Viviendo de las rentas

Hablar de los videojuegos de rol de la última década es, inevitablemente, hablar de un título por encima de todos. Skyrim llegó en el año 2012 para darle la vuelta por completo a un género y llevar la industria del videojuego a un nuevo nivel de inmersión. Dentro de aquel disco se encontraba todo un mundo para explorar, en el que lo primoridal erais tú, tu personaje y la aventura que aguardaba en las fronteras del mapa. No cabe duda de que Skyrim cambió las cosas para siempre, pero, como todo, la revolución que supuso el título de Bethesda trajo consigo aspectos negativos – muchos de los cuáles perduran aún a día de hoy.

Hace poco he tenido la oportunidad de sumergirme en el mundo de The Elder Scrolls Online gracias a su nueva expansión, Greymoor que, precisamente, evoca al legendario videojuego estadounidense y sus icónicas tierras. Durante la última semana he dedicado mi tiempo a jugar, pero sobre todo a pensar, en este título y en todo lo que supone para la franquicia a la que pertenece. Y tras pensarlo bastante, he llegado a una conclusión: Bethesda, con Greymoor, ha alargado aún más la sombra de SkyrimDe manera intencionada o no.

Analisis Greymoor 1

Mis primeras horas frente a Greymoor fueron considerablemente emocionantes. No solo era mi primera vez jugando al título, sino que la premisa de esta expansión me resultaba tan intrigante como reconocible. Desde los primeros minutos, Greymoor se encarga de hacerte sentir como en casa, con una apertura muy reminiscente de la del videojuego de 2011, transmitiendo a los jugadores una sensación de familiaridad para con Skyrim que funciona a la perfección. Hace años que no juego a Skyrim, y ni siquiera he tenido la oportunidad de hacerme con una copia de sus versiones de generación actual, por lo que, para mí, Greymoor ha sido como presentarme frente a un reflejo de uno de los grandes juegos de la última década. Al principio, esta expansión me dio la impresión de añadir al conjunto de The Elder Scrolls Online varias piezas que pueden enganchar tanto a nuevos jugadores como a antiguos conocedores de la saga. Sin embargo, y tras varios pasos por su mundo, comencé a notar que esta Greymoor no hace sino engrandecer la inabarcable sombra de Skyrim – una de la que ni siquiera Bethesda ha logrado escapar.

Desde su planteamiento, Greymoor es una expansión tan repetitiva como insípida y, como viene siendo costumbre con el título al que pertenece, una poco innovadora. Al final, esta última expansión de TESO sirve solo para añadir algún tiempo más de vida a un título que, aunque todavía transitado por una cantidad considerable de jugadores, hace tiempo perdió lo que quiera que le hiciese interesante, y ahora solo es un obstáculo en el camino de una saga que se ha visto incapaz de avanzar.

Por supuesto, Greymoor continúa las bondades de TESOEl sistema de niveles, unos escenarios bien resueltos y un puñado de notas que expanden su lore hacen de esta una expansión algo más interesante, aunque no ayudan a mejorar a penas su conjunto. Y aunque sus primeros minutos son, como bien digo, lo suficientemente interesantes, la expansión no tarda en perder su poco encanto en pos de una experiencia tan vacía y falta de pasión como el resto de elementos que han conformado la discreta carrera de este MMORPG.

Si hay algo en lo que Greymoor es bueno es, sin dudas, en golpear a sus jugadores con el factor nostálgico. Tal y como se preveía desde su anuncio, esta expansión sirve, aunque sea de forma indirecta, como una glorificación de Skyrim en todos sus ámbitos. La estética, la ambientación y el sentido de aventura que puebla la expansión es reminiscente del revolucionario RPG que cambió el género. Esto, por supuesto, dota a Greymoor de consecuencias tan positivas como negativas; mientras que los más acérrimos a la franquicia podrán deleitarse al visitar ambientaciones tan cercanas, y perderse en un mundo lo suficientemente interesante, es precisamente esto lo que corta la ambición de esta expansión a la mitad, y recuerda a los jugadores que este título trata de vivir de las rentas de un videojuego que tiene casi diez años – algo que consigue a medias, y que le hace un flaco favor.

Analisis Greymoor 2

Greymoor viene a recordar lo poco atrevido que siempre ha sido The Elder Scrolls Online no solo con respecto a su género, sino también a su propia saga. Todo lo que pudiese hacerla emocionante se pierde pronto ante una excesiva repetitividad tan notable que parece hecha a propósito.

Si tuviese que quedarme con algo a destacar, serían, sin dudas, las enormes cantidades de lore que puede desentrañarse a través de distintas notas, libros y diarios repartidos por los escenarios, y que permiten ver a través de un pequeño agujero el vasto mundo que puebla Skyrim Occidental. A nivel técnico el juego tiene pocos peros, pero tampoco posee nada demasiado especial. Es, sin dudas, un título anticuado, con un apartado gráfico relativamente obsoleto, pero salvable por el cuidado de la personalización de los personajes y una banda sonora que cumple su propósito con creces, aunque queda lejos de posicionarse entre las mejores de su género.

Greymoor, o “la interminable sombra de Skyrim

En definitiva, Greymoor pone el suficiente cuidado en enaltecer la figura de Skyrim como pieza clave en el desarrollo del RPG de los últimos años, pero se pierde en esos laureles y evita ofrecer una experiencia que haga a los jugadores desear quedarse horas en su mundo. Es genérico, repetitivo y poco especial, y viene a ser la prueba definitiva de que Bethesda debería, de una vez por todas, cerrar el capítulo que han tratado de extender durante tantos años y que, a día de hoy, no es más que una sombra bajo la que poca gente quiere permanecer. Una sombra que parece que no acabará pronto, pues la filtración de un port de Skyrim para consolas de siguiente generación augura aún más años de vida para el título. ¿Alguien se acuerda de The Elder Scrolls VI?


Este análisis ha sido realizado con una copia de la edición completa para PS4 cedida por Ziran.

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