El elefante en la habitación

Si hay algo que ha quedado patente gracias a las primeras reseñas de PlayStation 5 – y que también nos cansaremos de escuchar a lo largo y ancho de los meses venideros – es que, ante todo pronóstico, su mando DualSense es la hostia. Servidor, que no ha tenido la posibilidad de catarlo (y tampoco parece que ello vaya a cambiar a corto plazo), desconoce hasta dónde llegan las capacidades de esa respuesta háptica y de esos alucinantes gatillos adaptativos de los que tantos meses llevamos hablando, y que permiten al dispositivo, como mínimo, ponerse al nivel del excelentísimo Pro Controller de Nintendo y de, por supuesto, el ya mítico Xbox Controller. No obstante, diversas fuentes confirman ya uno de mis mayores miedos, pues anticipan el que a buen seguro acabará coronándose como el mayor problema del susodicho. No hablo del desaprovechamiento de sus mejoras (ahí quedan el panel táctil de PS4 y la vibración HD de los versátiles joy-con), sino de algo mucho más simple y concreto. Hablo de autonomía.

Desde que la nueva máquina de Sony llegó a las manos de los primeros periodistas, mucho se ha hablado acerca de la duración de la batería de sus mandos. Los primeros rumores, alarmantes cuanto menos, corrieron como la pólvora a través de redes sociales como Twitter: la irrisoria autonomía del mando no parecía superar las dos horas. Ahora, con el sistema ya instalado en las casas del fandom americano (por aquí tocará esperar hasta el jueves, como muchos bien tendréis anotado), llegan noticias y confirmaciones algo menos igualmente preocupantes: en sesiones de gran actividad como las que ofrece Astro’s Playroom, la vida útil del controlador se extiende hasta algo más de cuatro horas, informa Alex Donaldson desde VG247. Pero, en la mejor de ambas situaciones, ¿acaso cuatro horas son suficientes?

La respuesta corta es que no, no lo es. La respuesta larga es algo más técnica, y está más ligada al pensamiento a medio y largo plazo. Tal y como muchos ya habréis anticipado, las baterías actuales se degradan con su uso; desde la estandarización del litio, estas funcionan y se miden por “ciclos de carga”, los cuales, en su compleción, dañan muy levemente la capacidad total, e incluso aunque estos no se produzcan asiduamente es usual que las baterías pierdan en torno al 20% de su capacidad total en su primer año de uso, asegura Cadex Electronics. El hecho de que a DualSense le cueste llegar en sus primeros días a las cuatro horas conllevará repercusiones en su futuro, creando una muy esperable dependencia con el juego alámbrico con el devenir de los meses.

En manos de un servidor, estas recientes confirmaciones no son más que una excusa para enfrentar, una vez más, una problemática que nos lleva acompañando ya demasiado tiempo (mención especial al jaleo que se montó en el estreno de Switch gracias a sus dos horas y media de batería). A día de hoy nos hallamos inmersos en una de las mejores generaciones de mandos que recuerdo, pero ante la desilusionante autonomía de DualSense, el mando de Xbox, aunque con una mejor duración, sigue anclado a las pilas, acarreando sus defectos. Por su parte, Pro Controller, siendo un mando tremendamente capaz y con una autonomía de más de 30 horas, pronto se quedará atrás en lo tecnológico, una vanguardia para la que sus hermanos joy-con parecerían estar más que preparados… de no ser por su mejorable ergonomía y por el eterno problema del drifting, que hace que de pavor usarlos para algo ajeno a Animal Crossing. Sé que no se puede tener todo en esta vida, pero ahora que se están alcanzando unas nuevas y muy estimulantes cotas de progreso, parece un momento idóneo para echar la vista atrás y comprobar, de primera mano, todos aquellos baches sobre los que merece la pena volver.

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