¡Estoy viendo doble, cuatro Spider-Man!

Este año ha sido, por lejos, el año en que más he consumido contenido relacionado con Spider-Man. Entre la película Across the Spider-Verse, el hecho de haber empezado a leer el cómic original (sí,ese de 800 tomos y que empezó en el ‘63) y el juego Marvel’s Spider-Man 2 tendría que aceptar que me terminé convirtiendo en un fan del arácnido, a pesar de que nunca me ha gustado el concepto de “fan” pues siempre he temido que serlo implica tener el juicio nublado y ser incapaz de juzgar algo críticamente. Aunque si algo me ha demostrado el último juego de Insomniac es que, por un lado, amo más que nunca los personajes de Peter Parker y Miles Morales y, por otro, que sigo siendo capaz de encontrarle fallos al juego por mucho que lo haya disfrutado aun con todo el apego que siento por la franquicia.

El Spider-Man superior

marvel's spider-man 2Marvel’s Spider-Man 2, en lo jugable, mejora casi todos los aspectos que ya hizo tan bien el original. Se han añadido nuevas técnicas especiales para el combate y un ataque especial digno del Modo Furia de God of War que agilizan los enfrentamientos, especialmente contra enemigos menores; y quizás el cambio más grande en combate es la adición del parry, el cual no sólo bloqueará el daño, sino que además desbalanceará a los enemigos y nos rellenará la barra de concentración -la que usamos para los poderes especiales o para sanarnos- en gran medida.

Esto también sirve especialmente contra los bosses, los cuales en varios momentos de cada pelea harán ataques que no pueden ser esquivados y, al encadenar un número determinado de parries podemos dejarlos abiertos a nuestro ataque; el sigilo está más completo que nunca; las misiones de Mary Jane ya no son un tedio total; el balanceo por la ciudad es tan o incluso mejor que en los juegos anteriores y se ha añadido una nueva opción de desplazamiento que cambia drásticamente el cómo nos podremos mover por la ciudad: podemos planear con unas “alas” que tienen ambos Spider-Man cual ardilla voladora y, usando diferentes “túneles” de viento podremos o bien elevarnos o recorrer distancias predeterminadas a mayor velocidad. Si mezclamos estas opciones con las ya existentes de balanceo, nos queda un sistema completísimo que dejaría obsoleto el viaje rápido sino fuera porque este ahora es instantáneo; podemos cambiar entre ambos superhéroes o bien viajar de un lugar de la ciudad a otro y con no más que un segundo de fade out estaremos en nuestro destino, sin texturas por cargar ni popping ni nada. Esto junto a ciertas misiones donde reina el espectáculo demuestran la maravilla técnica que tenemos a nuestro alcance, resultando en una experiencia que me hizo sentir más que nunca que estaba frente a un juego de nueva generación.

Un gran poder…

El espectáculo, los gráficos hiperrealistas, el portento técnico y la atención al detalle demuestran más que nada el hecho de que estamos frente a un triple A hecho y derecho. Lamentablemente, también el exceso de coleccionables y misiones secundarias, misiones sobre carriles, puzzles que están ahí porque sí y que apenas si presentan un desafío, agravándose aún más cuando tenemos en cuenta que, si no los resolvemos con rapidez, los personajes comenzarán a darnos pistas, dejando poco y nulo espacio para pensar por nosotros mismos también demuestran que, en efecto, estamos en un triple A.

Siempre he despreciado la fórmula Ubisoft para hacer videojuegos y siempre la despreciaré. Y por mucho que el primer Marvel’s Spider-Man me haya gustado por su historia, que aún a día de hoy y con mucha más media del arácnido a mis espaldas, sigo sosteniendo que es una de las narrativas mejor contadas y más emocionantes del personaje, no negaré que sigue la probada y vuelta a probar fórmula del mundo abierto con coleccionables, crafteo, misiones de relleno, muchos objetivos en el mapa que cumplir como si fuesen tareas pendientes y árboles de progresión. Siendo algunos de los muchos elementos que pueblan este tipo de juegos. Se puede hacer mejor o peor, pero el sólo hecho de ser tan conformista no sólo le resta mérito, sino que además le corta las alas a un proyecto que podría, de otro modo, ser mucho más.

En el caso de Marvel’s Spider-Man 2, como bien recalqué, es mejor en casi todo aspecto, menos en la historia. Este Peter Parker se siente como la mejor adaptación fuera de los cómics que he visto, me gusta que a Mary Jane la hayan convertido en periodista y que tenga una mayor influencia en la historia, por primera vez entiendo la amistad que hay entre Peter y Harry Osborn, la caracterización de Miles ha mejorado un montón desde su primera aparición, este Kraven ha sido la mejor versión que he visto de él jamás, Venom resultó ser, a momentos, realmente intimidante y, lo mejor de todo, el ángulo desde el que retrataron a diversos famosos supervillanos, humanizándolos y mostrando que algunos de ellos realmente quieren redimirse e integrarse a la sociedad de manera honesta es un mensaje potentísimo y que no se suele ver en este tipo de historias.

Aun con todo esto, la historia no logra encajar todas estas buenas piezas que tiene entre manos. Aparecen demasiados supervillanos, algunos no son más que sólo un cameo o una referencia y otros son simple y llanamente potencial desperdiciado. Uno de estos es uno de los enemigos más influyentes en este universo y queda en segundo plano por la mayor parte de la historia para que, al final, juegue un pequeño papel en el tercer acto que pudo haber sido fácilmente reemplazable. El equilibrio entre la importancia de Peter con Miles está muy desbalanceado, se nota demasiado que por la mayor parte de la historia los creadores no supieron bien qué hacer con Miles y es una verdadera lástima, porque hacia el final del juego tratan de generar un impacto emocional con la relación entre ambos Spider-Man que, por su pobre ejecución, termina sintiéndose superficial y vacía.

Venom, a pesar de haber sido anunciado con bombos y platillos con cada tráiler que salía del juego, estuvo presente por sólo un breve periodo de tiempo y el traje de simbionte de Peter también. Aunque si algo puedo decir a favor de éste es que, al perder el traje o al usar a Miles mientras Peter tenía el simbionte, extrañaba el poder extra que daba. Quizás era más una sensación que nada, los ataques especiales claramente eran más efectivos contra los enemigos que los del traje normal, pero los golpes regulares, a pesar de hacer el mismo daño, se sentían más poderosos sólo por la diferencia en el feel del impacto, el sonido y las animaciones, otorgando la sensación de poder que el simbionte le brinda a Spider-Man. Y al igual que él, no queremos deshacernos del traje, pero vemos el daño que causa en su vida y a quienes ama y a través de esto el juego nos hace sentir el dilema en el que se encuentra Peter y con una misión en la que encarnados a Mary Jane sentimos lo realmente peligroso que puede llegar a ser Spider-Man bajo la influencia del simbionte.

Pero los halagos llegan hasta ahí. Harry Osborn se siente como un personaje demasiado fabricado para causar empatía y, sumado al corto periodo de tiempo que tenemos para conocerlo, hace que la tragedia que lo invade no haya logrado conectar y el punto de inflexión del juego -el equivalente a la traición que sufrimos de parte del Doctor Octopus en la primera entrega– pierde todo su impacto emocional. Y, quizás lo peor de todo, es que Kraven, el enemigo que aparece por más tiempo en la historia, si bien -como había mencionado- es la mejor versión del famoso cazador que he visto y que por fin tiene un motivo para hacer lo que hace medianamente convincente, sigue sin llegar a gustarme. Por mucho que hable de honor y de querer demostrar su valía sigue valiéndose de artimañas y de sus esbirros para hacer el trabajo sucio por él y termina no siendo nada más que un medio para el fin que es llegar a la confrontación final entre los Spider-Man y Venom.

Quizás el peor aspecto de todo el juego es un conjunto de misiones secundarias que, por sí solas, no están mal, pero que su desenlace es tan abrupto que no puedo sino pensar que hubo presión de los productores por incluir una referencia a un enemigo que seguramente saldrá en la tercera entrega a coste de contar una historia con un final apropiado.

marvel's spider-man 2

 

Un día más

Y al final quizás esta sea la mejor forma de resumir a Marvel’s Spider-Man 2. El juego trata de aparentar ser una historia única con sus méritos propios, pero en sus momentos más claves queda en demasiada evidencia que no es más que la antesala a una historia mayor. Por momentos pareciera que Insomniac iba a hacer lo que los cómics jamás han podido hacer y por fin mostrar a un Peter Parker capaz de madurar, pero lo seguimos necesitando presente, seguimos esperando una secuela más, una nueva aventura, alguien más a quien salvar y, con esto, Spider-Man tendrá que seguir siendo él mismo por un día más, por siempre.

kofi

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Esta crítica ha sido realizada con una copia física para PS5 adquirida por la propia redacción.