Talento desde África

Hace un par de semanas estuve pensando que febrero iba a ser un mes con pocos lanzamientos y que lo podría dedicar a varios de los títulos que tengo pendientes desde hace tiempo. Cuan errado estaba, porque hace unos días me dio por chequear todos los videojuegos independientes que tengo en la lista de deseos y cual fue mi sorpresa cuando me di cuenta que el mes más corto del año iba a ser uno de los que más lanzamientos interesantes iba a tener. Crisol: Theater of Idols, Dobbel Dungeon, Reanimal, Cold Calling, Manairons, The Dark Rites Of Arkham, Neve… y así podría pasarme la mañana. Toda una avalancha de indies increíblemente interesantes y que destacan en alguno de sus apartados, ya sea con unas mecánicas poco vistas, por un diseño artístico característico o por una historia rara vez vista. Pues entre todas estas pequeñas joyas hay uno que, desde que lo descubrí en el pasado Steam Next Fest del mes de octubre, he tenido el deseo y la necesidad de probarlo porque no solo destaca en uno de los tres apartados mencionados, sino que lo hace en todos ellos. Os hablo de Relooted.

Fundado en 2016, el equipo sudafricano Nyamakop es —y seguirá siendo— un nido de talento, perseverancia y activismo. No por nada han sido calificados como “uno de los estudios más prometedores en el desarrollo de videojuegos africanos” por la web de Polygon. Además son un referente en todo su continente dentro del sector de los videojuegos ya que en 2018, su obra debut, Semblance, consiguió ser la primera IP africana en formar parte del catalogo de Nintendo y entrar entre los 100 mejores juegos de PC de su año, según Metacritic. Gracias a ese gran paso, el equipo pudo crecer hasta ser uno de los más grandes del África subsahariana dentro del panorama indie. Crecimiento que no ha sido por casualidad, sino que lo han llevado a cabo en aras de traernos este mismo 10 de febrero su nueva obra, la cual no solo es una proyecto de jugabilidad interesante y divertida, sino también toda una crítica social al expolio que África ha sufrido durante siglos en su cultura y arte.

 

Recuperando su pasado

Para poneros en contexto de la forma más resumida posible (porque este tema daría para una disertación de infinidad de páginas), el continente africano ha sido siempre una tierra increíblemente rica en muchos aspectos. Por ejemplo, la cantidad de recursos que alberga su suelo, que la ha hecho presa de conquistas y ataques por parte de otras culturas más grandes y beligerantes. Aunque tampoco es que haya que remontarse a épocas pasadas para ver como los países occidentales exprimen a este continente. Sin ir más lejos, según un informe de Honest Accounts, en 2015 África recibió 143.000 millones de euros en ayuda pero 181.000 millones de euros salieron de ella, ya sea por la repatriación de beneficios que llevan a cabo las empresas extranjeras, por el movimiento ilegal del capital o por problemas como el cambio climático, la caza y pesca furtivas, etc. Todo esto supone que, aunque el continente crezca económicamente respecto al año anterior, siga habiendo más y más desigualdad y pobreza que es aprovechada por multinacionales para seguir explotando a sus gentes y tierras.

Y por si la apropiación de los recursos útiles en tierras Africanas no fuera suficiente, también se ha visto una igual de violenta en el ámbito artístico y cultural. Siendo los siglos XIX y XX los que más daño hicieron, desde que los países occidentales empezaron sus investigaciones sobre las desconocidas tribus y costumbres que poblan muchas de las zonas más recónditas del continente sureño, se han sustraído decenas de objetos de gran importancia espiritual y cultural para sus gentes. Muchos de ellos ahora se exponen en museos de toda Europa o cogen polvo en almacenes, lejos de sus verdaderos dueños y de las personas que realmente los sienten como algo propio. No son pocas las iniciativas, recogidas de firmas y asociaciones que piden, desde hace años, que se devuelvan todas y cada una de estas piezas sustraídas ilegal e injustamente. Muchos países se han hecho eco de esto y han empezado procesos de restitución que llevan ya demasiado retraso administrativo como para demostrar un interés real en que lleguen a buen puerto. Es cierto que algunos objetos han vuelto, pero la gran mayoría siguen en un marco de supuesta legalidad que demora o imposibilita que vuelvan a sus legítimos dueños tras decenas de años. Por supuesto las gentes de África también son conscientes de esto y, queriendo defender su rica historia cultural, en los últimos lustros se han alzado contra las empresas y gobiernos que poseen las obras representantes de dichas culturas. Desde movimientos sociales hasta peticiones políticas, pasando por libros e investigaciones. Todos los ámbitos se unen para llegar a este objetivo, y el de los videojuegos está entre ellos. Por ello el equipo desarrollador Nyamakop ha querido plasmar esta lucha en su último juego. Y es que Relooted es una critica social a ese expolio que África sufrió y que todavía, en pleno siglo XIX, no ha podido ser subsanado.

En este indie seremos un grupo de ciudadanos de diferentes países africanos que, avivados por la ideología de una profesora de historia, se unen con el fin de recuperar los objetos que una vez le fueron robados a su pueblo. La protagonista, Nomali, será la encargada de infiltrarse en cada uno de los museos, complejos y almacenes utilizando sus grandes dotes de parkour que, si bien no son lugares reales, lo que sí es completamente real es cada una de las piezas que robaremos. Pero no será el único personaje clave para llevar a cabo cada golpe sino que según avancemos en la historia se irán uniendo a nuestro grupo especialistas de diferentes campos sin los cuales sería imposible llevar a cabo nuestro objetivo. Desde superdotados hackers hasta expertos en conducción o informadores infiltrados en museos occidentales. Todos con el mismo deseos: recuperar los que una vez le fue robado a los pueblos de África. Enmarcado en una crítica anticolonialista, tendremos que preparar cada robo desde sus bases, teniendo una primera parte más al estilo puzzle y una segunda enfocada en la acción. Primero, en la reunión con el equipo, podremos informarnos sobre los objetos a recuperar y su historia real, el lugar donde tendremos que adentrarnos y el plan que llevaremos a cabo para conseguirlo; después, exploraremos dicho lugar con la ayuda de un dron para planificar la ruta más rápida y segura, eligiendo por donde entraremos y huiremos, además de los puntos donde colocaremos a varios compañeros que nos ayudarán con sus habilidades; por último nosotros mismos recorreremos la zona, desactivando sistemas de seguridad, bloqueando puertas y distrayendo guardias para poder coger los objetos buscados y salir de allí entre carreras y saltos.

De esta manera tenemos un juego con un fuerte mensaje y muy divertido a los mandos. Cada golpe es único, cada pieza de arte nos cuenta un fragmento de la historia del continente y cada personaje involucrado tiene una historia que podremos ir descubriendo si nos paramos a hablar con ellos en nuestra base. Además, aquí también tendremos una lista de los objetos (64 en total) que hemos ido robando, con más información sobre su origen y traslado a tierras europeas. Información real y verídica que podemos contrastas con fuentes externas al juego. Grandes virtudes aderezadas también por una jugabilidad muy fluida —gran trabajo en las capturas de movimiento— y unos gráficos más que decentes y llamativos con un estilo futurista repleto iconografía africana. En cada golpe, ademas del objetivo principal, tendremos objetivos secundarios que podremos hurtar, agrandando la lista de nuestra base y consiguiendo una mejor nota final en dicho nivel. Pero no os preocupéis si no lo conseguís a la primera, podréis repetir el nivel para mejorar vuestro tiempo y puntuación.

 

Un esfuerzo de representación

Por último me encantaría remarcar dos aspectos de gran calidad. Por una parte, el inmenso trabajo de doblaje realizado por el estudio, el cual ha tenido que ser una odisea. Cada uno de los personajes procede de una parte diferente de África y tiene un acento característico. Nyamakop quiso encontrar actores de voz de estos lugares para darle más realismo al aspecto cultural y sonoro, lo cual resultó increíblemente complicado. Aun así, en palabras de Ben Myres, director creativo del juego, “Creo que sigue siendo probablemente la colección más diversa de acentos africanos auténticos jamás vista en un videojuego”. Y, además del apartado sonoro, alabar también la acción investigadora que han llevado a cabo y que han introducido en la versión final del juego. Ésta búsqueda de información ha sido tal que el equipo creó una base de datos repleta de notas de todo tipo sobre cada artefacto presente en la obra. Y aunque Myres comentó en una entrevista que podrían haber ampliado más aun la cantidad de información que vemos en Relooted, no querían abrumar a los jugadores en este aspecto.

En definitiva, una IP imprescindible a la cual hay que dar visibilidad no solo por su calidad técnica sino por el peso crítico y social que lleva sobre sus hombros. Un mensaje que muchos llevan años intentando transmitir y que ahora tiene una nueva voz gracias al mundo de los videojuegos, como por ejemplo Samba Yonga, fundadora del Museo de Historia de Zambia y colaboradora del proyecto. La experta subraya la importancia de que estas historias se cuenten desde la propia perspectiva africana porque “durante años otros la han narrado por nosotros”. De manera que esta producción, afirma, es también una herramienta educativa. De nuevo, una muestra más del infinito potencial de las desarrolladoras independientes que consiguen lo que normalmente los juegos triple A no pueden. La libertad de expresión, imaginación y pasión en estado puro, traídos desde las personas más pequeñas al público más grande. Personas como la madre del ya mencionado Ben Myres ya que, como curiosidad y cierre, fue ella la que sugirió la idea que vio nacer a Relooted. En un viaje a Londres con su marido e hijo visitaron el Museo Británico y la mujer salió de allí indignada por ver como, tras extraerla de su lugar de origen, habían expuesto allí toda la fachada de un templo al sur de Turquía. En su enfado le dijo a Myers que tenía que hacer un videojuego sobre eso y lo demás, lo podemos disfrutar a los mandos y, en mi opinión, lo debemos apoyar a capa y espada.