La nostalgia y avaricia reemplazan a la ambición artística

Con el reciente lanzamiento de Metal Gear Solid Delta: Snake Eater, la excelente saga creada por Hideo Kojima que duró 30 años gracias al trabajo de Kojima Productions ha vuelto a estar en boca de todo el mundo. Tampoco es que sea necesario ningún lanzamiento para que la gente hable de Metal Gear, al fin y al cabo es una de las mejores sagas de la historia de los videojuegos y la favorita de muchos. Sin embargo, no considero el lanzamiento de este título como motivo de celebración, puesto que se trata de un copia-pega de una entrega de hace 20 años.

Además, el éxito en crítica de este “juego” ha llevado a unas declaraciones de parte del productor de la franquicia en las que nos amenaza con la llegada de nuevos Metal Gear de parte de Konami sin que Kojima ni ningún miembro de su equipo estén involucrados. Esto sería posible a través del entrenamiento de desarrolladores jóvenes con el objetivo específico de que sean capaces de hacer un Metal Gear. Como podréis intuir por mi tono en estos dos primeros párrafos, esto me parece una idea horrible que representa todo lo malo de la industria del videojuego. Pero, para no parecer un cascarrabias que se queja de todo, voy a exponer mis puntos.

Una ruptura causada por la avaricia y la falta de respeto

A estas alturas, todo el mundo sabe que Kojima y su equipo abandonaron Konami en 2015, tras el lanzamiento de Metal Gear Solid V: The Phantom Pain.

Lo que muchas personas no sabrán (y en parte por culpa de la manipulación ejercida por Konami para quedar como los buenos de la historia) son los detalles sobre las circunstancias que llevaron a esta ruptura de una relación profesional de tres décadas. Para no alargarme demasiado, creo que este artículo de Vandal redactado por Raquel Díaz Herreros explica muy bien todo lo sucedido. Esta es, para mí, la primera razón de peso por la que Metal Gear no debe continuar.

F Konami

En resumen, Konami trató de sabotear el desarrollo de la quinta entrega de Metal Gear Solid y, para ello, convirtió el espacio de trabajo de Kojima Productions en un infierno. No solamente le quitaron el propio título al estudio y reasignaron a algunos de sus miembros a tareas de limpieza o mantenimiento, sino que además ponían trabas constantes al proyecto y buscaban cualquier oportunidad para burlarse o menospreciar a Kojima y a su equipo entero. Incluso en los últimos meses de desarrollo llegaron a separar a Kojima del resto de su equipo. Podéis leer más sobre las guarradas que hacía Konami en este artículo.

Sabiendo todo esto, me parece una falta de respeto que se plantee siquiera la idea de continuar Metal Gear sin el equipo de Kojima Productions, siendo la propia Konami la que los acabó forzando a salir de la compañía y que le robó a Kojima su saga. Y lo considero un robo porque el creador de la saga de espionaje accedió a que la empresa tuviera los derechos de la IP en una época en la que era su única oportunidad, si no no le hubieran dejado hacer nada. Además, muchos dentro de Konami no confiaban en la visión de Kojima a la hora de hacer juegos, los mismos que ahora sacan beneficios tras robarle su propia creación.

“Esta era también la idea de Kojima”

Un argumento que se ha hecho a favor de la idea de continuar la saga con este equipo de desarrolladores entrenado para hacer Metal Gear es que el propio Hideo Kojima tenía la misma intención. Aunque esto es cierto, en realidad solo lo es a medias. Kojima trataba de instruir a generaciones más jóvenes para continuar la historia cuando esta todavía no había llegado a su fin. Es decir, en la época en la que se desarrollaron Metal Gear Solid 4: Guns of the Patriots, Metal Gear Solid: Peace Walker y en los inicios del desarrollo de The Phantom Pain.

El espectacular Metal Gear Rising: Revengeance fue fruto de esta iniciativa, pero Kojima aclaró en múltiples ocasiones que a esos desarrolladores jóvenes siempre se les acababa quedando grande una entrega principal de la saga, por lo que le tocaba de nuevo asumir el mando. También me parece bastante estúpido comparar lo que planea Konami con esto, considerando que lo que quieren hacer los de los pachinkos es entrenar a esa generación joven sin la ayuda de Kojima Productions, por lo que no dista mucho de que yo mismo me pusiera a hacer un Metal Gear tras haber jugado todos unas cuantas veces.

Algo único dentro de la saga de Kojima es que es de las pocas (si no la única) en la historia de la industria que mantuvo al mismo equipo y a la misma persona al frente en cada una de sus entregas, no es lo mismo que en otras franquicias en las que había un nuevo director o incluso un nuevo equipo en cada juego o cada pocos años. No sirve de nada intentar recrear lo que fue el resultado de un solo equipo dirigido por la misma persona durante décadas con un grupo de desarrolladores en los que no figura ni una de las personas que convirtieron a Metal Gear en lo que es hoy en día.

Una historia que acabó hace tiempo

Finalmente, incluso si ninguna de las cosas que he mencionado anteriormente fueran importantes, la historia de Metal Gear Solid acabó hace ya 10 años. Y no solo eso, The Phantom Pain fue el segundo final de la saga, y originalmente el final iba a ser Guns of the Patriots. Kojima realmente nunca quiso que la saga durase tanto, pero Konami siempre insistía en que haría otra entrega con o sin él. Y aún así, cuando Kojima Productions entero se fue por su cuenta, dejaron la historia de la saga acabada, desde la operación Snake Eater hasta el final de la historia de Solid Snake (en orden cronológico).

Hideo Kojima, tras haber sido productor, director y escritor en los ocho juegos principales de la saga, ya no está ahí. Y él solo no se encargaba de hacer todo el juego, pero es que su equipo entero también se fue con él, y en el proceso dejaron todos los arcos de personajes principales y secundarios cerrados, sin ningún cabo suelto que no sean pequeños detalles fáciles de intuir por uno mismo. No hay nada más que contar con esta IP, porque a las personas nos gusta ver que la historias tienen un final, como la vida misma; y Metal Gear ya tuvo su momento, dejando una huella imborrable en la historia del medio e inspirando a miles de artistas.

¿Por qué seguimos aquí? ¿Solo para sufrir?

En definitiva, la idea de continuar la saga Metal Gear sin las personas que la hicieron posible y tras una ruptura con dicho equipo bastante traumática no es más que el reflejo de una tendencia bastante horrenda dentro de cualquier industria artística que se ha afianzado en estos últimos años. Aprovechándose de la nostalgia de personas que sienten que nunca volverán a ser tan felices ni a descubrir tantas cosas nuevas como en su niñez o adolescencia (cuando realmente lo único que hay que hacer es madurar y estar abierto a nuevas experiencias), las empresas no paran de revivir o alargar todo aquello que da dinero.

De esta manera surgen cosas como la imposibilidad de muchas personas de no ver Eurovisión porque “es una tradición”, a pesar de que apoye directamente al mayor genocidio que hemos visto desde los años 40. O, dentro de los videojuegos, el apoyo a Hogwarts Legacy, un juego que usa “la saga de tu infancia” para darle dinero a una autora tránsfoba que lucha activamente contra los derechos de muchas personas. Es cierto que el caso de Metal Gear no es tan grave como un genocidio o la discriminación de una minoría social, pero nace del mismo concepto de aprovecharse de personas que ven imposible volver a emocionarse y ser felices con algo nuevo, con el futuro en general.

Kojima productions logo antiguo

Aunque las empresas que llevan a cabo estos proyectos tienen la mayor parte de la culpa, estas personas también deberían ser mejores. La única razón por la que no son felices es porque no están dispuestas a madurar, y esperan que todo sea como en su adolescencia o infancia, siendo básicamente niños de 15 años en el cuerpo de un adulto que rechazan cualquier cosa que no tengan ya establecida como “buena” en su cabeza. Solo les emociona el regreso de Metal Gear porque se sentiría como cuando salía una nueva entrega en su adolescencia, ignorando que un nuevo juego actualmente no tendría nada de lo que hacía especiales a los originales.

Que una historia se quede anclada a su época no es más que una consecuencia del inevitable paso del tiempo. Mientras las obras sigan siendo accesibles (cosa en la que Konami no colabora) como lo son los libros de Shakespeare o las piezas musicales de Mozart, siempre podemos volver a cualquiera de ellas. No hace falta continuar Metal Gear porque ya tuvo su final y su momento, y además sería una falta de respeto considerando las circunstancias, por lo que sugiero poner ese mismo empeño en nuevas sagas y juegos que nos emocionen tanto como la primera aparición de Solid Snake en nuestras pantallas. Si hasta Kojima ha pasado página, no veo porque no podemos hacer lo mismo.