Competencia poochie

A decir verdad, no sé cuál fue el momento exacto en el que los chicos de Epic consiguieron darle la vuelta a la tortilla de los battle royale, pasando de ser despectivamente considerados por muchos – entre los que se encuentra un servidor; no estoy demasiado orgulloso de ello – como meros plagiadores a auténticos genios del formato free-to-play. De la misma manera, tampoco sabría decir en qué momento Bluehole perdió mi respeto, siendo originalmente un estudio que apuntaba a maneras y que rezumaba buen hacer por los cuatro costados, pero que desafortunadamente ha acabado demostrando una incomprensión enorme tanto de la industria como de su propia comunidad, a la que no ha sabido satisfacer con el paso de los meses.

De dicha insatisfacción, nació una frustración, y, con ello, se agravó una clara situación de competencia en la que PlayerUnknown’s Battlegrounds, el principal responsable del fenómeno, se ha alzado como gran perdedor. De su concepto inicial – que no era original, pero sí reivindicativo y valiente – surgió una moda a la que no tardó en apuntarse ni la propia Activision. Y, ante esta situación, los responsables del producto no han hecho más que realizar, en innumerables ocasiones, intentos desesperados por volver a sostener la corona. Por alzarse de nuevo con el cinturón de campeón, aunque solo sea de manera completamente efímera.

Requisitos mínimos

  • Windows 7, 8 o 10 (64 bits)
  • CPU: Intel Core i3 2,4GHz
  • RAM: 2GB
  • GPU: Intel HD Graphics 4000
  • Disco duro: 4GB disponibles

El último de estos actos lo pudimos conocer el pasado 26 de enero (en mi caso, a través de Polygon). Bluehole daba comienzo, sin previo aviso, a la beta tailandesa de PUBG Lite, una versión reduce en contenido y poco exigente – en términos de hardware – de su gran apuesta por la acción multijugador, que, además, contaba con la peculiaridad de ser completamente gratis.

Se trata de un movimiento transparente, que no deja margen a la imaginación: con ella, el estudio busca hacer de su aventura una entrega mucho más accesible, precisando de ordenadores menos potentes y, por supuesto, de menos bultos en la cartera. Es una forma más – y muy correcta – de adaptarse a un mercado específico, al que difícilmente se podría llegar de otra forma. Pero es una fórmula que, por mucho que me duela decirlo llega tarde.



Requisitos recomendados

  • Windows 7, 8 o 10 (64 bits)
  • CPU: Intel Core i5 2,8GHz
  • RAM: 8GB
  • GPU: Nvidia GeForce GTX 660 o AMD Radeon HD 7870
  • Disco duro: 4GB disponibles

Hoy por hoy, el monopolio de Fortnite es tan vasto que, tan siquiera en el versátil campo de la gratuidad, alguna propuesta es capaz de hacerle la competencia – al menos, a corto plazo -. Sí, puede que PlayerUnknown’s Battlegrounds ya goce de un determinado prestigio y renombre dentro del sector, pero su relativa infamidad le hace un flaco favor, posicionándolo socialmente como algo que no es.

Por tanto, la idea de que una parte de Bluehole se vaya a encargar específicamente de esta versión, proporcionándole contenido tan exclusivo como diverso, me aterra: porque, en cierta forma, se está renunciando al concepto original con tal de acercarlo a un público que, muy probablemente, no esté interesado en dicha idea. Porque, generalmente, el público de Fortnite o de Blackout no es un público apasionado por los videojuegos, sino movido por una moda barata que, tan pronto como desaparezca, los separará del mando.

Sé de buena mano que todo este tema, al menos de momento, es poco criticable, dada su inexpansión, su trascendencia y la carencia de detalles existentes al respecto. Pero creo que, con las cartas sobre la mesa, resulta relativamente sencillo, desde el punto de vista del usuario, enviar un contundente mensaje a la desarrolladora: no luchéis en una guerra que no podáis ganar. Refinad vuestro producto – es valioso; todavía es muy pronto como para restarle visibilidad con otro lanzamiento – porque solo así podréis haceros un nicho en el competitivo mercado de la sobremesa. Porque al final, lo meritorio no se encuentra en fundirse con las modificaciones del ecosistema, sino en saber reaccionar y adaptarse a dichos cambios.

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