Conflictos bélicos y memoria del dolor en los videojuegos sobre Corea del Sur

Una de las grandes virtudes (entre otras muchas) del mundo de los videojuegos es dar a conocer acontecimientos desconocidos para una gran parte de la población, incluidos a especialistas sobre problemáticas internacionales. La mayoría de nuestros lectores tendrán un conocimiento bastante elevado de la Guerra Fría y de las confrontaciones que generó en diversos puntos del orbe desde la puesta en escena en 1947 de la Doctrina Truman: Guerra de Corea, Guerra de Vietnam, Crisis de los misiles en Cuba, Escuela de las Américas, conflictos africanos (Angola, Somalia, Egipto…), Afganistán y un largo etcétera. En este texto y gracias al análisis del título Unfolded: Camellia Tales (COSDOTS, 2021), podremos profundizar en un episodio relacionado con las islas Jeju, pertenecientes a Corea del Sur, y que desembocó el 3 de abril de 1948 en una masacre en la que casi 30.000 habitantes de ese archipiélago fueron asesinados y otros tantos se vieron obligados a exiliarse a Japón.

Este trágico suceso del pasado surcoreano ha permanecido en el silencio y ha sido considerado un tabú hasta principios del presente milenio. De esta manera, la Ley de Seguridad Nacional de 1948 (vigente en la actualidad con algunas modificaciones) sancionaba a fuertes penas, incluyendo la cárcel, cualquier mención al levantamiento de Jeju contra la decisión de dividir Corea en dos partes. En el año 2000 este panorama se modificó cuando el presidente Kim Dae-jung abrió el debate sobre esta cuestión y creó el primer Comité de la Verdad y la Reconciliación sobre el Incidente del 3 de abril en Jeju. Esta política del recuerdo se consolidó cuando tiempo después se levantó el Museo de la Paz de Jeju. Son pequeños pasos en el restablecimiento de la memoria de esta localización, que no han impedido que en el Museo de la Guerra de Corea (con casi cuatro millones de visitas en 2019) se siga explicando que «Corea del Norte trató de impedir las elecciones separadas de Corea del Sur, y especialmente en la isla de Jeju, simpatizantes comunistas atacaron y establecieron fuego a oficinas gubernamentales e incluso mató a personas». No se menciona, como destaca la historiadora Tessa Morris en su investigación, el hecho de que las manifestaciones en Jeju fueron en gran parte una respuesta al asesinato previo de civiles por las fuerzas de seguridad de la República de Corea ni que la represión de este levantamiento tuvo como consecuencia la muerte, tortura y exilio de miles de personas.

Matanza en Corea (1951), de Pablo Picasso

Esta herida permanece abierta como lo atestiguan las reacciones al discurso del 70 aniversario conmemorativo (1948-2018) que llevó a cabo el presidente del país (y líder del Partido Democrático de Corea), Moon Jae-in, el cual hizo hincapié en la reconciliación, la rectificación de la historia y el reconocimiento de las atrocidades del pasado para las víctimas caídas (rompiendo con la pasividad y renuencia a este tema de los anteriores líderes surcoreanos). En respuesta al mismo, los grupos más conservadores, como el Partido Liberal de Corea, “recordaron” que el incidente de Jeju fue obra de los comunistas y se negaban a revisar su pasado en la línea “socialista” del actual Presidente.


Una de las reclamaciones del Comité de la Verdad del 3 de abril en Jeju fue divulgar, a través de diferentes formatos y canales, la masacre del año 1948. De esta manera, en los libros de textos educativos oficiales se incorporó una breve referencia a la misma resaltando la muerte de civiles inocentes, un auténtico hito dentro de las políticas memorísticas de Corea del Sur. A la par han proliferado películas, como Jiseul (O Muel, 2012), canciones (por ejemplo, Namdo que nunca duerme) y videojuegos, cuestión central de este texto, que han intentado dar a conocer este dramático acontecimiento.

En los últimos años, desde el Estado (en concreto desde la Agencia de Contenido Creativo de Corea) se están facilitando fondos para el desarrollo de serious games que contribuyan al conocimiento del pasado. Los resultados, en este sentido, han sido bastante dispares. Uno de los ejemplos más discutibles es el título The Wednesday (GamBridzy, 2020) sobre las “mujeres de consuelo”, es decir, las miles de esclavas sexuales surcoreanas reclutadas por el Ejército imperial de Japón. La historia juega con arcos temporales discontinuos, entre el pasado y presente, con el objetivo de que la protagonista, Shooni, pueda rescatar a sus amigos del funesto destino que les esperaba tras el ataque japonés. Detrás de la denominación de este videojuego se encuentra la referencia a la “Manifestación del miércoles”, un acto reivindicativo frente a la Embajada de Japón reclamando justicia para las mujeres que fueron víctimas de esta práctica, y que tiene su origen en la visita que en 1992 realizó al Primer ministro nipón, Kiichi Miyazawa, a Seúl, y las consiguientes protestas que ocasionó entre este colectivo. Pese a responder a una temática de gran vigencia y actualidad en Corea del Sur, The Wednesday ha cosechado pésimas opiniones entre la comunidad de jugadores. Si el propósito de su CEO, Do Mink-seok era “auspiciar un juicio público de guerra sobre las esclavas sexuales”, los resultados no han sido los esperados. Las críticas más encendidas reprochan a este creación la mala gestión del importante respaldo económico recibido (casi noventa mil euros), ya sea en las mecánicas, interfaz o en la narrativa, con comentarios tales como “estafadores que vendieron el dolor de las víctimas”. Una de sus principales deficiencias debía ser su gran virtud: la información, pero se encuentra en tal volumen, que más que un videojuego asemeja una biblioteca virtual sobre Corea del Sur y Japón durante la Segunda Guerra Mundial.

Captura de pantalla de The Wednesday

En polos diametralmente opuestos, en nuestra modesta opinión, se encuentran las creaciones de los también surcoreanos, COSDOTS, grupo constituido en 2017 e integrado únicamente por la pareja sentimental – profesional HaeMin Kim (Productor, Guionista y Programador) y JaeRyeong Jeong (Arte y Animación). Tuvieron conocimiento de la masacre de Jeju cuando el presidente Moon Jae-in pronunció un discurso durante la conmemoración del evento. Corrieron directamente a la librería para comprar una novela superventas sobre el tema, Sun-i Samchon (1978) de Hyun Ki-young, y desde allí comenzaron a trabajar en el juego. Desde su modesto estudio indie, lanzaron en 2019 en Google Play dos videojuegos centrados en la masacre de Jeju y el recuerdo de la misma. En esta primera aproximación, y a diferencia de The Wednesday, el acontecimiento sobre el que gravita la historia adquiere un espacio ambiental, donde el jugador de manera sutil y progresiva tendrá un conocimiento bastante concreto de las causas que llevaron al Partido de los Trabajadores de Jeju a iniciar sus protestas contra las autoridades de Seúl y las fuerzas norteamericanas de ocupación, y la represión brutal que de tal actitud se derivó.

Muchos de los elementos presentes en Unfolded: Massacre (2019) y Unfolded: Old Wounds (2019) adquirirán su forma más elaborada (empezando por el diseño gráfico, que pasa de los blancos al estilo carboncillo y coloreado en dibujos realizados en su totalidad a mano) en Unfolded: Camellia Tales, del que ya se dispone de un adelanto en Steam, previo a su lanzamiento oficial el 30 de marzo de 2021. En esta primera aproximación al juego completo, el usuario tendrá la impresión de estar ante un cómic interactivo en el que se combina la realidad con la fantasía. Aunque el leit motiv es el retrato de lo que sucedió en dicha isla en 1948, a la par se construye una rica y original historia que ensalza elementos culturales, espirituales e históricos de Jeju. Para ello, y de la mano del pequeño Herman (su figura está inspirada en el poeta moderno coreano Yoon Dong-ju y en el escritor Herman Hesse), tendremos que resolver una serie de puzles (no excesivamente complejos, pero sí ricos en matices), y ser capaces de reunir todos los elementos necesarios (telas, palo, tintes, cuerdas…) con los que fabricar una bandera con la que avisar a la población en caso de nuevos ataques. A lo largo de estas misiones podremos dialogar con diferentes personajes, como la madre del personaje principal, su amigo íntimo Darrick junto a su hermano pequeño Dwight, el borracho Pete, la anciana devota Agne y Bill, activista de izquierdas y profesor en la Academia Shinsung.

Captura de pantalla de Unfolded Massacre en el que los militares disparan contra los civiles de Jeju

La narrativa arranca con una pesadilla en la que el árbol sagrado de la villa, el almez, aparece en llamas y con Darrick acusando a Herman de ser el responsable de todo los muertos y destrucción en el pueblo. Seguidamente, y tras una tensa conversación, despertaremos en nuestro dormitorio en noviembre de 1948. Se adopta, por tanto, un relato a posteriori en el que tendremos que ir reconstruyendo con datos inconexos lo que realmente ha ocurrido. A través de diferentes diálogos, en especial con el maestro Bill, se nos explicará que el Gobierno había prohibido desde octubre de ese año cualquier movimiento de la población en la isla que se alejase de las costas más allá de cinco kilómetros, impidiendo así la ocultación de los “rebeldes” en las montañas de Hallasan, la más elevada de todo el país. Estas restricciones aparecen reflejadas en los carteles que se encuentran en la puerta de la academia, antigua sede del Comité del Pueblo (acusado de ser de naturaleza comunista). Precisamente, en Camellia Tales se enlazan estas prohibiciones con la narrativa del juego a través de la figura de Bobby, hijo de la devota Agne, que se trasladó a las montañas para ayudar a sus camaradas. El título posee un elevado carácter nacionalista, que no patriótico, que resalta las particularidades de esta región. Uno de los elementos más representativos en este sentido es poder escoger en idiomas el coreano histórico, atendiendo así a la diversidad de dialectos propios de esta lengua, como el de la isla protagonista del mismo. En la academia se encuentran libros sobre el héroe nacional, Yi Sun-sin, almirante que infligió severas derrotas a los japoneses a finales del siglo XVI. Siendo uno de los propósitos de esta creación la denuncia de la masacre del 3 de abril de 1948, al hablar con Bill se nos comenta en varias ocasiones que “deseo que las dos partes puedan llegar a un acuerdo”, siendo uno de sus mayores anhelos que “algún día los habitantes de la parte continental comprendan lo que pasa aquí”. Y es que como expresaron desde COSDOTS, se han ceñido estrictamente a los informes del Comité de la Verdad para intentar herir el menor número de sensibilidades:

El informe y el contenido del informe han sido aprobados por ambas partes del gobierno y la ley, que es el relato más creíble y también el más detallado de la masacre y las secuelas…Nos enfocamos en la gente común, la gente que fue sacrificada. Debido a la singularidad geográfica de una isla, tanto los perpetradores como las víctimas tenían que vivir entre sí y no podían distinguirse unos de otros. Y fue solo recientemente que los residentes se unieron en un consenso para llamarlo un ‘levantamiento’.

Captura de pantalla inédita de Unfolded: Camellia Tales facilitada por COSDOTS

Y cerraban su entrevista con la siguiente reflexión: “todavía somos jóvenes y los jóvenes están llenos de rabia. No podemos dejar pasar la injusticia y queremos expresar esa rabia a través de los juegos”. Títulos como el apuntado, siguiendo la estela de otros como My Child Lebensborn (Sarepta studio As, 2018), dan voz a los testimonios de los civiles perseguidos por su ideología, creencia o raza. Su contribución a la memoria histórica, gracias a su poder empático, accesibilidad y difusión, lo convierten en una de las principales herramientas culturales, presentes y futuras, para que la voz de los más oprimidos nunca vuelva a caer en el silencio y pueda inundar nuestras pantallas con sus gritos.

Hasta el día en que muera,
anhelo no tener ni una pizca de vergüenza
cuando miro hacia el cielo,
así que me he atormentado a mí mismo,
incluso cuando el viento agita las hojas.
Con un corazón que canta las estrellas,
amaré todas las cosas que mueren.
Y caminaré por el camino
que se me ha dado.

– Poema “Prólogo” de  Yoon Dong-ju


  • Serie ‘Videojuegos y Política’

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