Plantar la semilla, pero también defenderla

La puesta de Sol tras un duro día de trabajo, el descanso en la comodidad, un plato caliente sobre la mesa, y la tranquilidad que proporciona un trabajo bien realizado. La rutina es dura, la insistencia, día tras otro, de la misma tarea. Esto es perfectamente aplicable a muchos tipos de trabajos, desde los que requieren esfuerzo físico como los más desgastadores para la mente, es duro. Obvio que es duro el repetir una, y otra, y otra vez, y este texto no va a buscar dignificar el trabajo, faltara más, las situaciones precarias son el pan de cada día, y no voy a ponerme de un lado tan oscuro de la sociedad. Sin embargo, quiero hablar sobre cómo, a veces, tras tanto trabajo, tenemos una recompensa a la altura. Tener el temperamento y la paciencia necesarios para seguir en pie día a día es un auténtico logro, y yo, realizando un estudio centrado en la informática, admiro a aquellos que realizan un incansable trabajo físico en los campos de mi tierra. Labrar, cuidar, plantar, recoger, todo esto no es lo más normal, sobre todo si vivimos lejos de donde se frecuentan estas labores. Sakuna: Of Rice and Ruin nos propone una apuesta interesante, pues precisamente nos trae eso, un arduo y duro trabajo en el cultivo del arroz, desde las primeras fases, donde preparamos y fertilizamos el terreno, hasta la recogida y tratamiento final. Sakuna nos mostrará cómo, empezando desde la comodidad, del lujo y la prepotencia, bajaremos a la tierra de los hijos del hombre para, con la azada y la hoz, esforzarnos por un futuro escondido entre los campos de arroz y los demonios.

Sakuna of rice and ruin

Sakuna: Of Rice and Ruin nos pone en la piel de Sakuna, una deidad del panteón japonés que ha vivido toda su larga existencia del honor y nombre que consiguieron antaño sus padres, un auténtico dios de la guerra al más puro estilo espartano, y una deidad de la agricultura que logró ascender de entre los mortales. Durante un incidente, un pequeño grupo de vándalos, compuesto por un samurái fracasado, una extranjera que fue a promover su religión, un niño que apenas puede hablar tras un acontecimiento traumático, un joven y malhablado chaval con futuro en la herrería y una jovencita que se mueve entre sedas e hilo para hacer ropajes, lograron atravesar el puente que une el mundo de los simples y sucios mortales con el vislumbrante y paradisíaca tierra de los dioses, amos y señores de la tierra. Las cosas se empiezan a torcer, pues nuestra querida Sakuna acaba metida en problemas tras hacer volar todas las reservas de comida recabadas para uno de los festivales más importantes del reino, provocando la injusta ira de la diosa sobre los dioses, quien, a modo de castigo, la manda junto a los auténticos culpables a la isla donde su padre y madre se conocieron, y donde derrotaron al dios que la asolaba. Su misión es simple: acabar con la influencia de este y de los demonios que a día de hoy la siguen azotando. Pero una diosa como Sakuna, criada entre algodones, ¿podrá completar esa tarea?

Sakuna of rice and ruin

Como he mencionado antes, Sakuna no entiende nada más allá de las fiestas de la corte, el dormir y comer, pues su posición se lo permite, pero esta vuelta a las raíces la obligará a ponerse manos a la obra, y con una azada y su hoz, empezar a cultivar esas tierras de la misma manera en la que lo hizo su madre años atrás. Aquí se presentará uno de los primeros aspectos jugables y pilar del crecimiento de la protagonista, pues en Sakuna: of Rice and Ruin el género de los juegos de granja se abre paso, pero hacia una nueva dirección. Mientras que en otros títulos similares no encontramos ante una amplia variedad de cosechas, frutos y demás cultivos, en Sakuna la única planta que podremos trabajar será el arroz, pero no como comúnmente se hace, donde más allá de regar cada día y alguna acción más nos desinteresamos durante el resto del tiempo. Esta vez el proceso de cultivo es un círculo completo, donde viviremos en nuestra piel cómo se trabaja este cereal, desde el tratamiento de la tierra con fertilizantes, abono, riego y cuidado de los brotes, hasta el último paso, donde recogeremos en el momento oportuno para rematar la cosecha, tratando el arroz para que por fin sea el producto que buscábamos. Nuestra recompensa irá más allá de obtener la comida que necesitamos día a día, que no es moco de pavo, pues debido a nuestra ascendencia de deidad de la agricultura, el trabajo en el campo, las cosechas y el arroz que recogemos será capaz de hacernos más grande en lo que a poderes se refiere, mejorando nuestras habilidades y resistencia cada vez que completamos el círculo. Ahora la siguiente pregunta sería, ¿de qué habilidades estamos hablando?

Sakuna of rice and ruin

La otra rama de nuestro árbol genealógico es algo más fiera y bruta, pues no todos podemos ser el chico de un dios griego, o en este caso la pequeña deidad bélica que busca hacerse un nombre entre peleas con demonios y demás bestias. Al final, nuestra misión no es cultivar arroz para alimentarnos a nosotros y a esos despojos humanos que nos han obligado a vernos desterrados a esta isla sin parangón. Debemos de eliminar a esos demonios sin alma que casi han acabado con toda la vida de la isla que antaño defendieron tus padres, para así de una vez volver a donde nos merecemos. Este combate será en estilo 2D (a diferencia de los momentos de agricultura o el movimiento por la casa y aledaños) y con un toque de hack and slash clásico, con influencias, pero también con sus peculiaridades. Contamos con dos armas, precisamente las mismas que utilizamos para labrar la tierra o cortar el arroz, nuestra azada y la hoz, siendo los golpes fuertes y flojos respectivamente. Junto a esto, contamos con nuestro vestido, el cual podremos estirar para atar enemigos y realizar diferentes tipos de combo, desde acercarnos para golpearlos, hasta elevarlos o lanzarlos contra otros enemigos. La adaptación a estos controles no supondrá mucha dificultad, y de un momento para otro contaremos con la suficiente experiencia para enlazar grandes rachas de golpes que dan una muy buena sensación de fuerza y crecimiento personal. Los combates no van a suponer una gran barrera, poco a poco, e igualando el nivel de las zonas con el nivel que contamos tras las cosechas, llegaremos al final sin el mayor de los problemas. Aún así, hay veces que se ha notado ese muro invisible entre una zona y otra, obligándonos a esperar a que recojamos nuestro fruto tras un largo año de cosecha, creando así zonas inaccesibles si no mejoramos nuestras habilidades en el otro campo (nunca mejor dicho). De todos modos, esto ocurrirá en contadas ocasiones en un juego cuya campaña principal se puede completar en unas 30 horas, las cuales no se hacen cargantes y se ven muy bien llevadas por el tempo, las misiones y el combate, pero sobre todo por lo entretenido que es mantener tu granja.

Sakuna of rice and ruin

¿Y nuestra misión? ¿En esta precaria situación vamos a ser capaces de derrotar a hordas y hordas de demonios que no dejan de aparecer y asaltar estas tierras? Y todo este trabajo mientras los hijos del hombre vaguean al igual que hacían en su mundo. No aportan nada a esta granja más allá de la forja de nuevas armas, vestidos y ropajes para los combates, animales que nos harán más sencillas nuestras tareas, consejos y ayuda en el cultivo del arroz y…un plato caliente cuando volvamos del combate. Todas estas serán las actividades que desempeñarán los diversos miembros de este peculiar e improvisado grupo, cada uno en su campo, pero todos ayudando a remar hacia adelante y nunca volver atrás. Entendemos, entre el calor del fuego y la amabilidad de la comida hecha con cariño, que estos no son bestias inmundas varios escalones debajo nuestra, son nuestros compañeros, nuestras compañeras, las personas con las que estamos compartiendo los momentos más difíciles de nuestra fácil vida, y que creen en nosotros con toda su fuerza, que nos quieren y ayudarán en todo lo que esté en su mano. Este es uno de los principales puntos por los cuales Sakuna: Of Rice and Ruin me parece un juego tan bonito (más allá del cuidado aspecto y bonitos gráficos) y tan bien logrado, pues por la noche los demonios se verán potenciados por extraños poderes que los envuelven, haciendo muy difícil la exploración, y obligándonos a refugiarnos al único sitio seguro de la isla, nuestra casa. Cada cena será importante, pues dependiendo del menú, que podemos elegir, obtendremos unos bonus u otros, teniéndose que medir adecuadamente para así afrontar de la mejor manera posible los enfrentamientos del próximo día. Sin embargo, y muy de vez en cuando, las cenas no serán solo un conjunto de ruidos y palabras sueltas, sino que la conversación empezará y poco a poco iremos conociendo a los extraños que han pasado a convertirse en nuestra familia. Son estos momentos de calor, de humanidad, los que alzan al juego de la “normalidad” y le aportan un aura única, un alma capaz de perdonarle sus desperfectos y que cumple con lo que se espera.

Sakuna of rice and ruin

Entendemos, entre el calor del fuego y la amabilidad de la comida hecha con cariño, que no son bestias inmundas varios escalones debajo nuestra; son nuestros compañeros y compañeras

Galardón-Plata-HyperHype

Sakuna: Of Rice and Ruin es un cóctel de ideas que ha salido increíblemente bien, jamás pensé que la gestión de recursos podría casar tan bien con un combate frenético como es el del título, y todo eso sin sentir que son dos mundos separados sin ningún tipo de relación el uno con el otro, pues si creces en uno de los dos, el otro se ve incrementado también. Posiblemente las únicas pegas que pueda poner sean los muros invisibles que he recalcado con anterioridad, viéndonos obligado a un poco de farmeo y espera a que la cosecha crezca, y otro muro esta vez más insalvable, el idioma, ya que actualmente se encuentra en inglés. Siendo un juego con su toque narrativo, y junto a la problemática de que algunos personajes hablan usando barbarismos, nos podemos llegar a perder en algunas conversaciones. Una vez quitados estos puntos, nos miramos cara a cara con un juego sólido, con contenido y de una indiscutible calidad. Lo podéis encontrar en las plataformas PlayStation 4, PC (Steam) y Nintendo Switch por 40€, aunque conviene recalcar que aquí en España ha recibido una cuidada edición física de la mano de Meridiem, os dejamos la información aquí. Sakuna: of Rice and Ruin es combates y acción con increíbles combos y movimientos, también es un gran simulador de granjas, en este caso de arroz, donde el trabajar día a día se ve recompensado de gran manera, pero sobre todo es el nexo de unión entre dos mundos, el de las deidades y el de los humanos, es la familia y lazos que unimos, es la esperanza cultivada cada día y la fiereza para defenderla, nacida del arroz y la ruina.


Este análisis ha sido realizado con un código de descarga para PlayStation 4 cedido por Meridiem Games.

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