¿Comerse el mundo o chuparle la sangre?

Aún con las decenas de juegos al año que me sirven para tener una experiencia “completa” de lo que han sido esos doce meses para la industria, siempre hay algún que otro título que se me escapa. De entre todos los indies de buenísima calidad que ya se han vuelto una costumbre en la industria, Cabernet fue con el que más ganas me quedé de probar el pasado 2025. Ahora, con la llegada de la edición física del juego de Party for Introverts y Akupara Games, de parte de Tesura Games, he tenido por fin la oportunidad de jugarlo.

Para quien no conozca este título, es un RPG en el que controlaremos a una joven Liza que se acaba de convertir en vampiresa, teniendo que decidir mediante la historia principal y misiones secundarias con un amplio elenco de personajes si conservamos o no nuestra humanidad. Lógicamente, la necesidad de consumir sangre juega un papel importante, pudiendo utilizar nuestras habilidades vampíricas para embaucar o incluso matar a los personajes secundarios si nos pasamos de la raya. Como último detalle importante, en los diálogos también existirán opciones que solo podremos escoger si tenemos suficiente conocimiento sobre historia, arte, literatura o ciencia, si tenemos la humanidad o nihilismo adecuados o si nos llevamos lo suficientemente bien con la otra persona.

CabernetCon ese pequeño párrafo como forma de explicar cómo es el juego sin alargarme con explicaciones quilométricas, no me queda más que introducir a Cabernet como un muy buen juego. Curiosamente, nunca he disfrutado en exceso de las historias de vampiros, más allá de excepciones como la saga Castlevania (y su espectacular serie de animación) o la excelente película Sinners del año pasado. En general, los monstruos clásicos se me suelen hacer un poco pesados, en comparación con las versiones evolucionadas de ellos mismos o las alternativas más complejas que existen actualmente.

La única manera en la que disfruto del concepto de un monstruo o ser sobrenatural que protagoniza una historia de terror es cuando se trata del género slasher, puesto que la falta de profundidad del antagonista en ese tipo de historias es algo intencionado. Sin embargo, en la mayoría de los casos prefiero un terror más humano o psicológico, fruto de versiones exageradas o extremas de situaciones con las que todos podemos identificarnos. Ahora bien, en el caso de los vampiros, hay un tipo de enfoque que sí que me atrae, y es justo el que Cabernet decide adoptar.

Los vampiros, al ser seres inmortales ocultos en nuestra sociedad, suelen representarse de dos formas: como aristócratas o como depredadores de las personas física o socialmente más vulnerables (y muchas veces son las dos a la vez). El enfoque que despierta mi interés es justamente el que se centra en las implicaciones sociopolíticas que conllevan ambas situaciones. En Cabernet, los vampiros que conocemos pertenecen a las altas esferas de la sociedad, y no tienen problemas a la hora de despreciar a quienes están por debajo suyo, como demuestra la Condesa, líder de esta Sociedad Suprema.

Son seres que se creen el cuento de la meritocracia, de que realmente se han ganado todo lo que tienen, cuando realmente hasta la persona más inútil podría amasar una fortuna si tiene toda la eternidad para hacerlo. Esta superioridad lleva a ciertos códigos o normas ridículas entre vampiros, todas ellas con el objetivo de mantener el mismo statu quo de siempre, sin aprovechar la eternidad para construir un mundo mejor desde las sombras. Todos aquellos que no son monstruos despiadados son cómplices, al aceptar que “así son las cosas” y centrarse únicamente en ellos mismos.

Liza podrá chocar con la Condesa y su séquito, apoyada por los pocos personajes que entiendan y compartan su lado más humano, o acabar convirtiéndose en otra bestia sedienta de sangre más, perpetrando un sistema y línea de pensamiento que le cuesta la vida a millones de personas. No son pocos los dilemas presentados durante Cabernet, y muchos de ellos demostrarán que los humanos tampoco son perfectos, por muchos personajes bondadosos que encontremos en las misiones secundarias. Es en esta línea de grises donde el juego triunfa con su historia.

Mediante situaciones como el poliamor tanto con humanos como con vampiros, la búsqueda de una forma ética de consumir sangre para sobrevivir o el constante vaivén en la fina línea que separa un monstruo despiadado de una vampiresa complicada y poliédrica, pero compasiva; Party for Introverts nos deja claro que no todo es blanco o negro. Habrá consecuencias imprevisibles a nuestras acciones en una primera partida, mientras que otras serán fruto de una decisión en la que ninguno de los resultados garantiza la felicidad para todo el mundo. Parecen cosas básicas para un RPG, pero no es algo que todos los juegos consigan plasmar con tan buenos resultados.

Ser buena persona tendrá su recompensa, pero ser despiadada para conseguir lo que quieres también dará buenos resultados, aunque en estos casos la única beneficiada será la propia Liza. Cabernet no es una obra en la que siendo buena persona salves el mundo o lo cambies para siempre y siendo mala lo condenes. Realmente no puedes cambiar la sociedad de la noche a la mañana, y hay personas que, sin ser “el enemigo” (en este juego con esta palabra nos referimos a los vampiros aristócratas), también son horrendas. Lo importante es hacer lo que consideremos correcto, lo que nos permita dormir por las noches, o en este caso, por los días.

A lo largo de toda la historia y de sus secundarias, Liza será puesta a prueba constantemente y, aunque no pueda construir un mundo mejor en tan solo un par de siglos, sí que puede dejarlo tan mal como está ahora o incluso empeorarlo. Obviamente, este es el camino más fácil. Lo difícil es utilizar sus poderes como vampiresa para mejorar la vida tanto de quienes la rodean como de la pequeña ciudad en la que vive, pero Cabernet deja claro que esa es una lucha que merece la pena, sumando además los propios conflictos internos o personales de Liza que no quiero spoilear.

El efecto murciélago

Cabernet es una buenísima historia de vampiros, centrada en la manera en la que nuestras acciones y sus consecuencias pueden ayudar a los demás o convertir su vida en un infierno, con los sacrificios que muchas veces conlleva tomar la decisión correcta. Tal vez me gustaría que tuviera más situaciones agridulces o de mayor complejidad, puesto que en numerosas ocasiones es demasiado obvio que una opción es mejor que la otra. Más allá de eso, os recomiendo muchísimo probar este título, incluso si los vampiros no son lo vuestro.

Cabernet Edición Coleccionista

Finalmente, recordad que tenéis disponible una versión física para PlayStation 5 y Nintendo Switch de Tesura Games, en una época en la que algo como GTA VI te viene sin disco. Es más, también existe una edición coleccionista, por si directamente preferís tener unos cuantos extras y hacer aún más especial el hueco en vuestra estantería reservado a Cabernet.


Este análisis ha sido realizado con una copia de prensa para PlayStation 5 cedida por Tesura Games.