Un hogar en el espacio

Aventura narrativa y personajes profundos. Con esas premisas, Tacoma pretende ilustrarnos los acontecimientos sucedidos en una estación espacial abandonada, que sirve de intermediaria para la Tierra y una base lunar en el año 2088. Los chicos de The Fullbright Company, creadores de Gone Home, nos trajeron en 2017 esta aventura que hoy recuperamos por su curiosa forma de contarnos las cosas.

Tacoma es el nombre de la estación espacial a la que, tras una especie de accidente del que no daremos detalles para no desvelar cuestiones de la trama, nos acoplamos en categoría de contratista independiente con el objetivo de recuperar unos datos de la IA de la estación para la super-empresa propietaria. Con esto en mente y, pese a la insistencia de nuestros empleadores en que nos ciñamos a la tarea y no vaguemos innecesariamente por las instalaciones de la Tacoma, Amy Ferrier, nuestro personaje, dedicará el tiempo muerto entre transmisiones de datos en explorar las diferentes estancias de la estación.

En cuanto entramos en la estación recibimos dos dispositivos que nos permiten acceder a la Realidad Aumentada (RA), lo que parece ser el método de comunicación, transmisión de datos y prácticamente la interfaz con la que se desarrollan la mayoría de actividades en este contexto, algo así como el smartphone de hoy en día, pero con la posibilidad de interactuar en escritorios virtuales. Gracias a la existencia de esta tecnología, observaremos a los personajes moverse por el escenario a través de grabaciones en RA, que podemos rebobinar y adelantar a nuestro gusto, a la vez que nos desplazamos nosotros por la estación siguiéndolos o interactuando con otros objetos. Vemos lo que pasó con estos individuos, pero somos nosotros los que tenemos que interactuar con los materiales. Habrá ocasiones en las que veamos a algún personaje abrir un cajón y, si seguimos sus pasos iremos descubriendo ciertos elementos que nos pueden ayudar a contextualizar a cada uno, accediendo a sus códigos y contraseñas o a información personal sobre ellos.

La cuestión en Tacoma es, en cierta medida, descubrir qué pasó allí, más allá de nuestra tarea asignada por contrato. Pero la vertiente narrativa que deriva hacia las vidas y relaciones entre los personajes tanto dentro de la estación como con sus familiares acaba siendo lo verdaderamente interesante del título, junto a conocer cómo funciona el panorama social, algo que comprenderemos bien si dedicamos el tiempo a investigar cada papel, cada revista y, en general, todo lo que podamos ver en el escenario. Con nuestra RA, además, podremos ver un texto superpuesto que sirve a modo de traducción, por lo que no perderemos nada de información. Investigarlo todo es más importante de lo que pueda parecer, sobre todo si queremos comprender bien qué implicaciones tiene el final de la aventura, que nos sorprenderá sin duda alguna.

Mientras nuestra PDA en forma de Nintendo DS carga los datos, podemos deambular por cada sección de la estación, curiosamente diseñada para hacer las mieles de cualquier fan de la ciencia ficción. Desconozco las cuestiones técnicas, pero en apariencia funciona y se nota que la gente de Fullbright han puesto gran empeño en asegurarse de que tenga una base lógica. La estación dispone de un tronco principal, que culmina en un panel solar gigantesco. De este tronco, que se encuentra en gravedad cero, salen diferentes pasillos que acceden a las circunferencias que lo orbitan, dotándolas de gravedad artificial. Cuando estemos en las diferentes secciones, seremos nosotros los que orbitamos al tronco y podemos apreciar, por ejemplo, cambios en la iluminación por la posición del sol. Ciertamente, son detalles de agradecer pues se observa cómo la estructura de toda la Tacoma cobra sentido y cada personaje tiene su zona de confort, su despacho y una tarea indispensable para el mantenimiento de la estación.

En cada una de las secciones, encontraremos grabaciones con pequeños puntos de inflexión en la línea de tiempo, que nos piden investigar los escritorios de RA de los personajes para obtener y registrar la información. Una vez acabemos, podremos ir a por nuestros datos y seguir adelante hacia la siguiente sección, aunque, de nuevo, es importante que revisemos los movimientos de todos los personajes si queremos disfrutar verdaderamente de la experiencia. Cada uno de ellos tiene una personalidad, es un individuo que forma parte del conjunto, incluido ODIN, la IA de la estación. Cada tripulante tiene asignado un color y un símbolo en base a sus funciones y así podremos identificarlos rápidamente con nuestra RA. Al principio no tendremos muy claro quién es quién, pero a nada que nos los hayan presentado y hayamos dedicado tiempo a investigar sobre cada uno, todo empieza a coger forma. Siempre podemos acceder a nuestro propio escritorio de RA para conseguir cierta información o tener una idea del mapa de la estación.

Como ya hemos mencionado, una de las cuestiones más interesante, si no la que más, es la vida personal de cada personaje, sus sentimientos y sus relaciones. Todos están ahí por trabajo y su estancia en la Tacoma es una etapa de sus vidas, teniendo que distanciarse de sus padres y amigos en busca de un futuro medianamente estable. Dependen de renovaciones de contratos y algunos tienen sueños como irse a vivir en pareja. Son personas con gustos dispares y con carreras profesionales que sobrevellevar pese a la carga psicológica que supone estar trabajando en unas condiciones especiales. No dista demasiado de cualquier joven que necesita buscar trabajo fuera de su país de origen, dejándonos por delante una reflexión sobre nuestras condiciones actuales de vida, sobre nuestra necesidad de buscar asistencia psicológica, sobre una inestabilidad que siempre nos amenaza y sobre una precariedad que nos obliga a renunciar a mucho. Algunas de las grabaciones son de hace pocos días, pero otras son de hace meses y estas serán las que nos pongan más en situación sobre la personalidad de cada individuo, pues asistiremos a su día a día y veremos como sus diferencias culturales (dado que cada uno viene de un lugar diferente del mundo) modifican su perspectiva y sus quehaceres.

La no-tan-alejada-de-la-realidad distopía económica que nos presenta Tacoma, en la que los trabajadores pagan a la empresa contratante para conseguir certificados con los que poder trabajar para esa misma compañía, se encuentra difuminada en los diferentes comentarios de los personajes, en los objetos del escenario y en los anuncios que vemos aquí y allá.  Es sorprendente cómo la personalidad de cada uno se percibe con los gestos que transmite en RA, siendo algunos más frágiles, otros más solitarios y bohemios, otros inteligentes y calculadores. Se nota en la postura, en su reacción física frente a los sucesos y las palabras. Todo está medido al milímetro en una cadena de acontecimientos que funciona a la perfección, teniendo en cuenta que, además, solo vemos sus rostros en fotografías.

Tacoma es un título corto, que podemos completar en un par de horitas, aunque necesitaremos al menos una más si queremos de verdad explorar todo lo que la estación tiene que ofrecer. Una obra humana y plagada de detalles que, pese a no haber tenido el éxito que tuvo Gone Home, se hace enormemente disfrutable si además vamos con la mente abierta y dispuestos a deleitarnos con lo que el creador quiere narrarnos. Una actitud con la que deberíamos afrontar este tipo de títulos, pues es la única forma de que su expresividad llegue realmente a nuestro interior, donde cualquier narrador quiere llegar.

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