A buenas horas mangas verdes

Los tiempos han cambiado, lo que antes era más normal ahora ha pasado a ser apenas anecdótico, de la misma manera en la que aquello que jamás imaginamos ahora forma parte de nuestra vida casi sin darnos cuenta. La cultura de los juegos físicos, algo que hace unos años considerábamos inamovible, ha encontrado a su mayor rival en la misma tecnología que le dio a luz, un mercado digital cada vez más presente y que adquiere con el paso de los años una mayor validez en el público general. Y cuando hablamos de cambios también afecta a otros factores, pues objetos como las guías ahora rozan el coleccionismo si decidimos tener una copia física. Por otro lado, nos encontramos con las “reviews”, aquello que anteriormente contábamos entre amigos las primeras impresiones que teníamos sobre el nuevo juego que se había unido a nuestra colección ahora se realiza de manera distinta. Ya no solo hablamos con conocidos, ya no nos interesa exclusivamente la opinión de nuestros periodistas o críticos de confianza, pues el nicho de las reviews ha invadido tanto las páginas de compraventa de juegos como internet en general, siendo una de las más famosas la reconocida Metacritic.

El calibre que ha adquirido Metacritic dentro de la industria es incuestionable, un portal que permite que tanto usuarios como prensa compartan sus notas para los juegos (de manera separada), y que actualmente es uno de los principales puntos de referencia para los jugadores, donde pueden consultar reviews de cualquier tipo de manera bastante sencilla, a la par que compartir la suya propia. Su fama le precede, y es este tanto su pilar como su principal debilidad, habiéndose convertido en un núcleo donde se encuentra tanto lo mejor como lo pero de la comunidad gamer. Ya hablamos con anterioridad de algunos de los casos más recientes, siendo el principal ejemplo The Last Of Us II y el review bombing que recibió tanto por jugadores enfadados con la historia como de retrógrados llenos de ira. La inacción por parte del portal quedó patente, pues apenas unas horas desde el lanzamiento del juego las reviews empezaron a llegar en masa, obviamente siendo una inmensa mayoría negativas cuando ni siquiera había dado tiempo físico a completar ni una cuarta parte de la historia.

Encontrar una solución a esta problemática es de primera necesidad, y junto al lanzamiento de Ghosts Of Tsushima y  Paper Mario: The Origami King llegó el primer intento, una restricción de 36 horas mediante la cual se pide a los usuarios que “por favor, pasen un tiempo jugando”, indicando posteriormente a partir de qué hora podrán volver para así publicar su reseña. Este globo sonda todavía no ha encontrado resultados, pues hasta el día de mañana no se cumple el plazo indicado, sin embargo, a pesar de no tener pruebas fehacientes de su utilidad queda claro que, a pesar de plantar este primer rompeolas frente a la review bombings, no parece que vaya a surtir mucho efecto, y que posiblemente no logre contener a las hordas de usuarios que, desencantados por un juego, se lancen en cuanto pasen las horas a añadir su review en la propia Metacritic.

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Es necesaria una reestructuración y vuelta a la forma mediante la que estas páginas funcionan, y sobre todo si de verdad es tan necesaria su existencia. Un mal inicio a la hora de salir a la venta puede ser catastrófico para un estudio, pues el estigma será imperdonable incluso con el paso de los años, teniendo de ejemplo a No Man’s Sky, quien, tras cuatro años en el mercado, ahora mismo goza de un 3.2 a pesar del gran trabajo que ha realizado el equipo para, poco a poco, lograr el juego que se marcaron como objetivo. De la misma manera, los tiempos no han cambiado, y aunque movimientos como el GamerGate ya no están tan en el boca a boca popular, sí que se mueven de manera instintiva a los sectores más progresistas para atacarlos de cualquier manera posible, sirviéndose de herramientas como Metacritic para boicotear a estos estudios. Las opciones son diferentes, tal vez un mayor tiempo entre el lanzamiento de los títulos y la posibilidad de que los usuarios escriban sobre ellos, para así retener más a las hordas y desistan, o puede ser que una confirmación de la compra del juego sirva para eliminar todos los comentarios de aquellos que solo quieren dejar escrita su review para atacar al juego. Es difícil saber cuál será el camino a tomar, pero más difícil es plantearnos hasta qué punto son necesarias páginas como Metacritic y los sistemas de evaluación por nota.

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