El regreso de un clásico... con su versión más limitada hasta la fecha

Todo el mundo sabe lo que es Pokémon. Ya sea por las múltiples temporadas y spin-off de anime que existen, por el merchandising excesivo, por las colecciones de cromos (que sirven más para que unos cuantos treintañeros y cuarentones especulen que para que algún niño los coleccione) o por los videojuegos. Como franquicia, nació justamente en el último de estos ejemplos, con Pokémon Rojo y Azul para Game Boy en 1995. Es curioso pero, en mis 24 años de vida, jamás me había interesado por esta saga, y tampoco he visto ni un solo capítulo del anime.

Pokémon Logo

Para intentar ponerle remedio a esta situación, en mi afán por ampliar mis conocimientos sobre videojuegos y mis experiencias con el medio como conjunto, he aprovechado el lanzamiento de Pokémon Rojo Fuego y Verde Hoja (los remakes de 2004 para Game Boy Advance de esa primera entrega tan icónica) en Nintendo Switch y me he tirado a la piscina. Tras más de 70 horas divididas entre dos partidas (una con mi pareja y otra en directo en nuestro canal de Twitch), no me arrepiento de haberme lanzado, pero sí que me arrepiento de haberlo hecho con esta versión.

Eso sí, aunque vaya a ser crítico con este port para Switch (al fin y al cabo es mi trabajo), quiero agradecer a Nintendo España por habernos proporcionado una clave para poder jugar el título y formar una opinión al respecto.

Lo que ya estaba

Esta versión de Pokémon Rojo Fuego es una copia exacta del original para la GBA, y Nintendo en ningún momento ha dicho lo contrario. El problema surge cuando hay un elemento clave de la versión original que no se encuentra por ninguna parte en el port: el intercambio de Pokémon. Lo máximo que Nintendo y Game Freak se han dignado a hacer es habilitar los intercambios locales. Es decir, que si quiero utilizar una de las mecánicas más longevas e icónicas de la saga tengo que conformarme con poder hacerlo con una persona que tenga su Switch al lado de la mía.

No entiendo en absoluto esta decisión, con lo intrínseco que es el online a los videojuegos y consolas actuales. No costaría ni una semana añadir un modo de intercambio con jugadores de todo el mundo, en lugar de impedir que cualquiera que pruebe este título por primera vez con este port, como es mi caso, tenga acceso a evoluciones tan buenas e icónicas como Alakazam, Gengar o Machamp. Pero no solamente se trata de estas evoluciones, aunque ya sea algo bastante molesto.

Una buena parte del contenido post-game de Rojo Fuego, compuesto por nuevas islas con sus mini-mazmorras y por la cueva en la que podremos capturar al último Pokémon de la Pokédex, se basa en la obtención del Rubí y el Zafiro. Estas dos gemas preciosas sirven para poder intercambiar Pokémon de tercera generación, puesto que los que aparecerán en esta especie de epílogo no son ni la mitad de los disponibles con el intercambio. En esta versión, el esfuerzo de conseguir ambas gemas no sirve para absolutamente nada, más allá de llevarte algún que otro bicho nuevo.

Lo que debería estar

Toda esta situación me parece más que suficiente para considerar a Rojo Fuego en Nintendo Switch como un port deficiente y sin un mínimo de esfuerzo, pero resulta que todavía hay más. Y con ese “más” no me refiero a otras mecánicas que se hayan perdido con esta versión, sino a las que no se han añadido por pereza pura y dura. En primer lugar, no se ha añadido la opción de tener más de una partida guardada a no ser que creemos otro perfil en la Switch para ello, como si una consola de 2017 o 2025 tuviera las mismas limitaciones que una de 2001 (que tiene los mismo años que yo ya, por favor).

Tengo entendido que incluso en los Pokémon actuales se sigue permitiendo solamente una partida guardada por perfil de la consola, lo cual honestamente me parece una tontería sin propósito alguno, teniendo en cuenta lo interesante que me ha resultado pasarme el juego en dos partidas diferentes, con starter y equipo distintos. Que se me obligue a crear o utilizar otro perfil no es una pérdida de tiempo gigantesca ni nada por el estilo, pero se siente como una idea arcaica y obsoleta.

No es algo que me arruine el juego por completo, pero es una molestia que, al igual que en el caso del intercambio online, se podría solucionar en un pestañeo. Por último, no entiendo cómo no se ha añadido algo tan sencillo como la opción de aumentar la velocidad del juego. El mayor problema de Rojo Fuego es el farmeo de niveles. Pasarte un buen rato repitiendo los mismos combates con los mismos entrenadores para subir a tu equipo al nivel necesario para la recta final por una subida completamente artificial del nivel requerido es agotador, y los emuladores son la solución a esto.

Como consecuencia, la mayoría de las personas que han jugado (ya sea por primera vez o no) a cualquier Pokémon clásico en los últimos años lo han hecho con un emulador, y todo el mundo está acostumbrado a aumentar la velocidad en los combates cuya única utilidad es ganar experiencia para subir unos pocos niveles. Incluso el port para consolas actuales de un juego como Final Fantasy VII, el cual es igual o incluso más importante que Rojo o Rojo Fuego, te da esta opción.

Muy buen juego, terrible port

Por lo demás, debo decir que la “magia” de esta saga ha funcionado, incluso con una persona de 24 años que no se había interesado nunca por ella, y he disfrutado mucho de la experiencia. No creo que sea un juegazo ni una obra maestra, pero es un muy buen juego con diseños, canciones y una interfaz que ya es historia del videojuego. Sin embargo, los pocos errores que tiene están muy presentes, y acaban empañando el conjunto.

La falta de un motivo real para capturar a todos los Pokémon, más allá de aumentar la duración del juego de forma artificial, se suma al farmeo tedioso y, gracias a este port vago, a la falta del intercambio online para demostrar que, incluso en el caso de una obra tan emblemática y buena como esta, es mejor emular que comprarla para consolas actuales. Al final, todos los ports o remasters de este estilo para Switch, junto al catálogo entero de Nintendo Switch Online, no son más que versiones emuladas. En resumen, me alegro de haberme metido en Pokémon con su primer juego, pero me arrepiento un poco de haberlo hecho con una versión inferior.