La entrega que puede cambiarlo todo
En el Summer Game Fest de este año —como ya todos bien sabremos— y durante uno de los inicios más fuertes en la historia del evento, tuvimos un teaser trailer del próximo remake de la celebrada saga de zombis de Capcom: Resident Evil – Code: Veronica.
Sé que el hype que rodea cada entrega de Resident Evil es altísimo, muy probablemente a un nivel nunca antes visto para la saga. Y yo estoy en ese barco en mayor o menor medida, y es que, desde RE VII que Capcom ha acertado con sus entregas —sin contar los juegos multijugador que hasta ellos prefieren no acordarse de que existen—; incluso el remake de Resident Evil 3, el que fue recibido de forma más mixta entre jugadores y críticas, no deja de ser una experiencia sólida, cuyo mayor problema es ser un remake que no está a la altura del original (que tampoco es que nunca haya sido tan bueno, ya que estamos).
Aún así, cuando fue anunciado el remake de Resident Evil 4 una gran parte de los jugadores se preguntaban el porqué rehacer un juego que no solo no haya (permítanme un momento para tragarme mi propia bilis) envejecido mal, sino que además tiene la misma estructura ósea que los juegos actuales de la saga. A pesar de todo, este remake fue igual de bien recibido que RE2 y la incertidumbre respecto al futuro de la saga de la gran mayoría de jugadores se calmó; quedando solamente la gran interrogante de qué haría Capcom a continuación, algunos especulaban que, naturalmente, seguiría un remake de RE5, mientras que otros lamentaban que Code: Veronica no haya recibido el mismo tratamiento, pues, a pesar de no ser una entrega numerada, calza más como una entrega de la línea principal de los juegos que como un mero spin-off. Después de todo no solo es el único juego que reúne a los célebres hermanos Redfield, sino que además trae de vuelta a Wesker como villano principal y nos entrega lore sobre el origen del Virus T, aquel que desencadenó la tragedia de la mansión Spencer y que terminó derivando en el Virus G y la destrucción total de Raccoon City.
El problema de Code: Veronica

“¿Pero qué hay de ti, Jaime? Me importa tu opinión” Seguramente te preguntarás, y haces bien, déjame decirte. Y es que cuando era chico —en mis primeros años de adolescencia, seguramente—, Resident Evil: Code Veronica X fue el único juego de la saga que no me terminó de gustar, en una época en la que hasta Survivor y Dead Aim me gustaron lo suyo y me podía poner entre pecho y espalda la saga entera del tirón cuando me lo pidiesen. En cambio, Code: Veronica fue el único que nunca me apeteció volver a jugar; ni siquiera recuerdo si me lo habré pasado más de una vez; toda una excepción al resto de títulos principales, que los jugué incontables veces.
En parte, seguramente, debe haber sido por mi odio visceral hacia Chris Redfield; el odio homoerótico que tiene Albert Wesker en su contra no es nada en comparación al odio que le tengo yo, solo que sin la homoeroticidad de por medio. También es que, admitámoslo, la caracterización de Claire nunca fue muy destacable, y sin la química que tiene el personaje con Leon y Sherry para darle profundidad, la verdad es que se queda al mismo nivel superficial que su hermano, con la única salvedad de que, al menos, no es otro Hombre Estoico™ protagonista de videojuegos.
Y si nos vamos a quejar de los personajes, no podemos no mencionar a Steve noséquéeselconsentimientoinformado Burnside y su actitud rebelde y desenfadada, que termina traduciéndose en ser un niñato inmaduro y que es una carga más veces de las que no. Déjenme como compañera a Ashley Graham cualquier día de la semana si es que la única alternativa es Steve.
Al menos la personalidad de los hermanos Ashford es lo suficientemente rimbombante para resultar medianamente divertida por sí misma, eso si es que logramos dejar de lado el dudoso manejo del género de Alexander.
Pero bueno, Resident Evil nunca se ha caracterizado por tener personajes bien escritos; si acaso le tenemos tanto cariño a Leon o a Ada, o incluso Wesker, es más por una mezcla de los años que nos vienen acompañando, esto sumado a lo campy que son las historias de la saga y lo buenos que son como survival horror o como juegos de acción, dependiendo de la entrega. En lo que centrarse ahora, es en qué tono adquirirá el juego y qué tan fiel seguirá los pasos de su versión original.

Diría que Resident Evil – Code: Veronica —y muy a pesar de que se podría decir esto con cada entrega anterior y posterior— es el momento en el que la saga “saltó al tiburón“. Sí, que la primerísima entrega nos presentaba una serpiente gigante que reptaba por… ¿el espacio entre pared y pared de la mansión Spencer, quizás? Y para la tercera teníamos a un arma biológica que prácticamente podía hablar, usar un lanzacohetes y era capaz de resistir hasta el impacto de un hipermegaarma, pero, por una razón u otra (muy probablemente se deba a la nostalgia) todo caía dentro de un margen relativamente contenido dentro de lo que era la trilogía original.
Code: Veronica, por su parte, comienza con una escena en la que Claire huye de decenas de guardias armados con rifles automáticos, esquiva un helicóptero equipado con una minigun y mata a otra docena de guardias reventando un barril explosivo mientras agarra su pistola en medio del aire. Toda la escena encapsula perfectamente cómo eran las películas de acción en la era post-Matrix, pero descarta toda la idea de que los protagonistas hasta el momento eran gente “común” —entendiendo que agrego las comillas con mucho énfasis— y no superespías que pueden abatir al equivalente de un pequeño ejército equipados con una 9 milímetros y fuertes ideales.

Aparentemente a principios de los 2000 tener ojos de gato daba miedito
Pero mi mayor temor con respecto a Code Veronica es que sus acontecimientos definieron lo que terminó siendo Resident Evil 5, el cual ya no solo es que salte al tiburón, sino que llega a la estratosfera y luego cae en picada hasta dejar una fosa marina que ni la Fosa de Atacama. Ya he visto un par de videos donde, supuestamente, Capcom dejó claro que harían cambios drásticos a la historia de Veronica, para hacerla mucho más aterrizada, pero mientras no veamos más material sobre el juego, no sabremos a ciencia cierta qué tan así será, ni a qué se refieren realmente con “aterrizados”, ya que, en el caso de Resident Evil 2 Remake, al menos, hacerlo más realista terminó significando que iban a sacar a las arañas gigantes por sentirse falsas (aunque yo sigo pensando que es porque un modelo 3D de un arácnido en los primeros juegos del RE Engine hubiera matado a la PS4 y a la Xbox One).
A esperar más novedades
Por ahora no nos queda nada más que esperar. Code: Veronica es sin duda el Resident Evil clásico que tiene más margen de mejora, tanto en sus personajes, como su historia, e incluso el gameplay comenzaba a sentirse fatigado y repetitivo; con mucho backtracking, que en vez de sentirse ingenioso como en el primer Resident Evil, se sentía como una obligación por la fórmula que el mismo Capcom estableció. Solo espero que en unos años más no tengamos que volver a ver a Jill rubia, con una joya incrustada en el pecho y siendo controlada mentalmente por Wesker. La señorita Valentine merece un destino mucho mejor que ese.
