No me gustaría tener que enfrentarme a Kratos antes de tiempo

Como en todos los grandes lanzamientos, existe el riesgo de las filtraciones. Bien sea por acceso interno a la propia industria del videojuego, bien a raíz de copias de prensa mal utilizadas (o que no respetan el embargo especificado por el distribuidor) o simplemente por culpa de tiendas que deciden romper las reglas del juego y vender el AAA de turno antes de la fecha correspondiente. Este último caso ha sido el que está sufriendo God of War: Ragnarok, y así ha tenido bien a expresarlo Cory Balrog, director creativo de Sony Santa Mónica, ante la cantidad de spoilers que han aparecido acerca de su último proyecto en distintas redes sociales y la negativa experiencia que ello puede suponer para aquellos que están esperando el título como agua de mayo.

Más allá de lo desagradable de las filtraciones, o el enfado lógico que supone que te destripen una obra del calado de God of War: Ragnarok, lo cierto es que es un suceso inevitable en esta nuestra querida sociedad de la información. Bien por intereses, o simplemente por ganas de llamar la atención y conseguir unas cuantas interacciones, lidiar con las filtraciones es algo inevitable en el ámbito cultural. En este caso tiene más delito porque se trata de un juego que oficialmente no está aún a la venta, pero la diferencia conceptual respecto a esa conferencia de la cual conocemos todos los anuncios con pelos y señales horas antes no tan grande. Y sin querer entrar a juzgar a aquellos que ejercen el papel de mecha encendida en estos casos, lo cierto es que intentar evitar las filtraciones es como poner puertas al campo, en definitiva.

Nibellion-filtraciones

Además, que no todos estos insiders (o el nombre que queramos utilizar para definir a estas personas) buscan hacer daño a los estudios de desarrollo o a los jugadores. Coincidencias de la vida, Nibellion, uno de los usuarios que sin hacer filtraciones chapuceras era un auténtico referente y necesario para estar al tanto de las últimas novedades de la industria, ha anunciado que deja las redes sociales (al menos, tal y como las ha usado hasta ahora) al no poder transformar ese papel de informador inofensivo en una vía de sustento. Esto nos lleva a debatir no tanto sobre por qué filtrar, sino para qué. Está claro que puede reportar ganancias en lo económico, pero en una industria que al final es muy de andar por casa, cabrear a según que nombres implica cerrarse puerta en un futuro.

El último gran caso de título vendido que recuerdo (y tiene años ya) es Grand Theft Auto V, allá por 2013 en la que sobretodo tiendas pequeñas y minoristas veían como beneficioso entrar en esas listas negras a cambio de vender un puñado de copias más. Ahora, casi 10 años más tarde, es complicado que pueda darse algo parecido (además de que la escala de tiempo en aquella ocasión fue mucho menor), pero no deja de ser un suceso tanto lógico a la par que triste. Aun así, y sin culpar al usuario por posibles daños, saber que hay material filtrado y seguir explorando en redes sociales es jugar a la ruleta rusa, cuando además podemos evitarlo. Culpa de nadie, y culpa de todos, pero al final quien juega con fuego se acaba quemando.