Diversión, caos y destrucción

Cuando se habla de videojuegos de carreras, todos tenemos una ideas predefinidas, basadas en franquicias ya establecidas, que rara vez se salen del arcade (Need For Speed, en algunas de sus entregas) o la simulación más pura (Asseto Corsa, por ejemplo), con variantes dedicadas hacia algunas franquicias como la Fórmula 1 o los campeonatos de Rally, pero habitualmente es complicado encontrar títulos que escapen de estas bases, y aquí aparece Wreckfest, un juego que sin dejar de lado el arcade ni la fórmula de las carreras, gira el foco dejando de lado hasta cierto punto la importancia de la victoria, y otorgando a la destrucción y el caos la relevancia que de la nunca han gozado.

Wreckfest-Tutorial

La variedad de vehículos presente es absolutamente demencial.

Las buenas sensaciones comienzan desde el principio en Wreckfest, cuando nada más comenzar el modo Trayectoria (el principal para un jugaor) el primer evento hay disponible se trata de una carrera de demolición entre cortacéspedes. Además de hacer las veces de tutorial y permitirnos acostumbrarnos a los controles, podemos empezar también a hacernos al uso del sistema de destrucción, que nos premiará por cada empujón, choque, trompo, vuelta de campana o avería que provoquemos en cada instante del juego, siendo en algunos desafíos requisito llevar a cabo algunas de estas tareas. Por suerte para nosotros, en esta ocasión solo tendremos que luchar durante 3 minutos tratando de conseguir la mejor puntuación, ya que cualquier otro objetivo sería demasiado complicado a modo de introducción.

Una vez concluido este primer nivel, se nos abrirán más desafíos disponibles dentro del primer rango (hay 5 en total) que incluirán pequeños campeonatos de carreras, así como carreras por separado con algún toque que las diferencie, así como carreras de demolición por tiempo (calcadas al nivel inicial) o de toque más puro, teniendo que ser el último en pie en un pequeño circuito frente a otros 23 vehículos.

Una vez explicados las diferentes fases que nos encontraremos, toca hablar de la conducción, aspecto clave en cualquier título de carreras, así como de la Inteligencia Artificial. Cuando en la introducción hablaba de que Wreckfest no deja de lado la fórmula arcade es por el estilo de juego que propone, muy directo y hasta cierto punto simple, pero perfecto para el cometido que pretende, que es divertir al jugador todo lo posible en medio de un caos de coches destartalados. Para ello, y aunque ofrece algunas opciones de configuración para ajustar el coche a nuestro estilo de conducción o al circuito en el que vayamos a competir (de resultado palpable, algo que en ocasiones muchos juegos pecan de dejar de lado, la importancia de nuestras acciones), estas no son demasiado densas ni complicadas, y en muchos casos incluso innecesarias para alzarnos con la victoria.

Lo que sí es totalmente necesario en el juego es el sistema de físicas que implementa, que dará lugar a colisiones realistas entre los vehículos, con todas sus consecuencias (incluyendo daños palpables a nuestro coche, más allá de quedarse en algo meramente visual), que no dejan de ser los criterios para nuestra puntuación individual que ya mencioné anteriormente. Por suerte para nosotros, en caso de vernos implicados en un accidente, podremos restablecer nuestra posición como si nada hubiera pasado (a cambio de tiempo o posiciones en carrera, como contraposición), reforzando más el espíritu desenfadado de la jugabilidad.

Wreckfest

Es en parte por esto por lo que no se echa en falta una opción de Rebobinar, propio de otros juegos del género, para permitirnos corregir nuestros errores, pero en Wreckfest el error no tiene porque ser grave, ya que el caos derivado del propio concepto de juego hace que sea totalmente impredecible. Una salida desde la última posición puede acabar perfectamente en una primera posición tras la primera curva, fruto de choques y algo de habilidad. Aquí es donde entra en juego la Inteligencia Artificial del juego, que sin dejar de ser totalmente creíble, parece tener un instinto asesino más fuerte que el competitivo, pues en ocasiones tendremos que esquivar intentos de choque contra nuestro coche que, aunque no aporten ningún beneficio real al piloto que lo ejecuta. Más allá de estos episodios ocasionales, la Inteligencia Artificial se comporta de la manera esperada, ajustándose correctamente a cada uno de los niveles de dificultad establecidos.

Llegados a este punto, el título de Bugbear no ofrece mucha más variedad, ya que el modo multijugador es calcado, pero compitiendo contra otros jugadores en vez de frente a la máquina, pero sí mucho contenido en forma de circuitos, vehículos (aunque sin licencias oficiales) y personalizaciones para los mismos. Evidentemente, conseguir todo nos llevará un buen puñado de horas, aunque tal la sensación de estar constantemente haciendo lo mismo llegue de forma cada vez más frecuente. Para mi sorpresa, y pese a que me divierto jugando a Wreckfest, me ha costado hacer sesiones de juego de más de una hora, por algún motivo que escapa a mi control.

Wreckfest-Modo-Foto

El modo foto potencia las posibilidades de la destrucción.

Y por último, antes de dar paso a la valoración final, toca hablar del apartado técnico. Aunque es algo que en HyperHype no solemos tratar con profundidad, en Wreckfest tiene el peso suficiente como para darle un pequeño aparte en su análisis. Destacar en primer lugar que he jugado a Wreckfest en la configuración gráfica más alta en todo momento (sin tener tampoco un ordenador excesivamente potente) y el juego se ve realmente bien. Pese a tener mucho movimiento y unidades en pantalla en casi todo momento, no he sufrido ralentizaciones notables, y en cualquier caso la mayor crítica en este aspecto es hacia los circuitos, que pueden llegar a pecar de simples, y hacia la falta de efectos meteorológicos (que, por otro lado, no descarto que sean incluidos en futuras actualizaciones). La diferenciación entre cada clase de vehículo es notable, también en el apartado visual.

Sin embargo, no todo iban a ser luces, pues también hay sombras, aunque sin impacto real en la jugabilidad, y es en el apartado de la traducción. En todos los menús nos encontraremos mezclas de textos en inglés y en castellano, habiendo elegido esta segunda opción como idioma a mostrar. No es algo grave, pero detalles como este afean el conjunto.

Diversión, caos y destrucción

Wreckfest, pese a lo que pueda parecer por mis palabras, no inventa ni evoluciona enormemente ningún aspecto de los juegos de carreras, pero todo lo que pretende y hace lo lleva a niveles buenos, con mucho contenido (aunque poca variedad de situaciones), una IA suicida y una conducción entretenida, que al fin y al cabo es lo que se busca. Es lógico pensar que los fallos que tiene (como el de las traducciones) se solucionen con sucesivas actualizaciones, y que con su llegada a PlayStation 4 y Xbox One se amplíe algo más una experiencia que ya de por sí es muy recomendable.


Este análisis se ha realizado con una clave para Steam cedida por Koch Media.

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