Bienvenido al Purgatorio, camarada

Hace ya la friolera de tres años salía al mercado Dead Cells, una suerte de mezcla entre roguelike y metroidvania con el desparpajo y la personalidad suficiente como para convertirse en uno de esos videojuegos que crean escuela. El éxito de la obra de Motion Twin no fue causado quizás por ser un juego del todo novedoso en su planteamiento -más allá de la mezcla de géneros-, sino mas bien por coger pequeños puntos positivos de aquí y de allá para dar un producto dinámico y extremadamente desafiante que olía a coche nuevo, uno de los buenos. Dead Cells fue un soplo de aire fresco, por lo que era cuestión de tiempo que algunos de los lanzamientos posteriores a él tomaran como inspiración muchas de sus mecánicas y sistema de progresión. Como es el caso del que hoy venimos a hablar: West of Dead.

Desarrollado por Upstream Arcade, West of Dead se define como un roguelike de los clásicos, de los de ir limpiando habitaciones de enemigos a medida que avanzamos por niveles generados aleatoriamente, a la vez que conseguimos mejoras y progresamos a base de ensayo y error. ¿La excusa para hacerlo esta vez? Somos un espíritu en forma de calavera que se encuentra perdido dentro del Purgatorio -ambientado en el Lejano Oeste- sin ningún recuerdo sobre su pasado. La primera cara amiga que nos encontramos al inicio de nuestro viaje será el camarero de un Salón, que nos empieza a dar pequeños detalles de este extraño lugar, uno al que llegan las almas que no acaban su destino ni en el Este ni en el Oeste por culpa de un misterioso Predicador. Así nos embarcamos en un peligroso y sangriento viaje por conocer todo sobre nuestro pasado y la razón por la que hemos acabado en este sitio de mala muerte.

Muerte, oscuridad y recuerdos

En lo que a narrativa se refiere, West of Dead cuenta su historia de una forma más tradicional. Aquí no tenemos que leer cientos de notas que nos den pequeños detalles de su lore, o tener que acabar el juego varias veces para ver todos sus finales. En él la trama está dividida en capítulos que irán construyendo poco a poco los cimientos de la historia de nuestro particular vaquero, con diferentes encuentros y cinemáticas en forma de viñetas. Todo siguiendo un proceso narrativo sacado de cualquier cómic de fantasía basado en el Lejano Oeste.

Porque lo que caracteriza a West of Dead desde el primero momento en el que iniciamos el juego es su apartado visual. Uno que recuerda en gran medida a las obras del dibujante Mike Mignola (autor de Hellboy), con una clara importancia del negro, las sombras y los colores más apagados. Un estilo artístico muy difícil y arriesgado de trasladar a cualquier tipo de obra narrativa por su propia estética extremadamente oscura y lúgubre, pero que aquí consigue adaptarse de una forma magistral, dando como resultado un videojuego con una personalidad visual que pocas veces se ha visto antes. Porque, además de hacer un gran uso de la oscuridad, West of Dead potencia la iluminación en pequeñas y potentes dosis, estimulando su naturaleza tanto narrativa como jugablemente. Además, y por si fuera poco, a nuestro original esqueleto le da voz el actor Ron Perlman (conocido también por dar vida a Hellboy en su adaptación televisiva) que, junto con un apartado sonoro sobresaliente, crea una ambientación cruda y sombría que da luz propia a West of Dead.

Al estilo del Lejano Oeste

Sin embargo, aquí lo importante es que hemos venido a pegar tiros, y no pocos. Desde una vista cenital, cada nivel tiene varias habitaciones de enemigos que tendremos que despachar a nuestro gusto mientras nos movemos por ellas y nos cubrimos de sus disparos. En este sentido quizás podríamos compararlo con otro roguelike del estilo, Enter the Gungeon, en el que, al igual que en West of Dead, moveremos a nuestro personaje con el stick izquierdo mientras con el derecho apuntamos y hacemos uso de las coberturas de la habitación. Salvando las distancias, obviamente, porque la obra de Upstream Arcade, aunque nos regala unos intensos tiroteos, plantea una acción algo más pausada, en la que el uso de coberturas será esencial para nuestra estrategia. El llameante esqueleto que tenemos como protagonista recargará sus hasta dos armas de forma automática, pero lo hará más rápido cubierto en una de ellas, por lo que tendremos que ir pensando continuamente cuál es el mejor movimiento a seguir a continuación una vez nos hayamos quedado sin munición en el cargador.

Porque en West of Dead los enemigos no nos darán un respiro. Intentarán constantemente sacarnos de nuestra cobertura a base de balazos que las destruyen o lanzándonos explosivos. Pero aquí entra una mecánica muy importante en este roguelike: la luz. Desperdigadas por todas las habitaciones nos encontraremos con lamparas colgadas del techo, unas que podremos encender si nos acercamos, haciendo que los enemigos de alrededor queden temporalmente cegados por el flash y regalándonos una clara ventaja en combate. Aunque la cosa no queda ahí, porque dada la continua oscuridad del Purgatorio, si no vemos a los enemigos no podremos dispararles o apuntar con precisión, por lo que la luz marcará en este sombrío West of Dead nuestro camino a la supervivencia y, en definitiva, a la verdad sobre nuestro pasado.

Luces y sombras

También, y dada su naturaleza roguelike, la progresión será clave para intentar finalizar todos su capítulos y llegar a esta ansiada verdad. Aquí es donde entra la clara comparación que hacía al principio del texto con Dead Cells, ya que es prácticamente la misma. En cada nivel encontraremos diferentes armas según la propia aleatoriedad del juego, además de subidas de nivel que podremos usar en hasta tres mejoras del personaje (salud, daño de armas y uso de objetos). Una vez completemos cada uno de ellos llegaremos a una zona segura, donde podremos rellenar nuestro bote de curación y donde podremos ir desbloqueando diferentes mejoras y armas con los componentes que hemos ido recolectando en el nivel anterior. Nada extremadamente novedoso y, como comento, calcado de Dead Cells. Aunque no es algo negativo per se. Si algo funciona no lo toques, y a West of Dead le sienta de maravilla este sistema de progresión, al igual que a la obra de Motion Twin, haciendo que continuamente desees ir mejorando tu jugabilidad.

Con todo ello, aunque lo cierto es que West of Dead es un videojuego tremendamente divertido y con mucho potencial, deja la continua sensación de que podría haber llegado a su lanzamiento con una versión del mismo algo más pulida. Su apartado visual y sonoro tan magistral es algo muy a tener en cuenta si somos fans de las obras de Mike Mignola. Además, sus tiroteos y progresión crean un título tremendamente adictivo y con muchas horas de contenido por delante. Sin embargo, me he ido encontrando con varios bugs gráficos y sonoros durante la aventura, además de que la propia jugabilidad, al igual que la estética del propio juego, cuenta con varias luces y sombras. Su sistema de apuntado a veces falla más que la escopeta de su protagonista y cuenta con partes de la aventura realmente frustrantes, como es el caso de sus jefes finales o niveles con enemigos en diferentes alturas que cuentan con una gran ventaja sobre ti, por no hablar de los ataques cuerpo a cuerpo que directamente funcionan cuando le apetece. Todo ello siendo aspectos que lastran a un videojuego que pretende ser dinámico y justo con el progreso del jugador, pero que peca de falta de pulido de por medio.

Al igual que su protagonista, West of Dead acaba arrastrado al Purgatorio debido a sus errores

A pesar de ello, todos estos problemas se podrían solventar a base de actualizaciones que hicieran de West of Dead un juego mucho mas redondo que lo que nos hemos encontrado de lanzamiento. La base es buena y la historia y ambientación muy original y interesante, convirtiéndolo en un videojuego muy a tener en cuenta si nos gusta el género. Pero me es inevitable pensar que debido a su falta de pulido acabe siendo olvidado a las primeras de cambio y no tenga la acogida que debería tener gracias a su original planteamiento. Y sería una verdadera pena que acabe perdido en el Purgatorio al igual que su protagonista.


Este análisis ha sido realizado gracias a una copia para PC cedida por Raw Fury.

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