El abismo está tan lleno que no puede devolverte la mirada

La primera entrega de Oxenfree fue una de mis primeras entradas en el mundo de la creación de contenido. A través de un gameplay mal capturado, un audio propio del fondo de una caverna y una pésima habilidad comunicativa me sentía una superestrella de las redes mientras avanzaba y desentrañaba los misterios de la isla Edwards.

Esta es una de las principales razones por las que la primera obra de Night School Studio guarda y guardará un lugar importante en mi memoria. Si bien desde 2016 han continuado trabajando en distintos títulos, todavía más tras su adquisición por parte de Netflix, no fue hasta el anuncio de esta segunda entrega que esa bombillita polvorienta volvió a encenderse dentro de mí.

Esperé con interés el lanzamiento de Oxenfree II y tras unos pocos meses, he tenido la oportunidad de disfrutar de este nuevo viaje a través del tiempo y el espacio, ondas de radio mediante. No tardé mucho en aceptar que lo que iba a encontrarme era más de lo mismo. Más y mejor, concretamente. El sistema conversacional de Oxenfree se posicionó en su momento como uno adelantado a su época, centrado en ofrecer conversaciones mucho más orgánicas que las vistas en otras aventuras narrativas.

Esta característica estrella, me ha servido para darme cuenta de la forma tan poco natural en la que se desarrollan muchas de las conversaciones del medio, cuando tenemos opción de decidir cuál será la siguiente respuesta. En el mundo real no hay pantallas de pausa, el tiempo no se detiene mientras evaluamos cuáles serán las palabras óptimas, aquellas que llevarán la charla al siguiente nivel. Únicamente a través de años y años de darle a la sin hueso podremos desarrollar habilidades para convertirnos en grandes oradores.

De hecho, en muchas ocasiones, tendremos que conformarnos con mucho menos. Cuando no contamos con un guion anteriormente escrito es inevitable que la mayoría de nuestras conversaciones sean prácticamente banales. Es normal y no tiene nada de malo. No podemos obtener un mensaje revelador o un nuevo objetivo vital cada vez que decidamos abrir nuestra boca y nuestros oídos. Eso es algo que el medio parece olvidar en muchas de sus producciones y que aquí toma un peso protagonista. Responder con un silencio nunca se sintió tan natural y acertado. Cuando no hay nada que decir, las palabras sobran.

De esta manera, asistimos al desarrollo de Riley y Jacob, los principales protagonistas del título, a la vez que nosotros mismos crecemos con ellos y decidimos la personalidad de Riley, llenando los huecos de una tabula rasa muy ligeramente marcada. Para ponernos en contexto, tanto Oxenfree como esta segunda parte son “películas ochenteras de adolescentes”. Al más puro estilo de E.T, Los Goonies o de otras más actuales como Stranger Things. Antes de apuntar por el plagio, cabe remarcar que Oxenfree llegó al mercado antes de que Once y sus amigos capturasen al público por primera vez.

Riley, tras abandonar durante un gran periodo su hogar, vuelve a Camena buscando algún trabajillo con el que salir adelante. Por suerte o por desgracia para ella, este estará relacionado con las ondas de radio, un medio bastante peculiar tanto aquí como en la isla Edward, en base a lo visto en la primera entrega. Así pues, no tardará en cruzarse con un lío de tres pares de narices, donde lo real y lo fantástico se encuentra tan mezclado que es imposible discernir la veracidad de la punta de tu napia ni tan siquiera.

Mano a mano con nuestro compañero Jacob, tendremos que intentar solucionar la situación y, si es posible, salvar el mundo de una invasión extra dimensional. El desarrollo de esta trama acompaña un gran batallón de situaciones infrecuentes, que no tardan en convertirse en todo un caos. No puedo evitar sentir una confusión similar a la que en su momento padecí con la serie Dark, que por poco me hace perder la cabeza en una búsqueda continua de respuestas.

Siendo que es fácil hacerse un lío enorme, se agradece la simplicidad con la que el juego consigue guiarte a lo largo del desarrollo narrativo. Tendremos un mapa con el que orientarnos por la isla y unos vagos objetivos que pueden en algún momento levantar dudas en cuanto al destino se refiere, pero normalmente sentiremos que estamos progresando de forma continua.

Mientras tanto, lo que más vamos a hacer es caminar y hablar. Todo a la vez. Por una parte, controlaremos el desplazamiento del personaje y su interacción con el entorno, que requerirá del desbloqueo de distintas herramientas para atravesar algunos caminos al más puro estilo metroidvania. Por otra, estaremos continuamente manteniendo conversaciones, tanto con Jacob como con el resto de personajes de la trama, principalmente a través de un Walkie, el cual tendrá cada frecuencia asignada a una persona. Si bien muchos de estos encuentros serán totalmente opcionales, nos ayudarán a ponernos en contexto con el pueblo y sus habitantes, aumentando la profundidad de la obra.

Pareciéndose más a una miniserie que a un juego, es el factor audiovisual el responsable del impacto de la obra. Me vais a perdonar una frase tan burda pero creo sinceramente que Oxenfree II se ve de locos. Con una mezcla entre elementos pintados a mano y otros con una resaltada presencia en tres dimensiones, el resultado final es todavía mejor que el visto en la primera entrega. Junto a esto, las pistas que acompañan al título son perfectas para ambientar todo tipo de situaciones de suspense, propias de la cara B de una cinta grabada de estrangis.

Pero lo que sin duda merece portar la corona es el excelente trabajo de doblaje. Todas las conversaciones ven su profundidad aumentada sobremanera a través de la gracia con la que han sido grabadas. Es fácil creer en la realidad de la situación, pensar que estamos hablando con personas y no con unos y ceros ordenados detrás de la pantalla. Esto permite que ninguna charla sea demasiado cansina. Echo en falta la opción de acelerar las conversaciones y saltar frases, puesto que es algo que suelo hacer en todos los juegos (yo también tengo mis defectos, aunque no lo parezca), pero esta ausencia no ha sido ni de lejos un problema. Si he dicho que Oxenfree II se ve de locos, remarcaré que además se escucha de forma totalmente demencial.

Las ondas de radio pueden llenarte el corazón

Galardón-Plata-HyperHypePese a que es cierto que Oxenfree II es más de lo mismo, es sin duda más café para cafeteros incansables. La obra de Night School Studio se posiciona como la reina dentro de su terreno, el de los juegos narrativos bajo el sello de Netflix. El equipo de desarrollo ha encontrado una fórmula con la que contar historias que, de primeras, quieran ser escuchadas. Este medio no hace más que crecer y me alegra muchísimo saber que sigue habiendo sitio para este tipo de apuestas, que fácilmente podrían perderse entre la estática.


Este análisis ha sido realizado con una copia digital para PC facilitada por BestVision PR.