Conciencia en tiempos convulsos

Estos últimos años, el videojuego se ha sumergido en una dinámica de exploración de identidades, de puntos de vista. Through the Darkest of Times es uno de los últimos ejemplos de obras que, más allá del entretenimiento que se derivan de sus mecánicas jugables, posee un mensaje y una intención que va más allá.

Hitler acaba de ascender al poder. Lo vemos con nuestros propios ojos. Sale en los periódicos. Está ahí. Los primeros tiempos de la convulsa y compleja etapa más relacionada con el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán y la situación interior del país, tienen poco peso dentro de las exploraciones históricas que, hasta ahora, ha planteado el videojuego. Este se orienta normalmente al período bélico de la Segunda Guerra Mundial o, como sucede con la saga Wolfenstein, se aleja de la fidelidad y representación para dar paso al espectáculo jugable. Como muchos sabréis, la eliminación de esvásticas y símbolos del régimen ha afectado a este tipo de videojuegos por tratarse de emblemas anticonstitucionales según las bases alemanas. Through the Darkest of Times ha sido el primer juego en incluir simbología del régimen, permitiéndose de forma oficial desde la USK, la organización que clasifica videojuegos en alemania, dada su relevancia y su carácter ilustrador. En Paintbucket Games han optado por incluirlos de forma optativa, permitiendo que sea el jugador el que considere si su sensibilidad le permite enfrentarse al impacto y, si lo deseamos, podemos completar el videojuego sin ellos.

Controlamos a un reducido grupo de disidentes. Nada más empezar podremos apreciar que nuestros personajes no existieron, pero personifican a los que sí estaban ahí. Este es el gran argumento con el que una obra sobre la resistencia al régimen nazi consigue ponernos los pelos de punta, a la vez que hace todo lo posible por recordarte que no debes olvidar algo así, nunca. Enviar a uno de nuestros compañeros a recaudar dinero, mientras preparamos panfletos contra el régimen en otro lugar son situaciones menores que, como pasaba en This War of Mine, no parecen nada del otro mundo, hasta que las cosas se complican. El componente de aleatoriedad siempre está ahí y nunca sabemos si completaremos las misiones que escogemos realizar, aunque las probabilidades sean elevadas.

La mecánica principal de Through the Darkest of Times es la gestión de grupo. Empleando una estrategia “suave”, en la que tendremos que planificar en cierta medida los siguientes pasos, iremos enviando a los miembros de nuestra resistencia a realizar diferentes acciones por la ciudad, cada una de las cuales tendrá ciertos requisitos para reducir su dificultad. Nuestros personajes, a su vez, poseen una serie de características y aptitudes, algunas mejorables, como la capacidad de sigilo, y otras intrínsecas, como el hecho de ser liberal, socialdemócrata, católico y un largo etcétera de condiciones que modificarán nuestra forma de actuar. Por ejemplo, si queremos intentar recaudar fondos e información de un grupo de sindicalistas, será bastante más complicado hacerlo si enviamos a un académico en lugar de a un obrero, mucho más cercano al grupo con el que pretendemos interactuar. 

Al final, se reduce a una gestión de grupo en la que debemos aprovechar la diferencia para llegar a un punto común, pese a las dificultades que esto puede implicar dentro del propio grupo, pues los personajes tendrán problemas entre ellos si el choque ideológico es demasiado grande. Por si esto fuera poco, la complejidad es mayor cuando nos damos cuenta de que nuestro grupo puede manejar un “inventario” común, donde tenemos diversos objetos que iremos consiguiendo que pueden ser requisitos para completar algo o, simplemente una pequeña ayuda, como la bicicleta, que aumentará nuestras posibilidades de escapar si algo se tuerce.

Este tipo de escenas con diálogo serán recurrentes a lo largo del título y nos irán mostrando la transformación de la sociedad alemana, con situaciones diarias que se acaban normalizando.

Las disonancias entre los distintos pareceres de los miembros de nuestro grupo es una de los mejores componentes en cuanto a ambientación se refiere, pues basta con echar un vistazo a nuestro día a día que, dadas las circunstancias actuales de tensión social, la crispación en las discusiones se acerca en muchas ocasiones a unos términos que distan de ser razonables y pausados. Las escenas basadas en líneas de texto y sucesiones de imágenes que veremos de vez en cuando son un reflejo de la progresión hacia esa sociedad del régimen que tan estupefactos deja a los ciudadanos alemanes en los primeros compases del juego, pero que se agrava a pasos agigantados conforme avanzamos en los distintos capítulos, que pasarán por el pico del Tercer Reich, para llegar a la guerra y posteriormente al declive. Nuestro objetivo será, pues, conseguir superar cada uno sin que la potencia del régimen acabe aplastando la difícil resistencia que hemos organizado.

La gestión implica toma de decisiones. Ya hemos hablado de This War of Mine, pero existen otros títulos como Frostpunk que exploran el género de la estrategia y las consecuencias de nuestros actos. En este caso, con The Darkest of Times, nuestras elecciones afectarán directamente al devenir de los personajes, con lo que el peso de sus vidas recae sobre nuestras manos. Y no podremos salvarlos a todos, pues resistir a un régimen autoritario no es tarea fácil. Además, algunas misiones estarán disponibles solo por un tiempo limitado y nuestra ética nos pedirá que las resolvamos cuanto antes, a costa de dejar de lado otras oportunidades. Ese es el objetivo de Paintbucket Games: emplear un asunto tan polémico y que tanta crispación produce como el nazismo y la sociedad alemana de los años treinta y cuarenta para enseñarnos que hay que recordar, que hay que ser conscientes de lo que implica vivir una situación así y que, frente al odio, siempre debe quedar la memoria.

En Paintbucket Games tienen claro que es esa memoria la que nos permite evitar repetir sucesos del pasado en el presente. Durante mi transcurso por su obra he recibido impresiones más impactantes de las que esperaba en un principio. Tal vez sea solo por dejarme llevar por lo que quieren expresar, pero la comparativa con discursos que puedo ver en mi día a día en televisión o en redes sociales es inevitable y no produce otra cosa sino temor e impacto. Por ello, que un estudio busque recordar determinados sucesos con una intención ilustradora y pedagógica, como es el caso, solo merece halagos. La relevancia de la memoria y la historia para nuestra capacidad de análisis y amplitud de perspectivas, es innegable. De ello, en Presura tienen mucho más que argumentar de lo que puedo hacer yo, pero espero haberme hecho entender, así como espero haber transmitido un mínimo de lo que Through the Darkest of Times pretende. Una vez más, el videojuego se presenta como una herramienta narrativa muy capaz de contra, de influir y de enseñar, pese al camino que nos queda por recorrer.

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