La Tierra Baldía

Abril es el mes más cruel, hace brotar

lilas en tierra muerta, mezcla

memorias y deseo, remueve

lentas raíces con lluvia primaveralT.S. Eliot - La Tierra Baldía

Hoy hemos enterrado a Ace, Angela Deth llora en la zona más lejana de la ciudadela. El calor abrasador nos pesa, y hace semanas que no llueve. Todo no es más que chatarra. Aún no comprendo cómo después de las bombas nucleares seguimos en guerra. w Luego de un par de décadas se ha olvidado al mundo que algún día pudo ser, y las calles deshabitadas, y los escombros, no son más que recuerdos de la grandeza del ser humano destruyendo sus propios mundos. Abril es el mes más cruel porque en la tierra baldía la primavera nunca florece con belleza.

¿La guerra? La guerra cambia, y nosotros somos la viva imagen de ello. Hace años cuando correteaba por los páramos desolados con una pistola artesanal y jugaba con los niños encontré un libro donde se hablaba románticamente de las espadas y los escudos ¿Las pistolas serán una degeneración de la espada o su evolución? ¿Y de las pistolas las granadas? ¿Y de las granadas los lanzacohetes? ¿Y de los lanzacohetes las bombas nucleares? ¿Y de las bombas …? Vuelta a empezar. La guerra cambia porque ya no hay caballeros, solo Quijotes sangrientos y uno que otro Cid Campeador bastante estúpido. Pero nosotros somos los Rangers del desierto, por el yermo llevamos seguridad a los distintos asentamientos, nuestros rifles, escopetas, bates y pistolas son el último rayo de esperanza democrática que tenemos por aquí. Vamos por el yermo llevando la paz a través de… ¿la sangre?

Por los tiros

Somos estrategas, no hay divertimento alguno en este páramo más que expandir nuestra estrella. Escuchar a los demás es aburrido. Ver el aceite chorreante de algún robot luego de mi hachazo o la cabeza de un caníbal en una pica es el placer para los Rangers. A todos nos la pone dura el sufrimiento, ayudar a los demás es añadidura.

Hemos sido entrenados pensando que éramos los buenos, fuimos a LA con la ilusión de hacer un mundo mejor… Luego de nuestras acciones Hollywood se hizo más esclavista, más monopólica y más yonqui. Hemos destruido el curioso equilibrio entre los manneristas y los robinsons y hemos librado a Rodia disparando primero, preguntando después. En Arizona no es que hayamos sido los mejores: explotamos el cañón de los monjes y esa otra milicia que más o menos nos hacía frente lo último que vio fue la arena y nuestros fusiles. No es que seamos los malos, no es que vayamos en contra de la moral, es que en la tierra baldía no hay moral y las pasiones de los humanistas no tienen cabida; es que escuchar a los demás es muy aburrido. Ojalá alguien lo haga mejor que nosotros.


Existen relatos de personas que hablaban como nosotros combatimos. Hay una historia que cuenta cómo las personas se comunicaban a través de intenciones señalándole a su interlocutor sus sentimientos. Explicaban cómo las palabras se hacían sonidos inteligibles en la concatenación de sensaciones que daba el comunicarse. También escuché historias en el desierto sobre personas que follaban sin intercambiar previamente chatarra. ¡Eso es una locura! Cómo se miraban a los ojos mientras gemían y unían boca con boca y el sexo era un abrazo perpetuo de placer. Morir no suena muy poético en la arena, pero aún así ese abrazo lo comparaban con la muerte, supuestamente las relaciones erótico-afectivas eran una preparación para el orgasmo y antes de hacerlo se miraban, y jugaban con los dedos y ponían música y tomaban vino. El médico de nuestro grupo nos explica los intercambios económicos entre putas o putos y nuestra patrulla como un proceso de necesidad. Se supone que el contacto físico expulsa dopamina y nos hace sentir mejor. Pero yo no estoy muy segura… Después de fornicar solamente llega el desasosiego y una nueva misión. Tampoco comprendo muy bien la comunicación ancestral. Esos supuestos sonidos inteligibles hoy solamente son gruñidos, y para un Ranger, tanto hoy como ayer, hablar es muy aburrido.

La Máquina

Hemos descubierto al asesino de Ace, su nombre es Matthias y al parecer tiene su propio proyecto de instaurar una ciudadela en contra parte a la nuestra. Tal es su ambición que cuando nos encontramos descubrimos que tenía planes para atacar nuestro hogar. Mirarlo a los ojos es como mirar a un espejo. Construye extraños y grotescos soldados, cuerpos diferentes donde la máquina se une a la sangre y la energía vital es aceite de motor con hemoglobina. Esto degenera poco a poco la carne y sus soldados se convierten en esqueletos caminantes con una fina capa de piel que los recubre y extremidades mecánicas. Tenemos una lucha declarada contra ellos pero no sabemos dónde atacar, nos ha dicho que sus mentes flotan por los computadores y sus cuerpos físicos no son más que esas mentes hipostasiadas.

Más que una realidad parecen los designios de un loco con sed de poder.

Hemos vuelto a la ciudadela Ranger, todos aquellos a los que en algún momento ayudamos nos esperan. No creo que en verdad viniesen a ayudarnos; creo que vinieron a salvar su propio culo. Matthias ya ha demostrado lo feroz, grotesco y rabioso que puede ser y aunque nosotros también, siquiera somos de carne y hueso completamente. Nos reconocemos en nuestro sudor. Hemos construido un enemigo común y quizás este enemigo venga de una vez por todas a darnos el poder que necesitamos para volver a la democracia; claro, asesinándolo, y sacrificando a un par de nosotros en el camino para convertirlos en héroes. Erigiremos estatuas en sus nombres como recordatorio de que, si no podemos salvarlos, siquiera los recordaremos.

Los robots son otros, los avanzados son la peor pesadilla, la carne con la máquina son las consecuencias de la guerra nuclear. Al parecer la radiación deforma la naturaleza y hace del corazón una calculadora… ¡Esa es la clave! ¡La ojiva nuclear! ¡Vamos, oprime el botón, que está cogiendo polvo! Después del boom, la amenaza termina. Somos la guerra nuclear, o lo que queda de ella.