¿Qué mantiene viva la llama del hero-shooter de Blizzard?

Noviembre de 2019. A escasos días de la BlizzCon, evento a través del que Blizzard Entertainment da a conocer sus proyectos más próximos y más lejanos, la empresa estadounidense se veía envuelta en una verdadera ventisca mediática (pun intended) a raíz de la suspensión de Chung “blitzchung” Ng Wai, jugador profesional de Hearthstone (Blizzard Entertainment, 2014) y ciudadano hongkonés que se manifestó a favor de las protestas en Hong Kong que se estaban sucediendo. Los jugadores mostraron su descontento con la decisión y no tardaron en convertir la polémica en un tema candente en redes sociales y organizarse para boicotear el juego dejando de acceder al mismo. Tan solo unos días más tarde, y en medio de toda esta inmensa controversia, el evento daba escopetazo de salida. Blizzard, consciente de la situación en la que estaba envuelta, además de disculparse públicamente ante los fans, sacó la artillería pesada para intentar que todo se resolviera dejando el mejor sabor de boca posible para todos; empresa, jugadores y fanáticos. Entre los juegos presentados sobresalía Overwatch 2, la secuela, o algo así, del hero-shooter originalmente lanzado en 2015 para PlayStation 4, Xbox ONE, PC y, más recientemente, Nintendo Switch, que añadía al juego original novedades como un modo historia y nuevos aspectos para los héroes.

A fecha de septiembre de 2020, sin embargo, seguimos sin novedad alguna al respecto de este título. La única información a la que hemos tenido acceso ha sido a la reciente confirmación de la fecha de un emplazamiento digital para la próxima BlizzCon, que tendrá lugar los días 19 y 20 de febrero de 2021. Esto ha desembocado en expectativas de nuevas imágenes y gameplay durante el evento, e incluso rumores de una supuesta demo jugable, del esperado Overwatch 2, eso sí, sin ninguna confirmación por parte de Blizzard acerca de estas conjeturas. Sin embargo, y a pesar de esta absoluta ausencia de novedades, lo cierto es que Overwatch (Blizzard Entertainment, 2015), el título original, ha experimentado una importante reducción en sus periódicas actualizaciones de contenido, sin personajes ni mapas nuevos en el horizonte, y con unos eventos de temporada (ambientados en fiestas como la celebración de la navidad, halloween o el año nuevo chino) que se han tornado en algo repetitivo y que no aportan mucho más que unos pocos aspectos, líneas de diálogo y emotes nuevos a los héroes que conforman el plantel. Mapas del juego fueron retirados hace meses de las partidas competitivas por estar mal equilibrados y, aún a día de hoy, no han sido ni reacondicionados para poder ser reincorporados a la lista, ni sustituidos por mapas nuevos. Según Jeff Kaplan, director del juego, esta merma de contenido viene dada porque el equipo de desarrollo se encuentra actualmente volcado en sacar adelante el proyecto de Overwatch 2.

Sin embargo, como se ha mencionado en líneas anteriores, a casi un año del anuncio, la comunidad no sabe prácticamente nada acerca de este juego. De hecho, ni siquiera está claro que vaya a tratarse de un juego, o si simplemente será una actualización del original o, tal vez, una expansión de pago. Todo esto lleva a una situación de profunda frustración al jugador, que nos lleva a plantearnos si Overwatch 2 es un incentivo para seguir jugando y/o darle una oportunidad al original, o si, por el contrario, se ha convertido en una sombra que oscila sobre el mismo, oscureciéndolo y dejándolo en un segundo plano. Si poco a poco Overwatch se va quedando sin contenido nuevo que brindar, ¿no empujará esto a sus jugadores (y potenciales jugadores) a abandonarlo y esperar a ver qué tiene qué ofrecerles su secuela?

A pesar de todo lo anterior, Overwatch sigue siendo a día de hoy un juego activo y con un número considerable de jugadores. Si bien es cierto que los tiempos de espera a la hora de buscar partida se han visto incrementados, especialmente en algunas de las variantes de la cola de roles, no han alcanzado una cifra desesperante que pudiera desmotivar al jugador habitual y empujarlo a abandonar el juego. Además, personajes marca Blizzard como Tracer, D.va, Mercy o Genji se han ganado a pulso un puesto en el imaginario colectivo del universo de los videojuegos, y su traza es ya imborrable de la historia del mismo. Es innegable la enorme cantidad de personas que muestran interés en el hero-shooter de Blizzard, ya sea en su arte, sus personajes o su historia pero que, sin embargo, y por la innegable situación precaria que atraviesa el título, han pasado, en muchos caso, de ser jugadores habituales a ser tan solo jugadores ocasionales o meros espectadores del fenómeno. Creadores de contenido como el youtuber Stylossa o el streamer español Toniki, aunque alababan prácticas recientes como el desafío cómic de Tracer, un simple pero simpático evento que arrojaba algo de vida al juego a la par que ayudaba a los twitchers a aumentar sus visitas, mostraban también recientemente su descontento con la situación actual del título, que da la impresión, por todo lo anteriormente mencionado, de haber quedado prácticamente relegado al olvido. También queda sobre la mesa el debate acerca de si Overwatch debería gratificar a sus compradores originales de alguna forma y convertirse en un free-to-play para disparar su número de jugadores en activo pero esta es, como se suele decir, otra historia.

Así pues, y a pesar de su capacidad de crear universos inmortales y personajes carismáticos e inolvidables, que perduran en el recuerdo de los fanáticos de los videojuegos, Blizzard no escapa a esta práctica ya tan habitual de las desarrolladoras de mostrar futuros títulos en fases muy tempranas de su desarrollo, sin atender a las expectativas insatisfechas que esto genera en su comunidad y en las repercusiones que esto puede ocasionar sobre sus productos actualmente en el mercado. Por el momento, sin embargo, no queda otra alternativa que esperar a febrero del próximo año para ver si esta BlizzCon virtual está a la altura de las expectativas.

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