Uno más uno son dos

La convivencia es uno de los aspectos más complicados de vivir en pareja. No necesariamente de manera romántica – sea con tu hermano, tu compañero de piso o tu novia -, vivir en pareja suele desatar tantos momentos entrañables como situaciones violentas. Sin embargo, tengo claro que para Josef Fares la convivencia es un reto. Y estoy seguro de que más de uno piensa esto, ya que toda su obra en cuanto a videojuegos se refiere está basada en la cooperación para resolver los obstáculos que se ponen por delante de los protagonistas. It Takes Two, su nueva propuesta para PC, PS5, PS4, Xbox Series y Xbox One, no iba a ser menos; de hecho, casi parecía obligado: debía de ser más. Así lo ha sido, consagrándose, gracias a su evolución en el género de los videojuegos cooperativos, como su mejor obra. Pero también como, probablemente, el mejor juego cooperativo que he jugado nunca.

it takes two libro

Este libro con las cejas gruesas y acento mejicano me ha hecho llorar de la risa más de una vez

Quizás me haya venido un poco arriba, pero es que la ocasión lo merece. A diferencia de otros títulos del estudio más serios, la última obra de Fares os sitúa – a ti y a tu compañero – en el papel de May y Cody, unos padres que tienen problemas de convivencia y que deciden divorciarse. Esto obviamente afecta a su hija Rose, la cual coge los muñecos de arcilla y de madera que tiene de sus padres, se esconde en el garaje y llora mientras le dice al libro del amor que quiere que sus padres vuelvan a estar juntos. Sus lágrimas caen sobre los muñecos y, acto seguido, el alma de los padres se encuentra atrapada en los muñecos. A continuación, vuelve a aparecer el libro del amor de Doctor Hakim, pero ahora tiene vida, y descubrimos que es el personaje más carismático de todo el juego, robando la escena cada vez que aparece. Este libro con acento mejicano les explica a Cody y a May (mientras suena una guitarra española de fondo cada vez que abre la boca) que tienen que colaborar para poder volver a sus cuerpos, arreglar su matrimonio y volver a Rose feliz de nuevo.

A partir de aquí comienza un viaje en el que nos esperan miles de situaciones cómicas, emocionantes y sorprendentes. Si tuviera que definir con una palabra el juego (aparte de colaboración) sería imprevisible: la obra de Fares nos lleva a un mundo en el que puede pasar cualquier cosa, ingeniándoselas para transportar a los jugadores a un escenario distinto en cada capítulo. Esto, combinado con el ritmo frenético del juego a lo largo de unos ocho capítulos, crea una sensación de necesidad, de expectación, gracias a la que tu compañero y tú estaréis ansiosos de saber qué es lo que os encontrareis más adelante. Y no creáis que solo sorprenden los escenarios, ya que la jugabilidad y los puzles cooperativos que se implementan para avanzar en el juego son sorprendentemente variados, versátiles y divertidos. Nada de ello funcionaría, no obstante, sin una base sólida: por suerte, la hay. Por un lado, la fluidez de los saltos, las volteretas y las acrobacias, no tienen nada que envidiarle a uno de los más laureados títulos del fontanero rojo. Por otro lado, la mayoría de los puzles están centrados en las mecánicas de cada nivel, en los cuales cada jugador maneja un artefacto complementario. Esta premisa es más que suficiente para ver y disfrutar de auténticas locuras en pantalla; una ametralladora de savia que, combinada con un lanza-cerillas, se convierte en un explosivo ideal para hacer frente a las avispas (uno de los muchos enemigos de la obra). Cabe destacar que, si bien es cierto que se trata de un juego de aventuras cooperativo, el título sorprende más de una vez combinando distintos géneros, ya sea shooter, action RPG, carreras y más, dando la sensación de estar jugando a un juego distinto en cada capítulo.

Y, como no, para entremezclar todos estos géneros, se necesitan una variedad importante de escenarios. El mapeado nos sitúa en la casa de Cody y May, encontrándonos en cada capítulo con una decoración distinta. Como si de Toy Story se tratase, Cody y May se transforman en sus alter ego de juguete, por lo tanto, ven el mundo que les rodea con otros ojos. Cada vez que cambiamos de capítulo, el juego opta por una escenografía distinta, pudiéndonos encontrar desde el cuarto de los juguetes, hasta dentro de un árbol. Lugares comunes y corrientes que el juego toma para darle una vuelta y convertirlo en un lugar lleno de peligros, situaciones cómicas y personajes divertidísimos.

Esta niña da miedo. Punto.

Al ser el apartado cooperativo de It Takes Two la piedra central del gameplay, el título incorpora varias funciones que ayudan a los jugadores a familiarizarse con en este aspecto. Para empezar, la pantalla está dividida en todo momento, tanto como si estas jugando en local como online. Esto se convierte en un recurso muy útil para curiosear qué esta haciendo tu compañero, al más puro estilo Counter Strike en un ciber del 2008. Además, la implementación del modo online con el Buddy Pass, se merece un aplauso por parte de Hazelight Studios, permitiéndonos jugar con un amigo en línea sin que este tenga el juego comprado. Un puntazo.

En cuanto el apartado gráfico, el juego cumple con creces, llegando a resultar poco menos que precioso en muchas ocasiones. El cuidado en sus modelos y la atención al detalle hacen que sea una experiencia muy disfrutable. Una pega que le podría poner es que cuando salen personas (recordemos que el juego está centrado en objetos cotidianos de casa) las expresiones faciales dejan mucho que desear, llegando a parecer de plastilina. La banda sonora tampoco se queda atrás, acompañando a la obra en cada situación. Las melodías compuestas para el título son sorprendentemente destacables, tanto, que he llegado incluso a tararear alguna mientras ansiaba volver a reunirme con mi compañero virtual.

La unión hace la fuerza

Galardón-Plata-HyperHypeEn conclusión, It Takes Two es un título que, como mínimo, deberíais recordar si alguien os habla de juegos cooperativos.  Si pudiera resaltar algún aspecto negativo es que el juego es tan variado que nos malacostumbra a estar constantemente en acción, llegando a haber zonas que, al usar las mecánicas base del juego, destacan menos que las que se reinventan una y otra vez. Por lo demás, es una experiencia divertida, gratificante y amena que te obliga a compartirla con un ser querido. No cabe duda de que la obra de Josef Fares es un antes y un después en lo que respecta a videojuegos cooperativos. Y con It Takes Two, Hazelight Studios se posiciona como uno de los estudios más sobresalientes en cuanto a aventuras cooperativas se refiere. Ojalá más juegos como It Takes Two.


Esta crítica ha sido realizada con un código de descarga para PS5 cedido por Electronic Arts.