Cambio de rumbo

Airship Syndicate ha tomado las riendas de la franquicia Darksiders para darle un cambio de rumbo radical. La saga, cuyo último título estuvo a cargo de Gunfire Games con un resultado bastante inferior al de sus predecesores, parece haber recuperado un buen estado de salud en esta cuarta entrega que llega en forma de precuela. Con un planteamiento diferente en muchos aspectos de lo que vimos en los tres juegos anteriores, Darksiders Genesis ha logrado muchos aciertos, aunque también acumula un puñado de errores. El viaje de Lucha y Guerra nos llevará en una misión por salvar el preciado Equilibrio.

La misión de los Jinetes

El argumento principal de Darksiders Genesis resultará muy familiar a los seguidores de la franquicia, ya que encarnaremos a dos jinetes del apocalipsis al servicio del Consejo Abrasado, y con una misión clara: restaurar el Equilibrio. Para los recién llegados al mundo de Darksiders, el nudo argumental de la saga se desarrolla en torno a un conflicto milenario entre ángeles y demonios, y una tercera facción o raza, los nephilim. En mitad de esta guerra ancestral lidia un ente supuestamente imparcial y regulador: El Consejo Abrasado. Se trata de un jurado compuesto por tres voces que dictaminan lo que es justo y como debe acontecer el destino. Su razón de ser es la búsqueda del preciado Equilibrio, es decir, el estado ideal del universo por el que debe regirse el destino. Para cumplir dicha voluntad cuentan con el servicio de los cuatro jinetes del apocalipsis, pertenecientes a la raza de los nephilim y dotados con poderes extraordinarios. Guerra, Muerte, Furia y Lucha son sus nombres, y en cada entrega de la saga hemos conocido a uno de ellos. En este caso, el recién llegado es Lucha, sin embargo, también contamos con la presencia de Guerra, protagonista del primer Darksiders.

En este título, cronológicamente previo al resto de la saga, el Consejo sospecha de la actividad de ciertos demonios mayores, los denominados Señores del Infierno, que parecen confabular en secreto para alterar el Equilibrio y expandir su poder e influencia. El Consejo enviará a Guerra y Lucha a investigar la naturaleza de las alteraciones en el Equilibrio, así como a detener a quienes conjuran en la sombra. De esta forma se inicia nuestra aventura, con una pareja de jinetes muy distintos entre sí: un bocazas incrédulo y un soldado fiel de voluntad férrea.

Una fórmula con muchos ingredientes

Las formas de caos y anarquía de nuestros protagonistas nos ayudarán a superar los combates más difíciles.

Todos los títulos de la saga han variado en lo que a jugabilidad se refiere. La primera entrega era un Hack n’ Slash de corte clásico, que combinaba acción, plataformas y distintas habilidades especiales. Con Darksiders 2 se introdujeron muchas mecánicas de RPG, como el sistema de objetos o de leveo, y se dio mucho más peso a la exploración de un mundo abierto. Sin embargo, en esta última entrega, los cambios han sido mucho más radicales. En primer lugar la perspectiva de la cámara cambia totalmente, adoptando una vista isométrica al estilo de títulos como Diablo 3. Probablemente, este sea el cambio más notorio a primera vista, y que más pueda chocar, pero es solo el primero de muchos. Con esta nueva perspectiva son inevitables los cambios mecánicos y de jugabilidad respecto al combate y la exploración.


Aunque sigue manteniéndose el espíritu más esencial de los hack n’ slash con distintos combos y acción frenética, las batallas tendrán una dimensión más masiva. Es decir, los grupos de enemigos serán más habituales y numerosos, obligándonos a gestionar amenazas más numerosas y un espacio más amplio, en consonancia con la perspectiva visual. Pare ello, las habilidades y poderes estarán más orientadas al control de masas y el daño en área, y los ataques, ya sea a distancia o cuerpo a cuerpo, tendrán un radio de acción mayor. Sin embargo, este cambio de perspectiva ha acarreado algunos problemas de jugabilidad. En muchas ocasiones la cámara se alejará demasiado de la acción, haciendo que sea complicado ubicarnos, sobre todo si jugamos en pantalla dividida. Por otro lado, será habitual encontrarnos con espacios en los que la visión se verá obstaculizada con distintos elementos del escenario, dejándonos sin visión de nuestro personaje.

La variedad de los escenarios y ambientaciones es uno de los grandes aciertos del juego.

Por otro lado, también bebe del estilo metroidvania a la hora de organizar la exploración de zonas y obtención de objetos. A lo largo de sus 17 niveles tendremos que dejar ciertas zonas sin explorar, que serán inaccesibles hasta que consigamos ciertos poderes u objetos en niveles posteriores. Una vez los obtengamos podremos regresar a cualquier nivel para completarlo al 100% y encontrar todos los objetos. Algunos de estos artefactos han sido rescatados de otras entregas, como el guantelete sísmico o una herramienta para abrir portales espaciales, con la que resolveremos distintos puzles. Sin duda, el juego está pensado para explorar concienzudamente los niveles, ya que en cada uno de ellos podremos encontrar distintos tipos de coleccionables, cofres, zonas secretas repletas de recompensas e incluso poderes y habilidades especiales. Para enriquecer y amenizar esta exploración tendremos una amplia variedad de entornos en los distintos niveles, desde desiertos hasta montañas nevadas, pasando por ciudades subterráneas, entre muchas otras localizaciones. Otro elemento añadido, propio del género de los RPG, ha sido la inclusión de misiones secundarias y opcionales en cada nivel, que nos granjearán recompensas de todo tipo.

Empoderando a los jinetes

En Darksiders Genesis tenemos muchas cosas que recoger, muchas cosas que usar y muchas cosas que comprar y mejorar. Como ocurría en entregas anteriores, el sistema de compra del juego se basa en las almas obtenidas de los enemigos y de los cofres, que serán nuestra principal moneda de cambio. Sin embargo, también tendremos que tener en cuenta las monedas del barquero, mucho más escasas y situadas en puntos concretos del mapa. Con estas dos divisas podremos obtener habilidades y técnicas, mejoras de salud e ira y mejoras permanentes de nuestros atributos. Para poder llevar a cabo esta última mejora entra en juego otro de los elementos añadidos de esta entrega, y que nos permitirán mejorar a nuestros personajes de manera más personalizada. Tenemos a nuestra disposición un tablero con diferentes ranuras, distribuidas entre mejoras de vida, ira, ataque o polivalentes, y dichas ranuras se pueden rellenar con orbes obtenidos al eliminar enemigos. Cada tipo de enemigo nos dará una mejora distinta que podremos colocar en la ranura correspondiente, y los jefes nos darán mejoras aún más potentes. Además, estos orbes pueden mejorarse al conseguir una cantidad determinada de cada uno de ellos, potenciando así los beneficios que nos otorgan.

Al igual que en las entregas anteriores tendremos las habilidades activadas mediante ira, es decir, un recurso similar al maná o la energía habitual en este tipo de juegos. Por otro lado, y como también hemos visto ya, podremos acceder a una transformación que potenciará enormemente a nuestro personaje, y que se activa al rellenar el indicador correspondiente. Además de todo esto, y aprovechando el protagonismo dual de esta entrega, tendremos a nuestra disposición un medidor de sinergia para realizar técnicas en pareja, en la que ambos personajes realizarán un ataque combinado.

Una conversión disfrutable con ancho margen de mejora, por Carlos Sánchez
Antes de que Javi entone el cierre del artículo que presumiblemente servirá como antesala para la gran conclusión de los Jinetes del Apocalipsis (que, como fans, esperamos que llegue pronto), me gustaría realizar un pequeño apunte relativo a la versión de Nintendo Switch, consola híbrida a la que el juego se adapta maravillosamente gracias a su propuesta pseudo-looter, que invita a disfrutarse de cualquier forma y en cualquier lugar. En este sentido, la conversión, parcialmente lograda – y muy justa con sus hermanas mayores – , es muy disfrutable, moviéndose sobre el sistema de manera fluida y presumiendo de características como el multijugador local que gozan aquí de un significado especial. Sin embargo, y tal como cabía esperar, sigue siendo un port más de la edición matriz de PC, por lo que la entrega goza de todos los fallos ya detallados, a los que cabe sumar una resolución 720p que deja un sabor de boca agridulce, con un resultado algo menos nítido de lo que nos gustaría admitir.

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La versatilidad de la simpleza

Darksiders Genesis no es un título innovador o revolucionario, más bien se ajusta a un modelo de jugabilidad bastante antiguo y propio de otras generaciones, sin embargo, funciona bien a rasgos generales. Su desarrollo es sólido y bien ejecutado, y todo obedece a dos patrones muy sencillos; explorar a conciencia y machacar botones para combatir enemigos. Hay algunos niveles que pueden alargarse en exceso y resultar un poco repetitivos, pero en términos generales ofrece una sensación bastante satisfactoria y amena a la hora de jugar, sobre todo si lo hacemos en modo cooperativo. Da la sensación de que Airship Syndicate quiso ir con pies de plomo y apostar por fórmulas sencillas, al mismo tiempo que implementó diferencias notables respecto al resto de títulos de la franquicia. En líneas generales, Darksiders Genesis solo presenta dos problemas destacables; fallos en la cámara y monotonía en algunos niveles. No arriesga demasiado y, por tanto, no consigue grandes logros, pero ofrece una propuesta sólida y divertida para los aficionados al género.


Este análisis ha sido realizado con un código de descarga para PS4 y otro para Nintendo Switch, ambos cedidos por Deadgood Media.