Donut County y Gorogoa, sin ir más lejos, merecen una oportunidad

Utilizar el teléfono móvil como una consola portátil dejó de ser, hace ya unos cuantos años, la protípica nimiez sin futuro que los más viejunos del lugar, Nokia 3310 en mano, pudimos experimentar a principios de los 2000. La lógica evolución del hardware y la implementación de sistemas operativos libres en nuestra comunidad nos ha incentivado, poco a poco, a cada vez más sacar el móvil del bolsillo para utilizarlo con fines ajenos a la intercomunicación. Y es que, por más que muchos incomprensiblemente se empeñen en negarlo, los terminales son, a día de hoy, una fantástica opción para el jugón nómada, brindando al usuario una vastísima variedad de contenido a un precio usualmente irrisorio.

Claras pruebas de ello son Alto’s Odyssey, The Gardens Between, y todas esas propuestas que hasta ayer, 3 de diciembre, se encontraban nominadas a los Apple Game of the Year Awards. Hoy, no obstante, ya conocemos los resultados.

Apple Game of the Year Awards 2018

Curiosamente, la edición de este año de la gala de premios llevada a cabo por la empresa de Cupertino nos ha dejado grandes sorpresas, comenzando por el reconocimiento de las dos propuestas anteriormente citadas, que se llevaron el galardón de Mejor Juego para Apple TV y Mejor Juego para Mac, respectivamente. Por otra parte, Florence, Oddmar, Frost e Inside, lejos de ser premiados, contaron con un protagonismo ejemplar, siendo historias tapadas de la industria que, por un momento, pudieron gozar de un merecedísimo momento de captar focos. La gran sorpresa, sin embargo, vino con Donut County, un fantástico título con un acabado visual flat desarrollado por Ben Esposito que logró alzarse con el premio al Mejor Juego del Año en iPhone, así como con Gorogoa, que hizo lo propio en la sección de iPad. Dos aventuras que se decantan decididamente por llevar los puzles más interesantes, interactivos y únicos a la palma de nuestra mano, y que, además, cumplen con dicha función de una forma inmejorable.

Y no puedo evitar tomarme esto como una victoria. No solo porque se haya llevado a cabo una clara reivindicación dentro del género, que se adapta a la plataforma a las mil maravillas, sino también por lo que supone destronar a auténticos titanes como Fortnite o PUBG Mobile de las listas de éxitos. No me malinterpretéis: no tengo nada en contra de PlayerUnknown’s Battlegrounds ni de su comunidad, y Dios me libre de comentar algo negativo sobre cómo Epic está manteniendo el que ya es el fenómeno social de 2018, pero no podemos dejar que la industria se resuma en eso, en dos manifestaciones del género de moda, especialmente en un año verdaderamente repleto de obras memorables.

Gorogoa

El aceleradísimo ritmo al que avanza nuestro sector, en colaboración con el sobrecoste del marketing actual, produce, por naturaleza, que todos los años existan decenas de juegos necesarios, cuidados a base de bien y mimados como un niño chico, que se nos escapan sin más. No hablo solo de indies, pues también considero que aventuras de la talla de Ni no Kuni II, Yakuza 6: The Song of Life o A Way Out han pasado más desapercibidas de lo que deberían, siendo experiencias tremendamente disfrutables con la inocua capacidad de marcar al jugador. Por ello, resulta especialmente reconfortante el hecho de que todavía existan premios desmarcados del panorama independiente que estén más interesados en llevar a cabo un ejercicio y exhibición de arte que en las cifras y en reconocer lo que ya está sobradamente reconocido. Porque de poco sirve nominar a Celeste en The Game Awards si su presencia, en pleno evento, va a verse eclipsada por la ingente cantidad de anuncios que allí tendrán lugar.