Malos presagios

 

 

Ni siquiera es oficial (aunque es probable que lo sea a lo largo de estos días, con algún anuncio con motivo de la celebración de Gamescom), pero el hecho de que la fecha de lanzamiento de Halo Infinite esté ya fijada es una mala noticia, y el hecho de que esté previsto para el próximo 8 de diciembre es una noticia aún peor. Para 343 Industries y la reputación que les queda tras hacerse cargo de la saga sucediendo a Bungie, para Microsoft como empresa (y por ende, a Xbox como su estandarte en la industria del videojuego, habiendo expandido la marca a PC en los últimos años) y especialmente, para los jugadores.

En el E3 de 2018, y con algún año de desarrollo ya a sus espaldas, teníamos la presentación en sociedad del nuevo proyecto, que por aquel entonces pretendía llegar en las navidades de 2020, acompañando a las nuevas consolas de Microsoft en su lanzamiento. Sin embargo, hubo consecuencias imprevistas, y una pandemia agravó los ya evidentes problemas de desarrollo que mostraba el título, y retrasó de forma indefinida su llegada tanto a PC como a Xbox Series, con el presente año como referencia.

Sin embargo, los constantes movimientos de personal en cargos relevantes no hacían presagiar nada bueno, y el sistema de contenidos basados en temporadas solo confirmó lo temido. El juego no llegaba, y cualquier maquillaje para disimular la falta de contenido inicial era válida. Si acaso, aquí el palo también tiene que ir para nosotros, los usuarios, que nos hemos acostumbrado ya a esta fórmula de consumo, de la que Fortnite fue la punta de lanza, pero que cada vez más títulos de alto presupuesto se han ido apuntando para ir añadiendo contenido sobre la marcha, sin tener así que contar con una base sólida que justifique una inversión monetaria en el producto en cuestión.



El problema realmente no es que un juego se retrase y vaya a disponer de su contenido a cuentagotas. Lo grave es que esta situación se de en el supuesto buque insignia de una de las compañías más grandes de la industria, el cual debía ser el principal reclamo para dar el salto a su nueva generación de consolas, y vaya a hacerlo finalmente de forma descafeinada (sin modo cooperativo ni Forge en un primer momento), y sin tratar de reclamar el trono de shooters en consola que una vez fue suyo. Asumámoslo, Halo probablemente no vaya a volver a estar a la altura de lo que llegó a ser, y teniendo en cuenta las inversiones que ha hecho Microsoft en los últimos años, miedo me empieza a dar el camino que según que sagas puedan seguir bajo su propiedad.

Un juego retrasado será eventualmente bueno, un juego apresurado será malo para siempre.Shigeru Miyamoto

El camino de Halo Infinite parece llevar, sin mucha oportunidad para posibles desvíos, a un título que probablemente fracasará tanto en términos comerciales como de crítica, y aunque posiblemente pueda llegar a ser un buen juego y la comunidad pueda disfrutarlo, un mal comienzo es una losa demasiado grande para los Games as a Service. El ejemplo de Anthem está ahí. Y lo peor de todo es que no es el único título venidero del cual una fecha de lanzamiento me asusta. Leyendas Pokémon: Arceus, previsto para el 28 de enero del año que viene, es otro ejemplo de juego que probablemente va a llegar a las tienda a medio hacer, literalmente. Aunque en este caso puede ser más por la vertiente técnica (y la excusa de que Nintendo Switch no puede moverlo no me vale), lo cierto es que esta sensación, con 2 lanzamientos clave, no augura nada bueno de aquí al futuro. Espero equivocarme.