¿Fondue o fonDOOM?

Si te atreves a preguntar por mí en los rincones más recónditos de estos lares, no serán pocos los que resalten mi atracción hacia el peligro. El pasado 16 de abril, en un jueves como cualquier otro, el rinrín del teléfono se coló en mi habitación junto a los primeros rayos de sol. El detective Jack Pepper envuelto en un nuevo tinglado, la ciudad de Ratonburgo puesta patas arriba y unas sutiles y delicadas notas de jazz que me dan la bienvenida. Tras un año de descanso, había llegado la hora de volver a esos tiroteos que tanto disfruto, de meterme de lleno en Mouse: P.I. For Hire. No necesité contestar al teléfono, conocía de sobra a este remitente, que tiene por costumbre llevarme a realidades que jamás creí posibles: el deber me llamaba.

No esperaba quedarme en Ratonburgo durante más de un par de días, pero uno nunca sabe cuánto se pueden enredar las tiras de queso, por lo que me dispuse a familiarizarme con mi entorno. Si hay algo que no se puede negar de esta ciudad construida sobre mentiras y engaños es su encanto. Cada uno de sus habitantes, sus escenarios e incluso todos y cada uno de los movimientos que componían este vals de la muerte rebosaban de un encanto difícil de describir. No soy alguien que suela inmiscuirse en asuntos religiosos, pero si este mundo de tinta tiene un creador, desde luego debe de ser alguien con un talento excepcional para la dirección artística.

Pero Mouse: P.I. For Hire, al igual que el testimonio de una bella dama, no se sostiene únicamente por las apariencias. Bajo esta maravilla artística y tras estos lugares tan laberínticos como una madriguera, se esconde una conspiración que amenaza tanto al más grande de los ratones como a la más inofensiva musaraña. Naturalmente, la información detallada sobre el caso asignado a Jack Pepper es confidencial, aunque confieso que su profundidad acabó siendo más afín a un chupito de fondue que a un bote de salsa cheddar. En ocasiones, se sentía más como una sátira del cine noir con una lista de elementos que copiar que como un caso que realmente fuera a sorprenderme.

Mi papel en esta historia no fue más que el de un mero espectador, acompañando al archiconocido detective en el que probablemente sea su caso más complejo hasta la fecha, sin saber si finalmente podría llegar a comerse el queso sin ser aplastado por la ratonera. Como consecuencia, mis palabras sobre lo sucedido pueden ser un poco más afiladas que las de alguien que jamás ha ido más allá de Ratonburgo, pero mi intención es traeros una versión fidedigna de lo ocurrido, y no admitir lo lineal o poco ambicioso que resultó ser este enredo sería más engañoso que una rueda de queso vacía.

Aunque no todo es queso podrido, y la delicada situación social y política de Ratonburgo me recordó a muchas de las injusticias que se han vivido en nuestra propia realidad, como la desigualdad entre ratones, la corrupción de las altas esferas y de las fuerzas del orden o las dificultades económicas de sobrevivir a una gran guerra. Se dice que en las calles de esta ciudad uno jamás camina solo, y las melodías de procedencia desconocida que me acompañaban y definían la atmósfera de cada lugar o de cada encuentro eran dignas de un verdadero genio de la música, con una variedad y elegancia que me hacen seguir tarareándolas de vuelta en mi despacho.

Respecto a la manera en la que Jack Pepper llegó al fondo de este entramado político, debo admitir que sus habilidades le hacen tan resolutivo como peligroso, con un uso magistral de su extensa cola y de su fuerza desproporcionada y con un arsenal tan letal como variopinto. Disparar a barriles de varios tipos, moverse por toda la sala, cambiar de arma en un abrir y cerrar de ojos…no son pocas las hazañas demostradas por el detective estrella de Mouse: P.I For Hire para salir airoso de cada gresca.

Desgraciadamente, todo este espectáculo visual, lleno de golpes y maneras de morir que desafiaban toda lógica, no fue más que material adhesivo de una trampa que pisé sin darme cuenta. En aquellos instantes en los que mis esfuerzos por salir de la trampa (que eventualmente darían sus frutos) me mantenían ocupado físicamente, mi cabeza le dio vueltas al asunto hasta dar con el factor principal de este enrevesado engaño.

Había algo que no me encajaba desde el principio en las disputas de Jack Pepper, y por fin tuve una revelación: los pasos a seguir para alcanzar la victoria y los ratones que iban a por él siempre eran los mismos, como hechos por una impresora cuya tinta se había visto limitada a las mismas seis o siete impresiones para siempre. Mentiría si dijera que esta repetitividad eliminó por completo mi disfrute de una experiencia tan frenética y estimulante, pero definitivamente condicionó mi visión de Jack Pepper y de sus hazañas, haciendo que parecieran mucho menos únicas y diferentes de lo que en un principio imaginaba.

Un nuevo amanecer en Ratonburgo

Antes de volver del mundo de Mouse: P.I For Hire, como un niño invadido por la nostalgia en el último día de escuela, recapitulé todo lo ocurrido. La ciudad de Ratonburgo tiene un encanto sin igual, y no creo haber visitado ningún lugar en los últimos meses que me haya dejado boquiabierto como lo han hecho hasta sus callejones más peligrosos. También atesoro el masaje auditivo que supuso mi estancia allí, aunque lamentablemente no puedo alabar tanto al caso en el que acompañé a Jack Pepper, plagado de altibajos cuyas caídas evidenciaban una mundanidad que no pudo ser compensada ni por sus mejores remontadas.

Lo mismo le sucede a la emoción que sentí durante los intensos tiroteos, que ahora se ve un poco diluida por el engaño del que casi fui víctima. Definitivamente, he disfrutado de mi estancia en Ratonburgo, y recomiendo el lugar a cualquier aficionado a este tipo de experiencias tan peligrosas y cargadas de adrenalina. Sin embargo, la idea de lo que pudo ser tiñe mis pensamientos de un color tan gris como el de la propia ciudad, convirtiéndolos en una melancolía que me lleva a preguntarme cómo de diferente podría haber sido esta aventura si algunas piezas del rompecabezas encajasen mejor en su sitio.


Esta crítica se ha realizado con una copia para PC(Steam) adquirida por la propia redacción.