Receta para el éxito

Después de cinco años tras su lanzamiento para PC y Xbox One, Cuphead nos deleita con un exquisito DLC titulado The Delicious Last Course, haciendo tanto una referencia en sus iniciales al termino de contenido descargable como al platillo que tendremos que preparar recolectando diferentes ingredientes a través de la Isla Tintero IV, donde nos esperan algunos de los jefes más difíciles y variopintos de todo el juego. The Delicious Last Course es todo lo que un DLC debiese ser: por una parte, inyecta una cantidad de contenido significativa al juego base, con un total de seis nuevos bosses requeridos para terminar el nuevo episodio de la saga, un jefe opcional secreto y un gauntlet de cinco jefes que se deberán enfrentar sin el uso de encantos o charms, que son las habilidades pasivas que nos podemos equipar desde el menú.

También, se incluyen tres nuevas armas y tres encantos que llevan aun más lejos la personalización disponible para los jugadores y, quizás siendo el cambio más grande de todos, la inclusión de un nuevo personaje: Ms. Chalice.

Una nueva integrante

Ms. Chalice tiene varias desventajas: por una parte, para jugar como ella se requiere equipar un encanto específico, por lo que no podremos tener ningún otro equipado a la hora de jugar con ella. Esto podría verse como una limitación sin sentido o bien para aumentar la dificultad o para hacer menos deseable el jugar como la nueva co-protagonista de Cuphead. Pero la verdad es que, considerando todas las variantes nuevas que trae, con ventajas y desventajas, el imposibilitarle el uso de los encantos es más un acto de balanceo a una fórmula que el equipo Moldenhauer quiere mantener estrictamente balanceada.

Dentro de estas variantes esta su segunda desventaja, y es que Ms. Chalice no puede saltar tan alto como Cuphead -o Mugman, que para el caso son lo mismo-, pero sí cuenta con un doble salto, un parry más fácil de controlar y un dash por tierra que tiene frames de invencibilidad o, dicho de otra forma, que cuenta con un fragmento de tiempo en el que nada podrá hacerle daño, aunque sea por una fracción de segundos. Además, cada una de sus artes, si bien son similares a las de Cuphead, no son exactamente iguales. Su primera arte, en vez de ser un ataque unilateral en horizontal, es un ataque bilateral en vertical y lo mismo pasa con su segundo y tercer arte. Cuenta también con un punto más de vida y su ataque en forma de avión cuenta con pequeñas variaciones.

Nada parecerá particularmente diferente si se le ve en un vacío, pero Cuphead es un juego tan riguroso con su dificultad y con una fórmula que funciona de una manera tan específica que los pequeños cambios que tiene Ms. Chalice harán una gran diferencia a la hora de jugar con ella. No solo cambiará las condiciones de cada batalla, sino que tendremos que pensar y planear nuestra aproximación a cada uno de los bosses de formas diferentes para aprovechar sus diferencias y que no sean un lastre.

Y esto es solo basándome en mi experiencia enfrentándome a los bosses de la Isla Tintero IV, si jugamos toda la campaña nuevamente con Ms. Chalice a la cabeza podríamos perfectamente tener una partida con un aire completamente diferente a la original y, al menos para mí, que preferí jugar al juego completo incluido el DLC por su alta dificultad, me sirvió de mucho pre calentar con el contenido base antes de ir por el Delicious Last Course, el cual encontré particularmente desafiante, quizás tanto o más que la tercera isla del contenido base, donde están los enemigos más difíciles exceptuando a los últimos bosses contenidos dentro del casino, claro está-.

Un delicioso postre

Galardón-Plata-HyperHypeCuphead fue uno de mis juegos favoritos de 2017, siendo éste además el mejor año para los videojuegos desde 2001. Se lo recomendaría a todo quien ame un buen desafío o bien tenga la paciencia para chocar una y otra vez contra una muralla de dificultad pues no solo es gratificante superar desafíos realmente justos, sino que además todo lo que envuelve el core loop del juego es realmente excelso: su banda sonora que complementa a la perfección cada nivel y el diseño de cada personaje, ya sea desde los protagonistas, hasta el extra del fondo que solo está de decoración, pasando, por supuesto, por los bosses, cada uno rebalsando carisma y que bien podría haber sido creado en los años treinta, como bien alude el estilo de dibujos del juego.

Y seguramente no haya mejor momento para pillarlo que ahora, con The Delicious Last Course que añade un montón de contenido extra que hará del juego una experiencia aún más rejugable y con una cantidad de mejoras menores pero nada deleznable a la quality of life del juego. Así que sin duda recomiendo tanto el juego base como el DLC, que juegos hechos con tanto cariño y cuidado son difíciles de encontrar y, si tardaron cinco años en realizarlo, fue tanto por el mimo dedicado al juego y por la opción de MDHR de pasar del crunch y tratar a sus empleados con respeto.

kofi


Esta crítica ha sido realizada con una copia digital para PlayStation 4 cedida por popagenda PR.