La buena praxis en la industria del videojuego comienza a tomar forma

La regulación de mercados es siempre polémica. En relación al videojuego, pocas veces hemos visto situaciones elementalmente pro-consumidor ya que, a menudo, suele tenderse a favorecer precisamente lo contrario. La Comisión Europea se posiciona plenamente en contra del bloqueo regional de claves, ilegal, teniendo en cuenta la legislación europea. Varios años han pasado desde que las acusaciones empezaron a publicarse en medios de comunicación y hoy, en enero de 2021 se resuelve confirmando las sanciones. La cifra supone 7,8 millones de euros, repartidos entre las multas a las editoras Bandai Namco, Capcom, Focus Home, Koch Media y ZeniMax, así como a Valve.

Una de las sancionadas es ZeniMax, la compañía propietaria de Bethesda, ahora en posesión de Microsoft tras la milmillonaria adquisición realizada el pasado septiembre.

La situación con la propietaria de Steam es algo más compleja, pues la multa a su vez viene influenciada por su supuesta falta de cooperación en el proceso, algo que Valve desmiente, según un comunicado recibido por Eurogamer en el que aseguran la presentación de un recurso frente a su disconformidad con la sanción.

Para poner todo esto en contexto, cabe recordar que el comercio dentro de los países de la Unión Europea es, al igual que la circulación de personas, libre. Dentro de la legalidad, es decir, teniendo los correspondientes derechos de venta y fiscalizando correctamente las tasas impositivas, todo producto es comercializable. El bloqueo por regiones supone entonces una práctica anticompetitiva, impidiendo a los usuarios acceder a los títulos en otras tiendas digitales dentro de la Unión, donde tienen un precio más asequible. Así pues, la Comisión Europea parece posicionarse como garante del mercado único, donde no se imposibilite la adquisición de elementos en otros países.

En el gráfico observamos cómo Valve y los editores pactan una división de mercado que se posiciona en contra de las normas antimonopolio de la Unión. Dichos acuerdos suponen en torno a 100 videojuegos para PC en los que se aplicaron estas prácticas de bloqueo geográfico, impidiendo la activación por parte de los consumidores durante varios años, negando el mercado único digital que permite “encontrar la oferta más adecuada”, aunque esta se encuentre en otro país.

La cooperación de las editoras durante el proceso ha supuesto varias reducciones en relación a las diferentes multas que se les aplican. Mientras Capcom recibe una reducción del 15%, las otras cuatro verán aplicado un 10%, mientras que Valve mantendrá su multa debido a esa supuesta ausencia de facilidades descrita anteriormente. El cuadro de sanciones queda así:

La Vicepresidenta Ejecutiva Margrethe Vestager es la encargada de las políticas de competencia y asegura que el mercado del videojuegos en Europa tiene un valor de más de 17.000 millones de euros. En esta línea vemos cómo la industria del videojuego va asentándose en relación a la regularización de prácticas empresariales y contenidos. Hasta hace bien poco era impensable deshacerse de las famosas loot boxes, pero este último año parece que los países han comenzado a ponerse las pilas a la hora de considerar el mercado de videojuegos como uno de los más importantes a nivel internacional. La pretensión de las sanciones impuestas pasa por sentar jurisprudencia de cara a cualquier violación de la libre competencia dentro del territorio de la Unión, reiterándose en la legalidad plena de las ventas transfronterizas.

Siendo Steam una de las mayores plataformas de videojuegos en línea del planeta, la cosa es sorprendente, pero tal vez sirva realmente para comenzar de alguna manera a darle forma a una industria con graves carencias en relación al modelo de negocio que llega a resentirse incluso en grandes compañías. Pero todo lo que conlleva regular tendrá también sus detractores, por lo que muy posiblemente estos vaivenes se den a menudo, con difícil solución.

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