Una entrañable aventura... a costa de 33 despidos

El cómic es un medio extremadamente interesante que, por suerte, sigue muy vivo a día de hoy. Nunca he sido un ávido coleccionista y solo suelo guardar lo que verdaderamente quiero conservar. Así, mis colecciones de cómics, mangas, libros y demás elementos se limitan a unas cuantas sagas y franquicias que sí llevo muy dentro de mí. TintínAstérix y un buen puñado de tebeos españoles marcaron gran parte de mi infancia (la que no ocupaban los videojuegos). Además, contribuyeron a fomentar mi hábito por la lectura que, por suerte, puedo decir que conservo a día de hoy, dividiendo mi ocio entre páginas y píxeles por igual.

De todos los personajes a los que conocí, Tintín es uno de los que recuerdo con más apego, muy posiblemente por el arduo trabajo que un familiar cercano realizó para regalarme la colección entera, tomo a tomo, en cada ocasión especial. Sabía de sobra cuál sería el regalo de cada cumpleaños, pero lo esperaba con igual ilusión. Así, descubrir que una adaptación de uno de los más famosos números de la saga iba a ver la luz en formato jugable, despertó en mí emoción y terror a partes iguales. Hoy, tras completar Tintín Reporter: Los Cigarros del Faraón puedo confirmar que tenemos por delante un título interesante que homenajea al célebre reportero de Hergé con cariño y respeto. Sin embargo, el coste de conseguir esto, tras arduos problemas de desarrollo, quizás no llegara a merecer la pena.

Como podéis intuir, este no es un texto fácil. La ola de despidos y regulaciones de plantilla que está dándose estos meses en la industria del videojuego no parece acabar y, ahora, es el turno de Pendulo Studios. Pensaba comentar estas ideas al final, como crítica a los más que evidentes problemas de desarrollo, pero ahora tenemos comunicados oficiales que afirman una pobre gestión y toma de decisiones, además de discrepancias frente a las presiones del publisher, que derivaron en un lanzamiento deficiente (y este, a su vez, a un ERE). Ya en su salida podíamos intuir algo, tras leer el comunicado del estudio que declaraba una falta de pulido importante. Por mi parte, y sin dejar de pensar en ello, intentaré exponer un juego que, salvando los problemas, apuntaba a ser bastante entretenido y, sobre todo, una aventura interesante para el fan de la franquicia.

Los Cigarros del Faraón es una de las aventuras más reconocidas del personaje y, como tal, una estupenda elección a la hora de crear una adaptación. En Pendulo Studios han podido aprovechar la versatilidad del viaje para ponernos a los mandos de un coche o hasta una avioneta, generando unos niveles muy destacables dentro de la secuencia (algo así como las escenas en vehículo de la saga Uncharted, siempre llamativas). Dentro de la saga, esta aventura asienta un tono que Hergé repetirá como marca de la casa, comenzando a utilizar a personajes recurrentes como los gemelos Hernández y Fernández, o rememorando historias pasadas a modo de guiño hacia el lector. Por ello, la elección no podía ser más propicia.

A lo largo del juego nos encontramos con una serie de niveles bastante más variados de lo esperado, aunque la jugabilidad base se centra en el control de Tintín en entornos limitados. Así, el juego centra sus esfuerzos en hacernos buscar pistas aquí y allá para resolver acertijos y conversaciones. La escena inicial en el barco servirá a modo de tutorial sosegado, con quehaceres más mundanos, pero ya ahí tendremos alguna persecución y alguna escena de sigilo (estas últimas son el aspecto menos conseguido, a mi juicio, pero de esto hablaremos más adelante). Eso sí, casi todo está orientado a el QTE como formato de juego, un estilo del que no soy muy fan y que, en cierto modo, lastra una serie de ideas que sí son más interesantes.

Algo a destacar son sus puzles, que funcionan como acompañamiento a la trama y no como un muro infranqueable. Esto ayuda a no “salirse” del juego y a conectar bien con lo que nos quiere contar nuestro estimado reportero. Aunque todo esto se cae con el puzle de la caja, que me tuvo quince minutos intentando organizar ideas. Maldito puzle de la caja.

Al bueno de Milú lo controlaremos en alguna que otra ocasión. No habla como en los cómics, pero estará ahí para rescatar a su compañero siempre que sea necesario.

Los retos planteados se repiten en su justa medida. Así, no encontraremos muchas persecuciones seguidas y el ritmo irá variando para aprovechar el clímax. Sin embargo, algunos de estos desafíos jugables funcionan mejor que otros. Por ejemplo, los puzles suelen tener mayor interés y “recompensa” para el jugador que el sigilo, bastante más tosco y reducido casi exclusivamente a esconderse detrás de cajas o paredes para no ser visto. Las escenas de persecución están bien, pero quizás sean un poco largas en algunas ocasiones y, como decía, abusen del QTE, que no propicia la fluidez cuando fallamos y tenemos que volver a recorrer un buen trecho de la persecución. La cámara, eso sí, hará de las suyas de forma peliculera, un tono que le sienta genial y al que creo que se le podría haber dado más juego.

El viaje de Tintín lo lleva a recorrer desde Egipto hasta La India para destapar una trama de contrabando con la que se encuentra por pura sorpresa mientras viajaba. Desafortunados errores aquí y allá en su intento por encontrar una visión panorámica del asunto lo llevan a estar al borde de la muerte en un par de ocasiones, mientras que Hernández y Fernández, el mítico dúo de inspectores recurrentes en la saga a partir de este momento, le seguían la pista a nuestro querido reportero por un supuesto delito. Vagar por el desierto, infiltrarnos en un escuadrón militar o echarle una mano a un maharajá con un problemático magnicidio son solo algunas de las actividades que realizaremos. Por supuesto, no contaré demasiado para que el fan pueda disfrutar de la aventura, mientras que el profano pueda, por su parte, encontrarse con numerosas sorpresas en una adaptación más que decente.

Precisamente estamos ante un juego que entiende muy bien el concepto de adaptación. No pretende calcar el cómic a la perfección, aunque no queda muy lejos de ello. Simplemente encontraremos que algunas escenas suceden en otro momento de la narración por necesidades de la jugabilidad o que, por ejemplo, algunos elementos se integran más como mención o decoración. Todo perfectamente comprensible, teniendo en cuenta que trasladar algunos momentos se podría hacer tedioso o demasiado caótico. Además, se incluye alguna conversación extra y algún puzle que no aparecía en el cómic para dar al jugador algo que hacer en una instancia que centraba su recorrido, por ejemplo, en lo conversacional. Por lo demás, solo nos encontramos con una ligera variación del tono, menos “crudo” en determinadas ocasiones.

Si observamos más allá y apuntamos a sus entrañas, podemos vislumbrar un corazón aventurero lastrado por una serie de dudosas decisiones

Tintin Reporter: Los Cigarros del Faraón deja un sabor agridulce. Como decía, plantea bien sus ideas como adaptación, pero posee demasiadas lacras asociadas. En lo jugable, más allá de gustos personales en relación al QTE y otras decisiones, el título es resultón pese a ser bastante simplista. A mí, que me atrae por lo emocional, me basta y me sobra. Pero es en lo técnico donde tenemos un evidente problema de bugs derivados de la mala gestión. Este problema, sin ir más lejos, ha llevado a que esta crítica no acompañara la salida del juego.

Por un lado, no veía justas las palabras sobre un juego que iba a recibir evidentes actualizaciones y, al final, en HyperHype estamos para apoyar a la escena indie y tratar de comprender, no de demoler. Por otro lado, esta crítica iba a estar construida a cuatro manos, con la compañía de nuestro querido JP, también avezado lector de la saga. Por desgracia, no ha podido pasar de la cinemática inicial por constantes cuelgues que no terminan de solucionarse. Así que, por desgracia, solo os queda leer mi pluma e intuir su tristeza.

Por mi parte, cierro este capítulo alabando el trabajo que, pese a la adversidad, han podido hacer los trabajadores, deseándoles lo mejor para el futuro.


Esta crítica se ha realizado con dos copias para PC adquiridas por la propia redacción.