Aplicar una fórmula sin éxito

Separados al nacer.

Sudores fríos a Crash Bandicoot 4. El original, el de verdad.

Con todo y pese la cantidad de palos que ha recibido, New Super Lucky’s Tale consigue sobradamente con el único objetivo propuesto de antemano: entretener al usuario y hacerle pasar un buen rato. Just as intended. El arte de la mimética tan menoscabado por el público no debe ocultar que, detrás de esas odiosas comparaciones existe un juego competente, brillante por momentos en sus secciones 3D y cuando antepone su jugabilidad por encima de todo. Aunque no sea tan redondo como nos gustaría o se inspire demasiado en sus referencias. La reina jugabilidad, tan importante en un género olvidado donde el movimiento, la precisión en los controles y la capacidad de retención son factores determinantes para generar ese ambiente enternecedor, festivo y alegre que es un plataformas 3D. Lucky lo consigue a trompicones, quizá acertando en lo más complejo de obtener (un manejo y físicas a la altura), pero fallando en lo más fácil a la hora de estructurar un videojuego. Puede que su potencial no haya tocado techo, y quizá hubiera necesitado de un abanico de movimientos y habilidades mucho mayor del que el juego ofrece finalmente. Sin embargo, su futuro parece inexistente después que Playful Studios haya recortado buena parte de su plantilla a razón de la pésima acogida de su mascota. “Hasta aquí hemos llegado”, en una tónica que sigue el legado de este género tan poco exitoso allende el reino del fontanero de rojo.

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