Hemos probado lo que está cocinando Tiny Potion Tree

Estos días hemos podido probar una versión pre-alfa de Wandersky, del estudio andorrano Tiny Potion Tree, que, entre el tutorial, un nivel y un jefe, nos ha durado aproximadamente una horita. Siempre es interesante ver un juego en diferentes estadios de desarrollo; ver cómo una idea pasa de un concepto difuso a algo tangible y presenciar el facetado de la obra intentando alcanzar su máximo brillo es, a falta de una palabra mejor, catártico; y tengo ganas de ver qué sale de este proyecto, porque tiene mucha miga.

Wandersky se nos presenta como un juego de aventuras en vista cenital, en el que llevamos a una arquera que solo tiene una flecha; con esto, ya nos vienen a la cabeza los principales referentes de esta propuesta, Zelda y Titan Souls. Y Wandersky no se esconde; en su planteamiento de las mazmorras, en puzles sencillos pero efectivos, en su estética, e incluso en los efectos de sonido, podemos reconocer la inspiración que han tenido las peripecias de Link; mientras que en sus mecánicas de movimiento y combate se distingue clara la silueta del éxito de Devolver. Sin embargo, lo que más destacaría de esta pequeña prueba es donde ambos conceptos confluyen, y es que podemos mover con una suerte de telequinesis aquello que golpeemos con nuestra flecha; si bien es algo que ya hemos visto, me ha gustado como convierte el combate uniságito en una suerte de puzle, permitiéndonos arrancarles la armadura a los enemigos, e incluso manipular su posición para lanzar a los unos contra los otros, de importancia especialmente al enfrentarnos con el jefe. Este combate nos ha dejado ver también que en Tiny Potion Tree apuntan a una experiencia con una dificultad elevada, sin llegar quizás al punto de Titan Souls, pero muy por encima de lo que esperaríamos en un Zelda; teniendo cosillas prestadas de los «souls», como las curaciones limitadas y, sobre todo, la estrategia al usarlas, ya que beber una poción es una acción lenta y pesada. Teniendo esto en cuenta, podría decirse que Wandersky se parece más a Tunic que a los Zelda cenitales, un planteamiento que se refuerza al ver el diseño de los niveles a distintas alturas.

Todo esto lo hemos visto en una prueba muy cortita, pero se hace obligada la mención a aquello que no hemos visto. El título no solo intenta aportar por lo anterior; además tenemos una casa voladora con la que nos moveremos entre niveles, y que incluye, por lo que se puede atisbar, mejoras de equipo, contenido relacionado con la fabricación y alguna sorpresilla más… así como un ciclo de noche y día que aun no hemos podido ver qué aporta. Sumado a que parece que tendrá un fuerte énfasis en la narrativa, hay muchos ingredientes en este guiso.

Por lo que sabemos, aun le falta más o menos un año de desarrollo, y esperemos que ese tiempo en el horno les permita afinar esas propuestas. Mucho no tiene por qué ser bueno, ni malo, todo dependerá de cómo mezclen los sabores en el resultado final. Por ahora os podemos decir que es una propuesta que promete, y que merece la pena tenerlo en el radar, especialmente si os ha resonado algo de lo que os hemos contado. No existe el juego perfecto, sino el juego perfecto para cada uno.