El héroe de un videojuego

Eres el MVP de la partida. ¿Cuántas veces habremos tenido una jugada espectacular en la que sacamos pecho y miramos con orgullo la repetición? Puede que esa satisfacción la vivamos día a día en los retos cotidianos que nos propongamos pero nunca de forma tan intensa como lo hace un videojuego. Hacer nuestra la causa heroica de nuestro protagonista, luchar de forma épica y salir victorioso sólo nos eleva el alma con grandeza para que podamos vivir sintiéndonos auténticos héroes. Y sobre los videojuegos, los héroes tienen mucho que decir.

Un héroe lo es en todos sentidos y maneras, y ante todo, en el corazón y en el alma. Thomas Carlyle, historiador, pensador y ensayista inglés

La epopeya del héroe griego

Héroes griegosLa épica del héroe podría ser el tema más recurrente en la historia de los videojuegos.  A falta de una buena historia, ser el elegido que salvará el mundo siempre da un motivo de peso al protagonista para recorrer el mundo y nos da alas para ser partícipes de una leyenda. ¿No suena grandioso? Puede que sea un recurso vago para escritores pero no por ello menos inteligente o eficaz. La temática del héroe ha funcionado muy bien desde las epopeyas griegas de la Ilíada y la Odisea con Aquiles y Ulises en la transmisión oral de la misma forma que la mitología griega lo hacía con los dioses. Dioses situados a otro nivel de nosotros con una mirada fría pero a la vez una lógica muy humana y familiar. Existe una diferencia entre los dioses y los héroes de las epopeyas: Aquiles y Ulises eran simples mortales, y bajo esa perspectiva de que su destino se había entrecruzado con el de los dioses, y ese ingenio o valentía arrolladora con la que eran capaces de superar cualquier obstáculo en su viaje, fascinaban a cualquier oyente de sus historias.

Con la llegada de la Edad Media, la figura del héroe quedó diluida en el sacrificio de los mártires por la fe o los combatientes cruzados por el honor. Honor y fe. Conceptos con un sentimiento similar al heroísmo pero que han perdido todo su valor a día de hoy. Sin embargo, como algo más primordial, el heroísmo prevalece ante todo como una estrella brillante que reluce cada vez que oímos que alguien escala la fachada de un edificio para rescatar a un bebé o señalamos orgullosos a los bomberos forestales que  arriesgan sus vidas para apaciguar un incendio devastador. Todos aplauden el heroísmo y por ello nos une tanto o más que la tragedia, siendo una apuesta segura para la historai de un buen videojuego.

Cuando las leyendas comienzan

Todo tiene un principio. En los 70 y principios de los 80, no tiene sentido hablar de historia como tal en los videojuegos (exceptuando las aventuras interactivas basadas en libros), ya que en ocasiones era una mera excusa o un simple marco para la jugabilidad del juego. Arcades cuyo protagonista era descrito en dos o tres líneas en el manual de turno o en una banal introducción en inglés (o mal traducida) de la historia. Poco nos importaba entonces hasta completar el dichoso juego o arruinarnos con ello. Pero si algo llenaba el vacío tras completar el juego era jugarlo otra vez y descubrir todos sus secretos. De repente, siendo un juego completado, todo cobraba otro sentido y saber, por ejemplo, que el protagonista de Metroid era una chica sólo hacía más que crecer el interés por averiguar más sobre ellos. Quizás fuese el comienzo de los fan-fics pero ese interés junto a una perspectiva más madura por parte de los desarrolladores concibieron las primeras aventuras gráficas con personajes de mayor trasfondo. Más allá de los géneros, pronto surgirían temáticas diferentes: terror, fantasía, ciencia ficción… mucho más elaboradas. Pero si hubo una temática predilecta en el heroísmo fue en el género de aventuras que se propició con la llegada de The Legend of Zelda en 1986.

Esa fue la primera vez que Link, diseñado como un símbolo de valentía, poder y sabiduría, fue elegido para salvar el mundo, y no sería la última vez. En 1991 con The Legend of Zelda: A Link to the Past el viaje se hizo más desafiante, con matices oscuros y una historia más elaborada que requería el ingenio propio de un héroe. En entregas posteriores, el intrépido héroe de Hyrule seguiría conquistando los corazones de millones de jugadores, explorando un mundo amplio y variado, y un villano que supo estar a su altura. Podría dar para otro artículo, la historia del héroe o todas las novedades que introdujo cada título de The Legend of Zelda, pero aquí se toma como el surgimiento del heroísmo en los videojuegos. Existieron “héroes” en los juegos de aventuras/plataformas de forma reiterada pero nunca con la épica propia de las epopeyas griegas hasta la llegada de un antihéroe muy conocido.

Las decisiones del héroe caído

Kratos¿Qué pasaría si la verdadera intención del héroe no fuese salvar directamente el mundo sino cumplir un propósito condicionado por la ira y la sed de venganza? Kratos de God of War es la personificación dada de un héroe: un guerrero espartano, semidios, cuyas ansias de poder se vieron truncadas por la condición de mortal y la vanidad de los dioses. Lo que en un principio, se persigue como superación personal siendo el capitán más joven del ejército espartano acaba volviéndose en su contra cuando acepta la servidumbre por el poder (al servicio del Dios de la Guerra, Ares), renunciando a su libertad y sacrificando a su esposa y su hija. ¿Qué queda del héroe cuando se lleva al extremo la supervivencia del héroe por encima de todo? ¿Qué queda cuando su mayor motivación desaparece?

El arrepentimiento atenaza a Kratos siendo prisionero de las furias, pero a pesar de estar sin rumbo, persiste un sentimiento primario por liberarse de esas cadenas que lo atan. La liberación supone la aceptación de sus pecados. El remordimiento se transforma en venganza dándole una nueva motivación y retomando lo que mejor se le da: matar con toda su ira. Todo lo que sigue es una sucesión de consecuencias lógicas que suponen el viaje del héroe. La auténtica revelación es si la potestad de los dioses que otorgan el favor del héroe justifica la heroicidad o por el contrario, romper las verdaderas cadenas matando a casi todos los dioses del Olimpo otorga el libre albedrío. El héroe que renuncia así mismo es la aceptación de la incertidumbre y la soledad. Pero entonces… ¿La soledad es la condena del héroe? Como veremos más adelante, no necesariamente.

En los peores momentos, el héroe caído sigue siendo un héroe porque parece estar hecho de otro material. Como dijo el Capitán Flint a Jim Hawkins en la infravalorada película el Planeta del Tesoro de Disney: “Estás hecho de la madera de los grandes, pero tienes que tomar el timón y trazar tu propio curso, no te rindas a pesar de las derrotas. Y cuando llegue el momento tendrás la oportunidad de probar el cauce de tus velas, demostrar lo que vales y espero poder ver la luz de tus velas henchidas destellar ante mí”. Y no podríamos hablar de grandeza, sin mencionar a otro conocido héroe.

La sátira del héroe cinematográfico

Maldita CastillaExisten antihéroes moralmente cuestionables, pero aquellos que satirizan su propia condición de héroe los hay con menos frecuencia. Aquí en España tenemos un gran referente con el propio Don Quijote de la Mancha y su fiel escudero Sancho Panza de Miguel de Cervantes. En el mundo de los videojuegos, se toma referencia de Don Quijote y de Ghosts’n Globins para el famoso Maldita Castilla de Locomalito. Un juego indie (un clásico scroll lateral con mucho plataformeo) donde controlamos a don Ramiro, todo un caballero que, encomendado por el rey Alfonso VI de León, debe dirigirse a Tolomera del Rey para derrotar a un ejército de demonios y poner fin a esa pesadilla. Enseguida ya estamos recorriendo los distintos niveles, lo que hace evidente que la historia es plana y no tiene mayor trasfondo, ni lo necesita. Como en tantos otros juegos, el papel del héroe se limita a seguir un viaje (más o menos lineal) en el que nos hacemos partícipes de las hazañas y donde la propia jugabilidad será la principal baza del videojuego. 

Con el lema de Sir Francis comienza Uncharted 4: “La grandeza nace de pequeños comienzos”. Nathan Drake cumple con creces el papel de héroe, el héroe que protagoniza el aventurero Indiana Jones en sus películas. Tomando multitud de referencias del mundo del cine y dotándolo de una fortuna increíble, una suerte innata para sortear todo tipo de obstáculos y trampas, que roza la parodia pero que luce de forma espectacular. Un don similar al que posee la superheroína Dominó, quién sale en Deadpool 2 para quién no la haya visto. Con un carisma hollywoodense, una jugabilidad divertida, un plataformeo bien diseñado y una variedad de paisajes fascinantes. Aunque muchos de estos momentos “sobre ruedas” abusan de scripts que han recibido críticas de los jugadores más controladores, siguen dando momentos épicos que dan una sensación de heroísmo brutal. 

La suerte del héroe también ha sido criticada por muchos creativos porque, a diferencia de un drama de superación personal o un personaje cotidiano, al héroe siempre le salen las cosas bien. Se desvanece esa tensión y preocupación por el personaje, pero el vínculo con él se mantiene porque siempre quieres saber cómo acaba esa historia; el viaje del héroe. Lo que sucede es que todo ese viaje exige un principio y un final, que se suple muchas veces con una transformación (más que una evolución) del héroe. Por ello que los superhéroes en los cómics sufren transformaciones continuas, con muertes y resurrecciones, versiones diferentes… etc. Además se piden situaciones cada vez más difíciles que acaban por no temporalizar al héroe. ¿Qué ocurre en el fin de un héroe?

El legado del héroe es uno de los temas tocados tanto en el mundo del cómic como en los videojuegos. Es el tema principal en Uncharted 4 y en el nuevo God of War, tomando nuevas perspectivas. La carga familiar o la responsabilidad del héroe se oponen entre sí dando lugar a nuevos conflictos. En el caso de God of War, Kratos, ya retirado, se dispone a cumplir la voluntad de su esposa a la vez que teme por revelar su verdadera naturaleza a su hijo Atreus. Su escepticismo con los dioses y su visión más tranquila encaja con esa versión más madura de Kratos y nos acerca más al héroe sin perder ni un ápice de espectacularidad. De las cargas familiares, también habla la película Los Increíbles y su segunda parte estrenada este verano. Nos cuenta sobre la cotidianidad frente a la responsabilidad de ser un héroe. Ocasión que aprovecho para recomendaros ambas películas.

El origen de los héroes

Toca echar la vista atrás. En este artículo he tocado brevemente el tema del heroísmo, cómo surge y llega a los videojuegos, y que a pesar de lo lineal que pueda parecer, se pueden extraer temas más complejos que versan sobre la moralidad, la naturaleza, el libre albedrío o las motivaciones del héroe. Pero… aunque parezcan temas separados, todos funcionan bien en los videojuegos por la misma razón: tú vives momentos épicos.

Dark Souls 3La clave de que funcionasen tan bien las epopeyas griegas radica en la mortalidad de Aquiles y Ulises. Si fueran dioses inmortales, difícilmente nos sentiríamos identificados con ellos, porque si algo nos une más por encima del estatus social, la economía, la raza, el género… es la propia mortalidad de los humanos. Eso nos une y nos iguala a todos, independientemente de la clase de vida que llevemos. Ser tocados por los dioses, o que llegue tu momento como decía el Capitán Flint, sólo es parte de esperar a ese tren de la vida que todo soñador aguarda. Siento decepcionaros, hay que tocar dos campanas a lo Dark Souls para que el tren llegue a la estación en la otra punta del mundo o derrotar a lo Nathan Drake una oleada de esbirros sin puntería. Pero… ¿y si sólo buscas esa sensación? Ahí es donde entran los videojuegos.

Por otro lado, da igual quién seas, tu origen, siempre podrás ser un héroe como dice el lema de Sir Francis. Parafraseando un crítico en referencia al lema del prestigioso chef Gusteau ( “Cualquiera puede cocinar”) “No cualquiera puede convertirse en un gran héroe, pero un gran héroe puede venir de cualquier lado”. Ahora sabes que tú puedes coger ese tren.

El poder de los videojuegos

Los videojuegos son el camino fácil para experimentar esa sensación de heroísmo. Los juegos pueden transmitir mucho por su narrativa, su música, sus efectos sonoros… pero también por la jugabilidad, o mejor aún, la situaciones dadas a las que nos enfrentamos. Esto no es para nada fácil de conseguir, cuando el diseño de un nivel o la disposición de los enemigos da lugar a un ritmo que propicia ciertas emociones y sensaciones. Quizás la dificultad de Dark Souls habla por sí sola sobre el aprendizaje y la superación personal, pero el heroísmo no consiste sólo en superarse sino en lucir espectacular con momentos fortuitos y épicos, independientemente de lo que suceda. Quizás este sea el artículo perfecto para decir: La epicidad de Epic Games es la clave de Fortnite. Da igual si eres manco, pésimo en un shooter, Fortnite siempre te ofrece la oportunidad de llegar a la victoria, tú solo o con amigos. Quién más o quién menos, todos los jugadores (incluyendo streamers) han conseguido alguna victoria alguna vez, independientemente de su habilidad o si es justo o no. Algo que en un juego competitivo puede resultar intolerable o inaceptable.

El heroísmo es esa vieja confiable de los videojuegos que se dan en muchas fórmulas o modos de juego ¿Cuál podría ser la clave de un juego tan popular como Call of Duty con el paso de los años? Podría no estar tanto en los nuevos modos de juego sino también en los modos más clásicos. Sinceramente, un modo de juego como el Deathmatch, si lo miramos con distancia no es mucho más que correr durante 15 ó 20 segundos, matar a lo que encontremos por medio y morir en un enfrentamiento directo. Enseguida volvemos a aparecer para repetir una y otra vez lo mismo. Todo ello por la posibilidad de realizar un doble o triple asesinato que se siente vistoso y llamativo. O salvar a tu compañero en el último instante. Por todos esos momentos, para muchos jugadores merece la pena repetir una y otra vez, sin regirse por una regla estricta como en otros modos de juego más estratégicos. Pueden darse situaciones injustas con números, armas, puntos de respawn, latencia… etc pero si se enfoca desde la épica, no resulta frustrante. Con ello se tiene un modo de juego que no se quema gracias a otros nuevos modos de juego mientras que permanece estable gracias a los momentos épicos que puede transmitir… En ese juego, pase lo que pase en el futuro, siempre nos quedará París… digo, el heroísmo de Deathmatch

Todo esto me ha llevado a entender de que si bien el Fortnite pudo haber surgido como una moda repentina (y copia descarada pero más completa de PUBG). Fortnite ha llegado para quedarse, o mejor dicho, el Battle Royale. Pudiendo convertirse en otro modo clásico más de cualquier juego shooter convencional en los próximos años.

Los héroes no entienden de e-sports

Overwatch es otro juego que aprovecha el efecto llamada de los héroes para implicarnos, involucrarnos de una forma estoica, en las contiendas del juego. Su estilo cartoon más desenfadado, su enfoque menos competitivo y más caótico, encajan en dar la epicidad del momento. Esto supone un conflicto a tres bandas entre la espectacularidad, la competitividad y la posibilidad de que todos podamos hacer esas jugadas. En la modalidad de los héroes: Si algo luce espectacular y damos la posibilidad de que todos podamos hacerlo fácilmente, resulta complicado que pueda llevarse al competitivo. Por tanto, o renunciamos a la posibilidad de que sea accesible o renunciamos a la espectacularidad. Quizás sea uno de los mayores paradigmas que tienen los héroes de hoy y cómo el terreno para los héroes pasa por un enfoque más hacia el cooperativo que el competitivo. Anteriormente, siempre se han escrito historias en torno a la tragedia del héroe como una soledad permanente y una incomprensión del mundo que lleva al aislamiento. No necesariamente es así.

No hay héroe en la soledad; los actos sublimes están determinados siempre por el entusiasmo de muchos.Eliphas Lévi, mago y escritor ocultista francés

¿Quién ha dicho que el héroe o la heroína estén solos? En un juego cooperativo cuyo lema sea: “Tú y tus amigos seréis los elegidos para salvar el mundo”. Si se le añade un marcado carácter social y una buena jugabilidad, ése podría ser el nuevo juego para los héroes del futuro. ¿Acaso no podría extrapolarse a tendencia de Los Vengadores del UCM? Al fin y al cabo, Goku necesitó la energía de la humanidad para preparar la Genki-dama y derrotar a super Buu. El entusiasmo de muchos es la determinación del héroe.

El héroe que prevalece

Uno de los mensajes más arraigados en las historias de héroes es transmitir el valor de la humanidad y de aquellos dispuestos a salvar a los demás, incluso arriesgando sus propias vidas. Hablo de bomberos, policías, médicos, rescatadores, voluntarios y cientos de profesionales que día a día hacen posible esa labor. Por supuesto, existen más mensajes a raíz de conflictos, dilemas y tragedias como he dicho antes. Pero en este artículo quería hacer hincapié en el sentimiento y sensación que transmite un juego sobre la heroicidad. Porque los videojuegos, a diferencia de las películas, nos permiten interactuar, ser más partícipes de las situaciones arriesgadas y quién sabe si por actuar en vez de solo mirar (aunque sea de forma virtual) estaremos más preparados para tomar esas decisiones. Ya se dice que los jugadores son capaces de analizar situaciones más rápido que la media, conociendo nuestros propios límites y anticipando el resultado. Por esta vía, los videojuegos pueden desatar un potencial increíble en el desarrollo cognitivo y fomentar una mente más resolutiva. Está claro que aún queda mucho tiempo para ver el impacto real que tendría pero al menos abre camino a uso favorable de los videojuegos.

Los héroes nunca mueren

La figura del héroe persistirá en la cultura y sociedad ya sea de forma lineal en su viaje o sometiéndose a situaciones complejas y reinterpretaciones. Recordad que los videojuegos son cultura como dijo recientemente el ministro José Guirao. Habrá momentos en que los héroes sean olvidados, pero la llamada del héroe siempre estará latente en nosotros. Esperando a surgir, por encima de cualquier acto de fe o de honor, incluso por encima de lo que queremos de manera inmediata… porque en todos nosotros, bajo las circunstancias adecuadas, se forjará el héroe que llevamos dentro. Si bien, mientras recorremos el mundo buscando ese tren, podemos descansar,  jugar, divertirnos y sentirnos como verdaderos héroes. Porque por muy deplorable o entretenido que pueda parecernos atropellar viejecitas en el GTA, ser un héroe significa mucho más que seguir el camino correcto… significa comenzar un viaje épico lleno de magia y un poco de buena suerte. Un viaje para convertirse en una auténtica… leyenda. 

Hero

Acepta el poder de los videojuegos para jugar como un héroe y conocer tu grandeza.

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