Un viaje por la redención

Algunas obras se quedan en la retina durante semanas, meses y, en algunos casos, años. The Pathless es uno de esos títulos construidos para perdurar, para mantenerse activo en la mente de los jugadores por su simpleza, su estética, su mensaje y su sentir. Porque sí, se siente vibrante, hilando trazas de las mejores obras que hemos catado alguna vez, pero con carácter y personalidad propios. Recorre su propio camino.

Una oscura entidad conocida como el Asesino de Dioses domina ahora las tierras de los Superiores, deidades protectoras que se han visto transformadas por la corrupción. Bajo esta premisa, The Pathless nos pone en el papel de una chica, una viajante que, armada con su arco, se aliará con un águila que ampliará sus posibilidades motrices, además de ser nuestra fiel compañera en la resolución de puzles y en la batalla. Su inmenso poder ayudará a la arquera a reducir la corrupción de las enormes bestias, que serán los únicos combates del título.

He podido leer diversas comparativas con obras como Shadow of the Colossus a causa de la nula presencia de enemigos menores. Si bien es cierto a niveles jugables, creo encontrar cercanía con otras obras fuera del mundo del videojuego, al menos en lo temático y simbólico. Concretamente me refiero a la obra de Studio Ghibli. A día de hoy puede parecer algo común, pues la mirada de los artistas nipones ha introducido mucho en el imaginario occidental que antes no consideraba. Pero lo cierto es que en pocos juegos había sentido tanta comunión con el amor por la naturaleza de una forma tan mística y cercana a los planteamientos de La Princesa Mononoke o Nausicaä del Valle del Viento

Es curioso, pues donde acostumbramos a recibir disonancia, aquí prima la consonancia ludonarrativa. El mensaje, los tiempos, la música y la acción del jugador: todo funciona en armonía.

El aspecto más sorprendente de The Pathless es su movimiento. La arquera se desplazará por un mundo abierto a velocidades de vértigo simplemente empleando una barra de “energía” que rellenaremos golpeando objetivos con nuestro arco. En un inicio puede parecer una mecánica tosca, pero nada más lejos de la realidad. Tras los primeros compases controlaremos medianamente el timing con el que golpear dichos objetivos a los que apuntamos de forma casi automática, convirtiendo lo que parecía costoso en una gracilidad sin parangón. Incluso llegará el momento en que empecemos a mejorar aún más, empleando nuestro mayor dominio del control para atinar a los objetivos soltando antes la flecha, lo que nos proporcionará un incremento notable de velocidad.

Son esas flechas la delicia del apartado sonoro, aunque esto pueda parecer nimio, pero es en estos detalles donde se nota el buen desempeño del desarrollo. Sin ir más lejos, han optado por introducir un Yumi, el enorme y característico arco japonés que supera en estatura a su usuario, potenciando la ambientación y ensalzando más aún esa combinación de elementos de los que hace gala su dirección artística. Los silbidos de las flechas acompañan a una banda sonora tan mística como épica, principalmente en los combates, pero que no nos dejará de lado durante las etapas de exploración.

Recorrer las diversas áreas del juego se convierte pues en una épica caminata en compañía del águila. Cada vez que llegamos a una nueva zona tenemos la misión de liberar al Superior que la habita, para lo que debemos activar tres torres muy lejanas entre sí. Pero la lejanía no es un problema en The Pathless, sino más bien una oportunidad para disfrutar de la velocidad, de la ayuda del águila para planear a cierta distancia. Eso sí, cada torre requiere de un sello o dos para activarse. No hay orden concreto y podemos recoger los que deseemos siempre que alcancemos el número, si bien podemos recogerlos todos para completar al cien por cien la zona, lo que ampliará nuestro tiempo de juego varias horas. Independientemente de si buscamos los sellos necesarios o queremos conseguirlos todos, habrá que recorrer algunas ruinas para obtenerlos y así poder activar la torre. Es aquí donde tendremos que resolver algún puzle que pasa por espejos, antorchas a encender y cierta conexión con nuestra compañera para manejar los interruptores. Lo cierto es que poseen la complejidad suficiente para no ser un mero trámite y sin embargo siguen siendo resolubles sin necesidad de guía. Esto es así porque existe un planteamiento claro: el juego no pretende que perdamos. Quiere que lleguemos al final del viaje. Y esto lo hace, además, de una forma curiosa: no hay mecánica de muerte.

Cuando recorremos el mapa durante la exploración, el enemigo de la zona se encuentra dentro de una enorme tormenta roja que va desplazándose, pudiendo atraparnos en la que es, posiblemente la parte que menos casa con el resto. Pasamos a una corta fase de sigilo en la que debemos rescatar al águila mientras no podemos dejar que la bestia nos vea, pero la penalización en ese caso es simplemente una pérdida parcial de cristales, que exclusivamente sirven para rellenar una barra aparte. Esta barra funciona de forma similar a las plumas de A Short Hike y lo cierto es que funciona bastante bien. Cuanto más exploremos, más aleteos aéreos tendremos, pero no es ni mucho menos obligatorio obtenerlos, solo harán más fácil nuestro movimiento vertical.

Pero una vez hemos activado las torres, ahora somos la cazadora y la bestia pasa a ser nuestra presa, comenzando una trepidante y divertida persecución que excitaría a cualquiera para dar paso a la batalla final de la zona, donde por muchos golpes que recibamos (que serán pocos, pues los patrones se basan en el espectáculo musical y visual) siempre saldremos victoriosos. Con ello, seguiremos nuestro camino hacia una meseta más elevada en busca del siguiente Superior, hasta llegar a una batalla final cargada de emoción y donde todo culmina en un éxtasis inesperado que no hace sino dejarnos admirando los créditos, perplejos ante el espectáculo.

La verdad es una tierra sin camino

Galardón-Plata-HyperHypeThe Pathless propone una íntima aventura llena de momentos épicos y entrañables. La comunión con el águila es tal que debemos limpiar su corrupción tras un gran esfuerzo, convirtiendo la relación en una simbiosis total. El ascenso a la divinidad del Asesino de Dioses y el mensaje en su contra se postula como una fábula tan profunda como simple acerca de la condición social del ser humano, empleando la naturaleza así como acostumbraban las citadas cintas de Ghibli. En definitiva, los creadores de Abzû han dado con la tecla a la hora de crear una oda a la belleza visual y un sobrecogedor título que abraza al jugador para no soltarlo nunca.


Este análisis ha sido realizado con una copia para PC adquirida por la propia redacción.

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