Gabe Over
En las últimas horas hemos podido conocer el precio de la Steam Machine, uno de los objetos de mayor especulación para la industria en los últimos meses, y la revelación nos ha caído como un jarro de agua fría a muchos de los que sentíamos curiosidad por el nuevo juguetito de Valve. El precio de su modelo más barato son 1.039 € sin incluir mando, si queremos el Steam Controller incluido en el pack se nos sube a los 1.108€ una cifra peligrosamente cercana a la que veo en mi nomina a final de mes.
Si no nos conformamos con 512 GB de memoria, siempre podemos subir a los 1.359€ para el modelo con 2TB de memoria o a los 1.428€ si, de nuevo, queremos incluir el mando en el pack.
El aumento de precio de las Steam Deck, que paso de 569€ a 779€ en su modelo OLED de 512GB y de 679€ a 919€ en su modelo OLED de 1TB quizás debió habernos puesto sobre aviso. Estamos hablando de un hardware más o menos similar al de una PS5 base en temas de rendimiento, una consola que probablemente esté llegando a su fase de final de ciclo y que cuesta la mitad. Es cierto que Steam Machine cuenta con la ventaja de ser realmente un PC que nos permite acceder a todo tipo de aplicaciones y tiendas digitales mas allá de nuestra biblioteca de Steam, pero aun así no compensa la diferencia de precio en ningún escenario.
Me gustaría poder endulzarlo de alguna forma, pero estos precios son una chaladura.
Lo mejor que puedo deciros es que no creo que toda la culpa sea de Valve. Que la fuerza me libre de excusar a una empresa multimillonaria pero es cierto que todo el proceso de fabricación de este PC compacto ha estado rodeado de un clima geopolítico y unas condiciones económicas más bien nefastas. Su anuncio original llegó en noviembre del año pasado, justo cuando la crisis de memoria RAM golpeaba y aunque lo lógico sería pensar que para este momento ya tendrían al menos una remesa preparada, o al menos los materiales para ella, los precios finales y el que hayan tardado tanto en hacerlos públicos indican que esta situación les pilló a pie cambiado. Quizás si hubieran sido previsores en este sentido hubieran podido lanzar este dispositivo a un precio más asequible, pero al final las cuentas las van a cuadrar los consumidores, no ellos.
Entender esto no implica que lo excuse de ninguna manera, Valve es posiblemente la empresa que más rentabilidad genere de toda la industria del videojuego, pueden asumir una bajada en sus márgenes de beneficios con este dispositivo a poco que saquen una nueva caja de botín en el CS:GO. Da igual como quieran adornar este anuncio o con que excusas externas salgan, Valve debería haber sido previsora con su suministro de materiales, como si lo fue PlayStation y gracias a ello Sony no se ha visto obligada a subir de precio su consola… un momento
El problema de estos precios no es exclusivo de Valve, en el último año hemos visto como los precios del sector han ido escalando de forma constante. Podríamos incluir el aumento del precio base de los videojuegos “triple A” a 80€, el precio de mandos y accesorios y el precio de suscripciones obligatorias para poder jugar online, pero tampoco vamos a luchar todas las guerras a la vez.
La PS5 salió al mercado en 2020 por 500€, con una versión solo digital por 400€. Mas tarde, en noviembre de 2024 sacaron la PS5 pro por 700€, un precio que ya por entonces nos pareció excesivo dado lo poco que se había exprimido el hardware base y que el incremento de potencia no era ningún portento. En agosto del año pasado se dio el primer aumento de precio generalizado, pasando a costar 550 la consola con lector, 500 la versión solo digital y 750 la pro. Por primera vez veíamos como una consola no solo no se devaluaba con el paso del tiempo, sino que lo aumentaba notablemente. Por si esto fuese poco, en abril de 2026 hemos visto como la versión base de la consola ha pasado a los 650€, la versión digital a los 600€ y la Pro a 900€.
Si la primera subida fue algo extraño, la segunda es directamente inexplicable, mas aun si recordamos que cuando la crisis de la RAM estaba empezando, Sony lanzó un comunicado avisando de que habían aprovechado el verano para abastecer la producción de consolas del próximo año. La versión “asequible”, que no cuenta con lector, es a día de hoy 100€ más cara de lo que costaba la versión con lector el su día de lanzamiento. La versión de PS5 Pro (que recordemos viene sin peana para colocarla de pie) está rozando la barrera psicológica de los 1.000€ y como quieras llevártela a casa con algún juego para estrenarla o un segundo mando puede que la superes de forma no solo psicológica.
Para la consola de Microsoft hemos visto una subida de precios similares: en 2020 la Series X costaba 500€ y la Series S 300€, precios que vimos subir en octubre del año pasado hasta los 650€ la series X y a 400€ la series S (500€ para el modelo de Series S con 1Tb de memoria). Pero para XBOX hay otro factor a tener en cuenta, pues su principal atractivo y factor diferencial, el Game Pass, ha visto subida tras subida de precio a lo largo de los años, aunque han cambiado de formato y categorías tantas veces que es difícil hacer un seguimiento claro y directo. Si que podemos hablar de los últimos cambios, pues días antes de la subida de precio de las consolas en octubre de 2025, aumentaron el precio del Game Pass Ultimate de los 18€ a los 27€, una subida de 9€ mensuales que marcaron la diferencia para muchos usuarios.
Es cierto que el precio ha bajado un poco en abril de este año, pasando de los 27€ a los 21€ mensuales, pero esto viene con una letra pequeña: Call of Duty dejara de estar disponible día uno en Game Pass. Si hacéis las cuentas, 6×12 dan 72€, que es menos de lo que cuesta un CoD de lanzamiento y el servicio sigue siendo más caro que antes de la subida de precio de octubre, así que una vez más la casa sale ganando con el cambio.
La Nintendo Switch 2 ha cumplido hace nada su primer añito y aun si los 470€ que la etiqueta marcaba como precio de lanzamiento nos sonaron algo elevados en su momento, me atrevería a decir que no resulta tan cara para la máquina que es… si no supiese que esta opinión viene sesgada por compararla con las alternativas a su alrededor. Cabe señalar que esa etiqueta de precio cambiará a los 500€ en muy poco tiempo, pues Nintendo ya ha anunciado una subida de precio para finales de este año.
El verdadero problema con Nintendo es otro, uno que viene arrastrando de su consola anterior: el precio del software. Nintendo lanzó durante su anterior generación sus títulos propios a mínimo 60€, lloviese o hiciese sol, tanto si en la portada estaba Mario como si estaban los Pikmin y prácticamente nunca se han devaluado. El mayor descuento que les he visto hacer es rebajar al 50% el juego del Capitan Toad, que es la tercera versión de un juego originalmente lanzado en WiiU… y seguía estando a 30€. The legend of Zelda breath of the wild sigue costando en grandes superficies 70€ íntegros.
Y con Switch 2 no iban a ser menos, evidentemente. Su título de lanzamiento fue Mario Kart World, un juego que salió ni más ni menos que 90€ en físico y 80€ en digital. Donkey Kong Bananza, Pokemon Pokopia o Kirby Air riders salieron a 80€ en físico y 70 en digital. Podría argumentarse positivamente que esta la opción de comprarlos en digital por 10€ menos, pero esto sería bailarle el agua a la empresa por dos razones: en primer lugar, porque los juegos en digital no son tuyos realmente y si a la empresa le da la gana puedes quedarte sin acceso a ellos y en segundo, porque lo que ocurre realmente es que nos están cargando un sobrecoste en la versión física porque ellos son los primeros interesados en que pases por su tienda digital.
Recientemente hemos visto un atisbo de ajustar la trayectoria en este sentido tras el descalabro de Mario Tennis Fever, un título que para bien o para mal, ha servido como demostración para Nintendo de que el público no esta dispuesto a gastarse según qué cantidades en cualquier juego que publiquen. Tras eso, Yoshi and the Misterious Book y el próximo Splatoon Raiders, juegos que seguro que son muy buenos pero que claramente son propuestas más modestas saldrán a 60€, un precio que ahora nos parece razonable pero que estaba criticando hace tan solo dos párrafos.

Y por desgracia, esto no es algo exclusivo del mundo de los videojuegos, estamos viviendo en tiempo real como el ocio y la cultura se convierten en actividades de lujo. Más allá de los videojuegos, las entradas para conciertos o eventos deportivos están por las nubes y si tienes que sumarle desplazamiento o pasar una noche fuera de tu ciudad el precio pasa a ser prohibitivo. Nuestro acceso al cine, y sobre todo a las series, pasa cada vez más por suscripciones de pago cuyo precio aumenta cada X meses, siendo cada vez más caro y difícil encontrar esta clase de contenidos en formato físico.
Las mismas condiciones económicas adversas que acusan estas empresas para hacernos cargar con estas subidas de precio son las que nos llevan a nosotros como publico a poder disfrutar cada vez menos del ocio, o como mínimo, a ser más selectivos con aquello a lo que podemos destinar nuestro dinero una vez hemos pagado las facturas. Precios más elevados se traducen en menos venta, siempre. Menos ventas acaban siendo menos beneficios para ellos y luego buscaran cabezas de turco con las que desquitarse del hecho que no hayamos querido pagar 40€ por un Concord o 80€ por un Mario Tenis… o más de 1.000€ por una Steam Machine.
Las grandes empresas del sector siguen viudas de la pandemia, un momento dulce donde el consumo de videojuegos despuntó de forma atípica y que difícilmente veremos reproducido en condiciones normales. Creen que estamos dispuestos a pagar cualquier cantidad por sus productos y aunque evidentemente no falta gente que se lanzará el primer día para agotar la primera remesa de cualquier nuevo producto tecnológico, sea porque les interesa y se lo pueden permitir de forma acrítica o porque busquen sacar beneficio mediante la especulación, están lejos de ser una mayoría o de poder sostener ellos solos el chiringuito.

La gran mayoría de personas no queremos, algunos incluso no podemos, pasar por el aro constantemente. Si queremos que el sector del videojuego prospere, es necesario que los ejecutivos toquen con los pies en el suelo y que se den cuenta de que las previsiones de beneficios no pueden sustentarse en precios abusivos y despidos a mansalva, porque tarde o temprano la rueda dejara de poder girar, sea porque ha pinchado el neumático que la cubre en el mejor de los casos, o porque se ha desencajado completamente del eje en el peor.
Porque si este es el precio que han decidido para la Steam Machine, miedo me da lo que se atrevan a hacer en Sony o en Microsoft en su próxima generación de consolas, la cual si tuvieran dos dedos de frente aplazarían hasta que esas tan desafiantes condiciones económicas les hicieran dejar de zozobrar entre trimestres de beneficios record.
Sé de sobra que hay otras vías de acceso a la cultura y que los videojuegos no lo son todo, pero eso no hará que dejemos de quejarnos cuando intentan cobrarnos cantidades completamente enajenadas por un hardware que no está a la altura.