Entre la nostalgia y la identidad propia
Cuando todavía no sabía ni atarme los cordones, con aproximadamente 5 o 6 años, uno de los primeros juegos que me pasé en mi vida fue Tomb Raider: Anniversary. Anteriormente había jugado a clásicos de la Nintendo 64 que tenía un conocido y había probado un par de juegos en la PlayStation 2 que me regalaron con 5 años, pero fueron las entregas de los 2000 de Prince of Persia y Tomb Raider las que me introdujeron al mundo de los videojuegos, y desde entonces les tengo mucho cariño.
Teniendo esto en cuenta, el tráiler de Tomb Raider: Legacy of Atlantis en la pasada edición de The Game Awards me tuvo que dejar subiéndome por las paredes, ¿no? Pues no. A diferencia de muchos treintañeros que alimentan las peores prácticas dentro de la industria del cine, televisión o del videojuego, yo he madurado más allá de mi infancia y adolescencia. Como consecuencia, la estrategia de transformar la nostalgia en dinero no funciona conmigo (les tengo cariño a las obras de mi infancia y a los recuerdos que crearon, pero eso no me impide disfrutar de cosas nuevas y evitar el nostalgia bait).
Desde hace ya unos años, los remakes de obras que esta demográfica millennial disfrutó durante su infancia o adolescencia están a la orden del día. Ojo, no todos los millennials (ni tampoco exclusivamente ellos) son así, pero hay una buena cantidad que sí que se encuentra anclada al pasado, y eso da dinero. Podríamos decir que esta tendencia comenzó con el excelente remake de Resident Evil 2 en 2019, ya que desde entonces la cantidad de “reimaginaciones” han sido exageradas. Al igual que muchos de vosotros, yo estoy harto de remakes que se hacen por hacer, pero creo que el de Tomb Raider podría ser diferente.
En primer lugar, estamos hablando de un título de 1996, por lo que entra dentro de esos remakes más “lógicos”, al ser de una obra que tiene ya 30 años. Obviamente los videojuegos antiguos no son software que actualizar, y siempre recomiendo jugar los originales y otros clásicos de épocas pasadas junto a los nuevos lanzamientos. Más bien me refiero a que el género de acción-aventura en tercera persona y la propia saga Tomb Raider han cambiado muchísimo en estas tres décadas, por lo que resulta interesante replantear esta primera aventura con esos cambios en mente.
De hecho, la propia saga ha tenido su propio reboot, por lo que este remake cuenta con la ventaja de poder incorporar mecánicas de esa nueva trilogía al Tomb Raider de toda la vida. Y más interesante aún es la existencia del que, como he mencionado, fue de mis primeros videojuegos: Tomb Raider: Anniversary. Para quien no lo sepa, y como su título implica, este juego ya era un remake del Tomb Raider original 10 años más tarde, con una jugabilidad completamente renovada tanto en la exploración como en el combate, mapas rediseñados y gráficos modernos.
Ahora, otros 20 años después, se nos promete exactamente lo mismo, pero es aquí donde muchas personas pueden llegar a confundirse. Legacy of Atlantis no es un remake de Tomb Raider: Anniversary, sino del juego original de los 90, al igual que Frankenstein de Guillermo del Toro no es un remake de la película de 1931, sino una reinterpretación de la novela de Mary Shelley. Y ese es justamente su mayor punto a favor, y la única razón por la que este proyecto me interesa un mínimo.
En lugar de ser el remake de un remake, este Tomb Raider parece buscar su propio estilo. Aún quedan unos meses para poder ver un gameplay en detalle que nos saque de dudas, pero viendo lo importantes que han sido los Tomb Raider de los 2010, la saga Uncharted e incluso el reciente Indiana Jones respecto a las obras de este estilo, opino que Legacy of Atlantis podría ser para los juegos de aventura lo que Resident Evil 2 Remake fue para el survival horror moderno.
En definitiva, para mí lo que puede ofrecer un remake de Tomb Raider en pleno auge de esta “remakemanía” (o “nostalgiamanía”) es una reinterpretación de un clásico sin miedo a ser diferente, que utilice las mismas bases para construir una experiencia que no tenga miedo de cambiar secciones o niveles enteros y eliminar o modificar mecánicas y elementos narrativos. ¿Sigo teniendo muchas más ganas de Tomb Raider: Catalyst por ser algo completamente nuevo? Obviamente, pero eso no quita que Legacy of Atlantis podría ser de esos pocos remakes que igualan o superan a la obra original. Esperemos que no nos decepcione.


