Quemar rueda, cabrear a la poli

Corre el año 2019, y el auge del sector del videojuego está tan expandido que da gusto ver la variedad y la cantidad de juegos que existen hoy en día. Títulos de lucha, estrategia, carreras e incluso juegos de gestión como los Tycoon. Existen decenas – y me atrevería a decir que incluso centenares – de sagas que han sido o son famosas, y que a día de hoy siguen consumiendo las vidas de muchos. Y pondré un ejemplo rápido de una saga antigua que fue notablemente famosa en su momento – Ultima. Desde el año 1981 hasta el 2013, la franquicia lanzó más de veinte títulos que fueron un éxito, siempre en términos relativos. Aunque sea obvio que antes o después tal como todo y todos, incluso Ultima tuvo que morir, dejándonos una subcultura bonita y muy completa.

Sin embargo, dando un salto a la época actual para así deleitar nuestros ojos con algo más reciente, está la archiconocida franquicia de videojuegos de carreras Need for Speed. Aunque ojo, que mencione esta saga no es casualidad. Resulta que me hallo delante de todos vosotros para compartir la experiencia que pude vivir en el útlimo capítulo de la saga, desarrollado por los chicos de Ghost Games. Need for Speed: Heat es puro arcade; cargas de nitro y neumáticos quemados tirando la puerta abajo a doscientos por hora. Antes de seguir me gustaría recalcar que no soy un maniático (o… bueno, no demasiado) de la franquicia. Nada más lejos de la realidad, más, creo que llevo jugando lo suficiente como para daros un buen punto de vista tanto subjetivo como objetivo. Espero seros de utilidad. ¡Vamos allá!

¿Un argumento digno de un Need for Speed?

Heat no goza de un argumento extenso con ramificaciones que nos dará dolor de cabeza, pero sí que no parece tener ningún miedo a la hora de acercarse, una vez más, a un enfoque narrativo, que hará que le cojamos un poco de asco a la policía de Palm City. Tal repudio está justificado; dejad que me explique. Sé que es cierto que correr por calles a más de doscientos por hora no es de gente con dos dedos de frente, pero parece que los guardianes de la ley nos quieren detrás de las rejas por algo más que pisar el acelerador demasiado a fondo. No obstante, ni queremos ni podemos hacer frente a nuestros enemigos sin precisar de buena compañía, y es que para lograr éxitos y poder sobrevivir bajo la presión policial (de la cual hablaremos más adelante) necesitaremos camaradas.

Con la ayuda de Lucas y nuestra pandilla, nos iremos abriendo horizontes por el bonito mapa de la ciudad de Palm. Nuestro objetivo a lo largo del juego no será otro que el de ir subiendo los escalafones de las bandas y de la cultura que los rodea – sí, una suerte de Blacklist – para así ir dándonos a conocer. Hasta aquí como podéis observar o leer mejor dicho, no hay nada complicado.

No obstante gracias a la ambientación con paisajes directo desde la ciudad de Miami de los años 80, luces de neon de color rosa y azul “disco” que enfundan la ciudad y música que (a mi gusto) le falta un toquecillo más fuerte de hip-hop y otro que enfatice menos en “ritmos calientes”- se nos harán muy amenos los viajes a toda pastilla. Aunque no debemos preocuparnos por ello, pues no es nada de otro mundo desactivar las pistas del juego y darle al play a nuestra lista de Spotify o Soundcloud favorita.

Características, elementos y mejoras que ponen los pelos de punta

Aquí es donde quiero enfatizar más en este artículo, aunque por ello no significa que esta parte sea más importante que las demás; aquí todo cuenta. No quiero perderme tampoco, ya que a veces me voy por las ramas y lo cuento todo sin contar nada. Aunque en este caso sé bien lo que os quiero contar primero y son: los modos de día y de noche. Esto es algo perfecto para los jugadores y algo que debería estar en los Need for Speed’s desde hace tiempo. Se trata de dos modos, el de día que nos permite correr en circuitos legales para así ganar dinero y experiencia; y el de noche, que es más bien para tocar un poco las narices a la policía haciendo el loco por conseguir reputación.

Eso si, mucho ojito con la policía. Vuelven los malditos cabritos de los que no te puedes deshacer tan fácilmente como en el caso de Need for Speed (2015) o The Run. Estos tipos son duros, van en serio y no dudarán en agredir tu coche tanto físicamente como a tu persona de forma psicológica. En este aspecto, la verdad es que la plantilla de Ghost Games ha vuelto a dejar el listón bien alto.

Me encanta cómo se curran los detalles visuales en este tipo de juegos: el blur, bloom y reflejos, entre otros.

Ahora dejemos un momento de lado la tensión y hablemos de placeres. La personalización del juego es la de siempre, tampoco voy a mentir, pero con algunos extras que se agradecen demasiado. Por ejemplo, ahora podremos… ¡REVOLUCIONAR EL MOTOR MIENTRAS PERSONALIZAMOS NUESTRO “BUGGA”! Y si, es necesario ponerlo en mayúsculas, ya que esto es nuevo y algo que le faltaba a la franquicia, y se merece especial atención. Pero esto no es todo, no solo vamos a poder apretar el gatillo para hacer sonar el motor, sino que… ¡TAMBIÉN PODEMOS CAMBIAR EL SONIDO DEL TUBO DE ESCAPE, POR DIOS SANTO! Siento emocionarme tanto, pero cuando vi esa opción y comprobé de primera mano lo chulo que quedaba hacer que tu coche sonase como los típicos deportivos modificados en la vida real, Heat pasó a quedarse con un pedacito de mi alma.

Un modelo de negocio a la altura del plano jugable

No sabéis cuánto me alegra el hecho de que este bichejo no falte en el juego.

Por otra parte, ya podemos olvidarnos de las tarjetas de su antecesor NFS: Payback. En este caso las mejoras son como las de toda la vida. Vamos al taller, elegimos la pieza y vamos comprando mejoras (cuanto más caro, mejor – obviamente) sin olvidarnos que también están las clases de las mejoras por si queremos enfocar a nuestra bestia de cuatro ruedas a cierto estilo de conducción. Y ya que estamos con las personalizaciones, tampoco podemos pasar por alto lo curioso y llamativo que podemos hacer que parezca nuestro protagonista. Muchos dirán que es una característica copiada de Forza Horizon, pero yo sinceramente lo compro a medias. Para mí más bien, se han inspirado a la hora de crear dicha función. Desde deportivas, pasando por gorros y accesorios, y acabando en toda gama y color de ropa que pega muchísimo con la temática del juego.

Gatillo derecho + soltar + gatillo derecho = fórmula de la felicidad de Heat.

Para ir terminando esta parte del análisis, me gustaría citar a mi amigo, el Sr. Soborno. Si, así es, podremos sobornar a los policías que por lo visto, parece que algunas veces viene mejor dinero en mano que cumplir la ley (volando). Además, nuestro coche cuenta con dos ranuras para objetos auxiliares. Para que sepáis de lo que estoy hablando, hay una serie de objetos que nos sacarán de apuros más de una vez como un accesorio para reprimir descargas PEM lanzadas a nuestro coche o reparaciones adicionales pues en NFS: Heat las reparaciones en las gasolineras son limitadas. Como es de obviar, dudo mucho que pueda numerar todas las características punto por punto. Si vosotros lo habéis jugado y hay algo que realmente os llamó la atención, no dudéis en hacérmelo saber a través de un comentario.

Bueno, bonito y… a ver, barato no, pero al menos personalizado.

Tal como os decía… un puntazo haber agregado este tipo de función al juego.

Visualmente cumple, como siempre

Los títulos de Need for Speed, al menos según mi opinión, siempre suelen cumplir las expectativas visuales que crean con sus primeros tráilers, gameplays, etc… Eso si, tendremos que tener una máquina equipada con un procesador decente de al menos cuatro núcleos, una gráfica que sea lo más actual posible y algunos gigabytes de memoria RAM en la recámara, ya sabéis; en el caso de que nos persigan diez coches mientras van saltando chispazos en medio de carreteras cuidadosamente detalladas.

Un tributo a sus orígenes que da rienda suelta al fan demente

Lo prometido es deuda, dicen, aunque para un servidor – que igualmente ha disfrutado, aunque en menor medida, de sus últimos capítulos -, poca deuda tenía cabida. Aun lejos de lo excelso, Need for Speed: Heat pisa el acelerador y aprueba de sobra quedándose tan solo un par de peldaños por debajo de auténticos clásicos como NFS: Underground o su sucesor. Ghost Games, por el buen camino, ha hecho un gran trabajo que todos los amantes de carreras deberían probar, especialmente aquellos que renieguen de los grandes títulos modernos por el flaco favor inherente a la nostalgia. Dicho esto, me monto en mi Nissan Silvia y me marcho. Tengo que seguir cabreando a algunos patrulleros.


Este análisis ha sido realizado con un código de descarga para PC cedido por Electronic Arts.

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