El paso de leyenda del cómic a leyenda del videojuego
Los juegos de licencia son aquellos títulos dentro del medio que se basan en alguna obra consolidada de otro medio artístico, sirviendo como otra pata más de su estrategia de marketing y merchandising en forma de adaptación con mucha libertad creativa, y llevan existiendo desde siempre. En muchos casos, estos videojuegos suelen rozar la línea entre obra artística y producto, al estar pensados como un mero accesorio desarrollado con el mínimo tiempo y presupuesto.
Como consecuencia, en la inmensa mayoría de los casos, un juego de licencia no puede aspirar a mucho más que a un “ha estado divertido” o “no está TAN mal”. Sin embargo, existen algunos casos en los que un estudio se ha atrevido a ir más allá, a convertir una pura pieza de merchandising en una de las obras más significativas dentro del género al que pertenece. En 2009, con el reciente éxito de Batman Begins y El Caballero Oscuro, llegó lo que es, al menos para mí, el mejor ejemplo de esto: Batman: Arkham Asylum.
En un mar de historias y adaptaciones
El juego que inmortalizó a Rocksteady como una de las desarrolladoras más importantes de, como mínimo, el siglo XXI en los videojuegos, nació como un acompañamiento a esta ola de obras relacionadas con el Cruzado de la Capa en diferentes medios durante la década de los 2000. Series de televisión, películas y, por supuesto, la más que legendaria etapa de Grant Morrison en los cómics (junto a arcos destacables como Silencio).
En general, Batman llevaba décadas con un buen ritmo de películas, series y cómics, pero los videojuegos basados en el personaje nunca habían alcanzado el mismo nivel de popularidad ni, en mi opinión, de calidad. Por otro lado, hablo de las obras relacionadas con el murciélago de la década de los 2000 porque fueron las que acompañaron a mi infancia, y recuerdo muy bien esa época. Los primeros cómics que leí en mi vida fueron la etapa de Ultimate Spider-Man original y unos tomos de Batman que recopilaban sus mejores historias.
Junto a series para niños y Dragon Ball, también descubrí las versiones animadas de Batman y La Liga de la Justicia, y para cuando llegó este primer Arkham las películas de Christopher Nolan ya me habían volado la cabeza. Siempre me han gustado mucho los superhéroes, pero Batman y Spider-Man han ido más allá, convirtiéndose en dos de mis personajes ficticios favoritos de la historia.
Específicamente, Bruce Wayne es mi personaje favorito de la historia, en cualquier medio artístico. Como alguien que adora a Batman más que a muchas personas de su familia, la falta de un videojuego que le consiguiera hacer justicia a todo lo que es como personaje me apenaba. Al fin y al cabo, los videojuegos llevan siendo lo que más amo en esta vida (después de a mi familia y amigos) desde hace dos décadas.
Ahora bien, debo admitir que, aún con todo esto, no llegué a jugar Arkham Asylum hasta años después de su lanzamiento (cuando salió yo estaba a punto de cumplir 8 años). Fue en 2012 cuando me enteré de que esta versión del Caballero Oscuro existía, al ver a uno de mis mejores amigos jugar Arkham City en la tele de su cuarto durante la semana en la que fui al chalet de sus padres con su familia. Ver a este Batman en movimiento se sintió como la descripción de un campesino medieval de su encuentro con la Virgen María en el campo.
La saga Arkham se me presentó como algo que había necesitado toda mi vida sin saberlo, y ese mismo año jugué los dos títulos que había sacado Rocksteady hasta el momento. Arkham City es de mis juegos favoritos de la historia, y también tendría mucho que decir de él, pero mi compañero Juan Pablo ya hizo un excelente trabajo. Por tanto, yo quiero centrarme en la primera entrega de la saga, a la cuál siento que no se le da tanto amor como a sus sucesores, siendo igual de buena.
De las mejores historias del personaje
La historia de Batman: Arkham Asylum se basa en el cómic homónimo, y cuenta con una de las premisas más potentes jamás vistas. Este superhéroe sin poderes de ningún tipo, que suele depender de lo mucho que pueda anticiparse a los hechos y de su fuerza de voluntad, se encuentra atrapado por sorpresa en el manicomio al que ha enviado a sus mayores villanos, y la única manera de salir es parándole los pies a todos y cada uno de ellos. Y, por si fuera poco, todo esto ocurre en una sola noche.
Con el espectacular Kevin Conroy (que en paz descanse) dándole voz, aunque Claudio Serrano no se queda atrás en el doblaje en castellano, esta es la mejor versión de Batman que he visto nunca. Por fuera, es esa representación del miedo a la que tanto temen todos los criminales de Gotham, la consecuencia inevitable de hacer saltar una alarma en mitad de la noche. No obstante, por dentro sigue siendo una persona normal y corriente, casi tan loco y roto como sus enemigos, y en momentos como el principio del juego, cuando se ve contra las cuerdas por la encerrona en el manicomio, vemos al hombre detrás de la máscara.
Como pequeño apunte, el juego está escrito por un veterano guionista de Batman, Paul Dini. Tras haber trabajado en la mítica serie animada de los 90, los personajes de esta saga se basan mucho en sus versiones de esa serie, como podemos ver en sus retratos dentro del menú del juego. Como consecuencia, creo que la versión de cada villano y aliado también es la mejor que hemos visto jamás fuera del cómic.
Narrativamente, Bruce está imparable en este juego. No para de encontrarse con obstáculos, con la muerte de personas inocentes y con villanos que llevan años queriendo verlo muerto. Pero, aún así, un juramento inquebrantable es más fuerte que un hombre capaz de destrozar una pared con una embestida, que el alucinógeno más potente del mundo o que una planta carnívora tan grande como un edificio. Y este me parece el punto más fuerte de la saga Arkham: no tiene miedo a exagerar las cosas.
¿Qué es Batman?

La existencia de un manicomio con tantos pirados que tienen superpoderes o acceso a drogas y armas peligrosas es una locura de concepto, y que un hombre disfrazado de murciélago pueda sobreponerse a todos ellos en una sola noche es más ridículo todavía, pero ese es el punto. Personajes como Batman representan la idealización más grande de nuestra humanidad, jugándose la vida por salvar a personas que no conocen de amenazas imposibles.
Esta es la misma razón por la que, aunque mucha gente no lo entienda, Bruce Wayne no mata. Por supuesto que en la vida real sería estúpido no quitarse de en medio a alguien como el Joker, tras su decimoquinto escape de prisión y racha de asesinatos, pero es que esto no es la vida real. Cuando Batman es capaz de detenerle sin matar a nadie, nuestros problemas reales, por un pequeño instante, no parecen tan graves; de repente no hay obstáculo que no podamos superar, y ese rayo de esperanza que atraviesa la pantalla (o una página de cómic) es lo que son los superhéroes.
Por todo esto es tan importante que todo el juego ocurra en una noche, que todos los villanos sean detenidos sin ser asesinados y que un solo hombre esté detrás de ello: porque es imposible, pero lo acabamos de ver con nuestros propios ojos. Por supuesto, el increíble guion de Arkham Asylum no es lo más importante (que esto sigue siendo un videojuego), y la jugabilidad de este título eleva a esta adaptación de Batman por encima de cualquier otra.
Una jugabilidad a la altura de su guion
La atracción principal, como todos sabemos a estas alturas, es el combate. El estilo Arkham que inspiró a tantos otros títulos a principios de los 2010 nace aquí, y es de los mejores sistemas de combate que he visto en mi vida. Perfectamente adaptado al personaje, podremos ir saltando de un enemigo a otro mientras vamos noqueando y contraatacando a los que se encuentren a su alrededor, con el uso de gadgets en mitad de un combo incluidos.
Junto al estilo visual del juego y al indicador de ataque cuando un enemigo se dispone a golpearnos, los movimientos tan precisos y responsivos nos hacen sentir como si estuviéramos en una pelea de los cómics de DC, pasando de una viñeta a otra cada vez que pulsamos un botón. La variedad de enemigos y las formas en las que acabar con cada uno nos facilita un nivel de estrategia y premeditación sobre cómo abordar cada combate a la altura de un personaje como Batman.

Eso sí, esto no es solo ir dando palos, y las secciones de sigilo son envidiables incluso para titanes como Hitman, Splinter Cell o Metal Gear. La cantidad de eliminaciones sigilosas diferentes junto a las complicaciones que se le van añadiendo a los encuentros de este estilo garantizan mucha libertad a la hora de abordar cada uno de ellos, junto a la buena respuesta que tienen los enemigos de la sala a cada cosa que hagamos (y lo mucho que se van asustando según los eliminamos).
Utilizar las sombras y el humo para que un grupo de hombres armados desaparezca en un par de minutos o meternos en una sala con 20 personas y salir invictos son cosas que no creía posibles a este nivel en un juego de Batman, hasta que la saga Arkham llegó a mi vida. Y más allá de la manera en la que lidiamos con los enemigos, también está la forma en la que exploramos las instalaciones en las que nos encontramos atrapados. Arkham Asylum es, básicamente, uno de los pocos metroidvanias en 3D.
Me imagino que algunos de vosotros habréis escuchado este argumento un par de veces, y es que, cuando analizas esta obra, es totalmente cierto. La manera en la que se divide al manicomio en zonas a las que tendremos que volver múltiples veces según vayamos obteniendo nuevos gadgets es lo más metroidvania que existe. Sus secuelas decidieron ir por el camino del mundo abierto, decisión que también me gusta mucho, y que convierte a Asylum en un experimento único e irrepetible.
Una amplia variedad de coleccionables muy bien escondidos y ricos en lore complementan a los objetivos principales para convertir a esta prisión para locos en nuestro segundo hogar (con batcueva escondida y todo). Como extra, planear por el mapa con la capa es de las cosas más satisfactorias que puedes hacer en este juego, y además tiene secciones o coleccionables pensados expresamente para esta mecánica.
Soy la noche, soy la venganza, soy Batman
En definitiva, Batman: Arkham Asylum es de esas obras que se convierten en una de las mejores de su generación, de su género e incluso de la historia, al igual que Arkham City (y personalmente también adoro Origins y Knight, aunque me gustan un pelín menos), y todo empezó con la idea de un juego de licencia original que acompañase a las nuevas películas de Nolan (tras el mediocre juego de Batman Begins). Con el amor tan profundo que le tengo a este superhéroe, cada vez que vuelvo a esta casa de locos me vuelvo a emocionar como la primera vez.







