Confesiones controversistas de un neófito Covenant

Si algo malo ha tenido la guerra de consolas para los usuarios ha sido la gran cantidad de exclusivos que no hemos podido jugar por no disponer de la plataforma adecuada. Afortunadamente, esto es algo que, al menos por parte de Microsoft, se ha solucionado en los últimos tiempos gracias a la decisión de integrar Xbox y PC, lo cual ha acabado propiciando – tras más obstáculos de lo aparentemente necesario, todo sea dicho – la llegada de la saga Halo a PC, más allá de las dos primeras entregas en su versión original, con el lanzamiento de Halo: The Master Chief Collection en la plataforma. Cabe añadir, no obstante, que comentar algo así sin tapujos significa acercarse al discurso mediático tramposo actual, ya que aunque el título como tal está disponible, el único elemento de la recopilación que puede jugarse de momento es Halo Reach – considerado por muchos el mejor de la franquicia -, siendo el primer capítulo de todos los episodios descargables que se lanzarán antes de que concluya el venidero 2020.

En lo referente a la campaña, Reach nos mete en el papel de Noble 6, un soldado que lucha frente a un grupo alienígena llamado Covenant en el planeta que da nombre al juego, y seguimos la historia del batallón del que formamos parte. Sin entrar en excesivos detalles (aunque el juego vaya a cumplir casi 10 años, vamos a respetar a todos aquellos que no hayan jugado al título), la historia es muy directa, y aunque el ciclo de juego se puede resumir en despejar una zona de enemigos, un pequeño diálogo, despejar otra zona, y, en función de la sección, cinemática y pantalla de carga, a nivel narrativo prácticamente todo se transmite de forma eficaz e interesante a través de secuencias de corte cinematográfico, dejando a la saga referente de los shooters en consola (con esta entrega lanzada en el año 2010 en Xbox 360) por detrás del referente de PC, Half Life 2, del año 2004, que no necesita quitarle el control al jugador en ningún momento para narrar su historia. Y aunque en este caso se trata de una remasterización y no de un juego completamente nuevo, ni siquiera modificado, es necesario volver a indicar esto, aunque sea teniendo en cuenta la en ocasiones menospreciada temporalidad.

Sin embargo, a nivel jugable, y pese al último factor comentado, no hay nada que reprochar o criticar. Cumple en todos los requisitos de cualquier shooter para sentirse actual, contando tal vez con la salvedad de que el sprint se trata de una habilidad que podemos intercambiar a lo largo de la partida por otras como el escudo, y no es parte de los controles como tal, justificado a nivel temático con la armadura y sus capacidades. Más allá de eso, las armas se distinguen lo suficiente unas de las otras como para que cada una tenga su razón de ser, y el movimiento es satisfactorio, aunque no dispongamos de los ya habituales jetpacks en otros títulos del género. Aun así, sacándole algo de punta al lápiz, resta decir que la conducción, tanto de los coches como de las naves deja bastante que desear. Resumiendo, y para no dar la chapa… ¿a quién se le ocurre controlar la dirección de un vehículo con el ratón, y no con las teclas adyacentes a acelerar y frenar?

Estos minuciosos dilemas jugables, lejos de empañar nuestra experiencia, no solo estarán presentes a lo largo de las 10 horas (aproximadas) de la campaña, sino que también se nos plantearán en el divertidísimo, visceral y variado modo multijugador de la entrega, el cual sigue erigiéndose como uno de los grandes motivos de compra de la propuesta resultando fresco diez años después. Si bien es una vertiente que permanece coja, teniendo que esperar aun unas semanas para poder disfrutar de los modos Forja y Teatro, Reach todavía sorprende a propios y extraños con una particular mezcla competitiva de demencia y precisión que acaba siendo capaz de convencer tanto a los adeptos a los shooters actuales como a aquellos que hallan diversión en Counter-Strike o Rainbow Six, dando cabida su multijugador a una enorme cantidad de propuestas de diferente corte en las que resulta fácil sentirse cómodo y encontrar un lugar acorde a nuestras necesidades.

Tal variedad se encuentra igualmente presente en un arsenal cuya mera presencia quita el hipo, y al que igualmente podremos sacar brillo en Tiroteo, una suerte de modo cooperativo para cuatro jugadores en el que deberemos de defender puntos calientes o plantar cara a infinitas oleadas de enemigos, tal y como haríamos en Call of Duty o en el igualmente exquisito Gears of War 2. Hay cabida, además, para las muy disfrutables partidas personalizadas (rocket jumps, munición infinita y batallas de vehículos incluidas), y hasta para una versión alternativa preparada para el uso de mods que puede seleccionarse durante la pantalla de arranque del título junto a la edición con antitrampas.

En lo técnico, aunque solo hayamos jugado la versión de PC, en general se comporta de la forma esperada, pero a nivel de opciones se queda bastante corto, sin un menú de opciones como tal, limitando la elección al modo “Rendimiento” (que rebaja para aquellos usuarios con máquinas menos potentes), el “Original” (como en Xbox 360, con la resolución adaptada a la que elijamos, hasta 4K), y el “Mejorado” (la remasterización como tal). Al margen de esto, un limitador de imágenes y un selector del campo de visión, que siempre se agradece, pero que no deja apenas posibilidades de configurar el título a nuestro gusto. No sé si es posible añadirlas con actualizaciones posteriores en relación al motor gráfico, pero sí que sería un punto muy a favor en este sentido. Como ya hemos comentado, no hemos podido probar la versión de Xbox One, pero es de rigor mencionar que la aventura brinda la posibilidad de, en el modo campaña, pasar la partida de una plataforma a otra, si bien en el multijugador no hay juego cruzado de ningún tipo.

Un inicio tibio para una saga mítica

Sinceramente, no sé si será por no haber tenido nunca contacto previo con la saga (principalmente, porque nunca he tenido ninguna consola de la serie Xbox) o porque el orden de lanzar los títulos dentro de la Master Chief Collection no ha sido el adecuado, pero la verdad es que Halo Reach, como completo novato en la icónica franquicia de Bungie y 343 Industries, me ha dejado bastante frío. Porque quizás su mayor logro, como adaptación y homenaje, resida precisamente en el meritorio hecho de sentirse actual; en haber resistido al paso del tiempo tal y como un Spartan resiste a esas cantidades absolutamente indecentes de Covenants a las que debe de enfrentar a lo largo de su carrera como defensor y protector de la humanidad. Despojado de ello, y especialmente a la hora de encarar a un público maduro pero completamente ajeno a su universo, Reach parece hallar dificultades para estar a la altura de esa maravilla de la que tanto he oído hablar, y en base a lo que posiblemente me haya creado unas expectativas que, al menos en este caso, no se han acabado de cumplir, obligándome a mirar a un futuro cercano en el que deberé de buscar un mejor sabor de boca.


Este análisis se ha realizado con la versión de PC disponible en el servicio de Xbox Game Pass, cuya suscripción ha sido facilitada por Xbox España.

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