado en exclusiva por un desarrollador, Jacob García (DonutDroid), aunque en los créditos se deshace en halagos hacia todos aquellos que le echaron una mano a lo largo del proceso de crear el juego.

Aun si creo que se ha hecho un buen trabajo en líneas generales, la faceta más de terror del juego se desvanece rápidamente. La atmosfera, muy bien trabajada en su inicio, se esfuma en cuanto hemos comprobado todos los objetos de la sala y empezamos a entender el lugar no como una celda, sino como una escape room. Las revelaciones al final de todo siguen siendo espeluznantes, pero responden a otra clase de emociones que no están tan ligadas con el miedo.

Además, el papel de Miga me parece algo complicado de resolver. Por un lado, la gata nos ofrecerá pistas (nunca demasiado evidentes) y nos permitirá conocer el carácter de Luna a través de sus diálogos, pero inevitablemente se suma un componente de comedia que resta peso a la atmosfera. Digo que es complicado porque sin la gata seria más difícil conocer a nuestra protagonista y, por extensión, llegar a preocuparnos por ella; pero al mismo tiempo su simple presencia nos hace sentir menos desamparados, aun en el caso de que sus palabras fuesen más serias que un funeral (que no es el caso).

Con todo, Luna’s Room consigue aterrizar como una experiencia breve, un juego que acierta en transmitirnos la preocupación por su protagonista aun si no es de una forma particularmente intensa. Quizás le falte alguna vuelta de tuerca para sentirse realmente opresivo en su atmósfera, pero sigue siendo una obra bien presentada y que recompensa a aquellos que confíen en su propuesta con una experiencia solida.


Este análisis ha sido realizado con una copia para Steam cedida por Save Games