Consumo ético en tiempos duros

Un espectro se cierne la industria del videojuego: el espectro de las ofertas. A favor de este espectro se han conjurado en santa jauría todas las potencias de la industria, las consolas y las tiendas, Epic y Steam, los servicios de suscripción y los bundles semanales. Es cierto que esta introducción puede ser cuanto menos extraña, pues al final los espectros que se ciernen sobre esta industria son productos del sistema actual, donde impera el consumismo y que todo arrastra, pues como Atila, por donde pasa no vuelve a crecer la hierba. Obviamente no nací ayer, y todos sabemos que este fenómeno no es ni peculiar, ni extraño ni nuevo, obedece a una cultura que se escapa a nuestro control y que, como un mal presagio, vuelve cada año. El Black Friday solo es otra excusa más, junto a las rebajas de invierno, Cyber Monday o cualquiera de las otras artimañas que se inventan para crear necesidades donde antes no había nada, de las cuales yo tampoco logro escapar.

Steam 1

Steam se ha vestido de gala para traernos, una vez más, sus ofertas estacionales, ya que desde el pasado día 25 de noviembre hasta mañana, 1 de diciembre, se está llevando a cabo las ofertas otoñales, donde una ingente cantidad de títulos, desde los más nuevos hasta los ya juegos vintage, se han sumado para rebajar sus precios. No puedo listar todos los juegos de mi lista de deseados que, debido a este descuento, se me hace la boca agua solo de pensar en tenerlos de una vez, junto a los que ya tengo e imagino que se habrán sumado también a las ofertas. Son cientos y cientos, tantos juegos que difícilmente lograré pasarme, aunque me dieran varias vidas para centrarme en ellos. Querría rescatar algunos de ellos, los cuales dejaré en el listado del lateral.

  • Gato Roboto: 2,3€
  • Hades: 16,79€
  • Outer Wilds: 13,64€
  • Noita: 14,24€
  • Disco Elysium: 27,99€
  • Mu Cartographer: 0,79€
  • Gods Will Be Watching: 2,24€
  • Diaries of a Spaceport Janitor: 2,49€
  • Ruiner: 4,99€
  • Y mi compra, Slay the Spire: 10,49€

Estas problemáticas, como he mencionado antes, han dado de qué hablar antes de que este texto fuera pensado, pues mis compañeros Jaime y José Miguel ya recogieron sus preocupaciones al respecto en sus artículos “Una lectura diferente sobre la invasión de los juegos gratuitos” y “Precariedad digital y problemas de espacio” respectivamente. La cantidad de juegos que acumulamos es inverosímil, ya sean regalados por los devs, por Steam, por Epic, por Humble Bundle, ya sean de los propios bundles o de las ofertas, rebajados o en un pack, poco a poco acumulamos y acumulamos sin llegar a tener conciencia de toda la biblioteca que acabamos formando. El otro día, cuando comenzó el evento, le quise echar un ojo a los juegos que siempre he querido pillar, pero para los cuales nunca termino de dar el paso, entre los que se incluye LISA: The Painful, el cual tenía bastante claro que me iba a acabar comprando. Que sorpresa la mía cuando, tras realizar la búsqueda correspondiente, veo que ya lo tenía en mi propiedad. Desconozco cuándo, por qué y cómo llegó a mi cuenta de Steam, pero ahí está, posiblemente junto a unos cuantos juegos que, de la misma manera, siempre he deseado pero que actualmente poseo sin llegar a tener consciencia sobre ello.

Si a esto le sumamos la nueva corriente de los servicios de suscripción, donde Xbox Game Pass reina con una solemnidad absoluta, sin contrincantes a la vista, la situación no hace mas que empeorar. Como jugadores es algo que celebrar, pues fácilmente, y, sobre todo, de manera económica, logramos acceder a una buena cantidad de juegos, muchos de día uno, por apenas unos euros al mes. Más y más, pero nunca satisfechos.

Steam 2

¿Cuál debe de ser el papel de la prensa?

Intentar que no nos arrastre esta vorágine de juegos baratos o gratuitos en Steam, los cuales consumiremos (o no), más adelante, es difícil por no decir imposible, sobre todo en los tiempos de ahora, donde los jóvenes difícilmente encontramos trabajos estables con los que seguir el ritmo implacable de la industria. De todas maneras, considero que, si una obra la disfrutamos, y sobre todo si hemos conseguido acceso de una de las maneras anteriormente mencionadas, deberíamos de hacer el esfuerzo, y demostrarle al equipo de desarrollo que su trabajo ha gustado. Tal vez en la situación actual, hablar sobre consumo ético u otros términos es descabellado e incluso irrisorio, pero al igual que nosotros sufrimos a causa de la crisis, también lo hacen los trabajadores de la industria del videojuego. Si rescatamos la iniciativa de itch.io contra la injusticia racial, donde por apenas 5€ conseguimos cientos de juegos, es un claro ejemplo más, pues los desarrolladores regalaron copias de sus títulos por una buena causa, y con más razón deberían de recibir el apoyo. La situación personal de cada uno es única, y no puedo dar lecciones a nadie, pero son los estudios pequeños los que más sufren esta ola de precios bajos y devaluación, y los que más atención y apoyo se merecen.

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